Home Política Uribismo sin Uribe: cuando un movimiento pierde su centro de gravedad

Uribismo sin Uribe: cuando un movimiento pierde su centro de gravedad

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Durante más de veinte años, el uribismo se mantuvo como una estructura sólida: un liderazgo fuerte, una base disciplinada y una narrativa clara. Esta fórmula lo convirtió en uno de los actores más influyentes de la política colombiana. Sin embargo, hoy esa estructura muestra grietas evidentes.

En este episodio del Cuadrante Alfa parte de una realidad incómoda: la crisis actual del Centro Democrático no es un conflicto pasajero ni una simple diferencia de opiniones.  Refleja un problema más profundo: la pérdida del eje que durante años mantuvo cohesionada a su dirigencia.

La carta pública firmada por María Fernanda Cabal y otros sectores no creó la fractura, sino que la expuso. Lo que antes se resolvía internamente, ahora se discute abiertamente, sin intermediarios ni filtros.  Cuando un partido llega a este punto, ya no se trata de simples desacuerdos, sino de una crisis de liderazgo.

En el centro del debate se encuentra la figura de Álvaro Uribe. No como protagonista del conflicto, sino como símbolo de una transición inconclusa. Uribe sigue siendo una referencia histórica y emocional para su base, pero su capacidad real para ordenar, disciplinar y proyectar una hoja de ruta común se ha debilitado.

Este programa no predice el fin inmediato del uribismo.  Analiza la complejidad de un movimiento que intenta reinventarse cuando su fundador deja de ser el árbitro efectivo de sus disputas.

Sin un liderazgo aceptado por consenso, el partido entra en una dinámica peligrosa. Cada sector prioriza su agenda, su visibilidad y su proyección personal. La estrategia colectiva se fragmenta, el debate ideológico se diluye y la oposición pierde coherencia frente al país.

En este contexto, la crisis interna deja de ser un asunto privado y se convierte en un problema político nacional. Un partido dividido no solo pierde fuerza parlamentaria, sino también credibilidad, capacidad de convocatoria e influencia real.

El episodio plantea una pregunta crucial: ¿está el uribismo listo para sobrevivir sin depender únicamente de su fundador? ¿Existe un sucesor legítimo? ¿Hay un proyecto que trascienda los nombres propios? Las respuestas, por el momento, son inciertas.

Lo que sí es evidente es que el Centro Democrático se encuentra en una encrucijada histórica. Puede optar por el desgaste, reorganizarse y redefinir su identidad, o puede prolongar la confrontación interna hasta convertirla en una erosión irreversible.

En este programa no se busca tomar partido entre facciones. Busca algo más fundamental: comprender el momento político que atraviesa uno de los movimientos más influyentes del país. Analiza sus límites, tensiones y posibles escenarios futuros sin consignas ni simplificaciones.

Para quienes deseen entender por qué el uribismo ya no opera como antes, por qué las disputas se vuelven públicas y qué consecuencias puede tener esta fractura en el panorama nacional, este episodio ofrece una lectura directa y sin adornos.

No es una historia sobre una carta. Es una historia sobre el final de una etapa y sobre lo difícil que resulta para el uribismo comenzar otra.

 

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