El acoso sexual es un delito grave. Las víctimas merecen justicia, protección y que sus denuncias sean tomadas en serio. Eso no está en discusión. Lo que sí está en discusión esta noche es otra cosa: lo que ocurre cuando la política se apropia de esas denuncias para sacar rédito electoral, relegando a las víctimas a un segundo plano mediático y convirtiendo su dolor en munición de campaña.
Esta semana Caracol Televisión anunció la salida de Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego tras denuncias de acoso sexual investigadas por la Fiscalía. Una decisión institucional que el canal tomó con seriedad. Hasta ahí, el proceso funcionó. Pero en paralelo, Paloma Valencia usó el caso para exigir públicamente la salida de Hollman Morris de RTVC. Y horas después, las mujeres de la bancada del Pacto Histórico —el partido del propio gobierno que nombró a Morris— pidieron lo mismo, con nombre y apellido, desde el Congreso.
El resultado: las víctimas reales de los casos de Caracol desaparecen del debate. El acoso sexual se convierte en escenario de disputa entre candidatos y bancadas. Y el feminismo, una causa legítima y necesaria, queda atrapado en la lógica electoral.
🟦 ¿Dónde está la línea entre defender a las mujeres y usar sus denuncias como plataforma política? ¿Puede el feminismo sobrevivir cuando lo instrumentaliza quien más conveniencia tiene en hacerlo?
🎙️ Esta noche, con Mónica O, lo analizamos sin pudor en El Cuadrante Alfa.
📌 Comparte si crees que las víctimas merecen más que ser el titular de una campaña.
Programa No. 212




