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Análisis político · Editorial
La Necropolítica: El Arte Colombiano de Gobernar y Hacer Campaña Sobre los Cuerpos de los Muertos
El lunes 23 de marzo un avión Hércules cayó con 128 personas a bordo. Los soldados no habían sido identificados todavía. Sus familias aún no sabían. Y la clase política colombiana ya estaba operando en modo necropolítica. No es nuevo. No es exclusivo de un partido. Es una práctica transversal, multipartidista, cínica y profundamente colombiana.
▶ Transmisión completa — El Cuadrante Alfa, viernes 27 de marzo de 2026
El lunes veintitrés de marzo, un avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana despegó de Puerto Leguizamo con ciento veintiocho personas a bordo. No llegó a su destino. Sesenta y nueve personas militares fallecieron. Cincuenta y siete quedaron heridas. Colombia decretó tres días de luto. Y mientras las familias esperaban noticias de sus hijos, de sus esposos, de sus padres, los políticos colombianos ya estaban en Twitter. A eso se llama necropolítica: el arte de gobernar, de hacer campaña, de construir poder político sobre los cuerpos de los muertos y el dolor de los vivos.
I
Qué es la necropolítica y por qué Colombia la perfeccionó
01:00 Andrés Balaguera abre el programa con una definición que el país lleva décadas practicando sin haberle puesto nombre en los medios principales. La necropolítica no es nueva. No es exclusiva de un partido. Es transversal, multipartidista y cínica. Se usa cuando cae un avión, cuando asesinan a un líder social, cuando una viuda sale a los medios a decir que el sacrificio de su marido solo valdrá si el candidato contrario pierde.
La definición del programaNecropolítica: el arte de gobernar, de hacer campaña, de construir poder político sobre los cuerpos de los muertos y el dolor de los vivos. No importa el color de las banderas políticas. Se usa cada vez que hay una víctima que aún no ha terminado de enterrar a sus muertos y ya tiene el micrófono de la prensa preguntándole sobre cuál candidato depositará su confianza.
02:46 Doña Mónica agrega la dimensión que explica por qué funciona: en Colombia las elecciones no se mueven por propuestas racionales sino por emociones. La gente no lee los planes de gobierno. Vota porque el candidato le cae bien, porque llena la plaza, porque le tocó esa fibra en el subconsciente. La necropolítica opera precisamente sobre esa vulnerabilidad emocional del electorado.
II
El Hércules: la chatarra, los responsables y quién pagó el precio
07:20 El programa desmonta la narrativa de la oposición con precisión quirúrgica. El avión Hércules que cayó tenía cuarenta y tres años de uso. Fue adquirido —o recibido como «donación» condicionada— durante un gobierno anterior, no el de Petro. La propia Fox News había reportado en 2018 y 2024 que el ejército de los Estados Unidos estaba registrando un aumento sostenido de accidentes de aviación militar, una tendencia que viene desde 2014: cada año se caen aviones militares estadounidenses porque su flota está deteriorada y su modelo de tercerización del mantenimiento es ineficiente y despilfarrador.
Lo que la oposición prefirió no decirEl avión era chatarra donada por un aliado que ya no lo quería en su propia flota. La COMPES —autorización presupuestal para la compra de aeronaves nuevas— ya existía desde dos gobiernos atrás. El ministro de Defensa del gobierno Petro, general retirado de la Fuerza Aérea y experto en aviación, alertó públicamente en 2024 que la ley de financiamiento caída en el Congreso estaba afectando el mantenimiento de la flota naval y aérea. El Congreso de oposición bloqueó el presupuesto y luego lo que aprobó lo demandaron ante el Consejo de Estado.
17:20 El programa también señala el patrón estructural: Estados Unidos dona a sus aliados latinoamericanos lo que ya considera obsoleto. No vende tecnología de punta porque no quiere que sus aliados tengan la misma capacidad militar —si la geopolítica cambia, ese aliado podría convertirse en rival. Por eso a Israel le venden los F-35 nuevos. A Colombia le llega el Hércules de cuarenta y tres años que ellos mismos ya retirarían.
— Mónica Osuna 17:35
37:40 Andrés Balaguera es cuidadoso en distribuir la responsabilidad con honestidad. El gobierno nacional tiene un grado de responsabilidad —y eso no se niega. Petro como presidente debió haber actuado antes. El ministro de Defensa, que es experto en aviación y sabía que el avión estaba viejo, debió haber dado la voz de alerta con más fuerza. Pero la responsabilidad más amplia tiene cadena: quien recibió el avión, quien desfinanció el mantenimiento, quien bloqueó el presupuesto de renovación. Si se le va a achacar la tragedia al gobierno actual, hay que aplicar el mismo estándar a Uribe por los falsos positivos y a Santos por ser ministro durante los mismos.
III
La viuda de Miguel Uribe: cuando el dolor se convierte en campaña
44:12 El caso más perturbador del programa —y el ejemplo más claro de necropolítica en la campaña actual— es el de la esposa del fallecido concejal Miguel Uribe Turbay. Esta semana, días después de su muerte, fue a una ronda completa de medios —La FM, Blu Radio, otras emisoras— con un mensaje que Andrés reproduce en pantalla y el programa analiza sin eufemismos.
Lo que dijo la viuda — textual«La única forma de que la muerte de Miguel haya valido la pena y que su muerte no haya sido en vano, es evitar que este señor Iván Cepeda llegue al gobierno en las próximas elecciones, sin duda alguna. Es socio de Gustavo Petro, socio del narcotráfico, socio de la guerrilla.»
Fuente: fragmento de audio reproducido en el programa, tomado de su intervención en Blu Radio.
01:07:20 El análisis del programa no niega el dolor de la mujer ni le falta el respeto como víctima. Pero sí establece con claridad lo que está ocurriendo. Primero: ella está actuando simultáneamente como víctima y como juez, condenando a Petro y Cepeda de instigación sin que exista sentencia, sin debido proceso, con afirmaciones que son falsas en términos jurídicos. Segundo: contradecir a alguien políticamente —como hizo Petro con Miguel Uribe durante años— no es instigar. Instigar es otra cosa muy diferente. Tercero: el propio padre de Miguel Uribe señaló hace unos meses que la instigación pudo haber venido de las propias copartidarias del concejal.
El dato que ningún medio principal publicóSi Miguel Uribe hubiera sentido realmente instigado por Petro, no habría aceptado reunirse con él en la Casa de Nariño —reunión que sí ocurrió con presencia del entonces ministro del Interior Prado. En la foto, Miguelito se nota incómodo. Pero fue. Eso no es el comportamiento de alguien que se siente amenazado por quien lo convocó.
Y la Fiscalía, en su investigación, ha señalado a la Segunda Marquetalia como responsable del crimen —no al gobierno nacional.
IV
La historia: de Gaitán a Galán, de Uribe al presente
01:01:20 Iván Dacho plantea la pregunta que ordena toda la discusión: ¿cuándo empezó en Colombia el uso político sistemático de los muertos? El panel hace un recorrido histórico que conecta el presente con la larga tradición de la necropolítica criolla.
V
El apagón que intentaron fabricar — y la advertencia hacia adelante
01:31:20 El programa revela un dato inquietante que ningún medio ha publicado con la misma claridad: la oposición estaba elaborando la condición para fabricar un apagón eléctrico —y usarlo necropolíticamente en campaña. Fue precisamente el frente polar que llegó al país el que les impidió ejecutar ese plan: la baja temperatura redujo la demanda de energía y evitó el déficit que ellos estaban construyendo. La tragedia política fue prevenida por el clima.
— Andrés Balaguera 01:30:55
01:25:00 El programa también aborda una pregunta geopolítica sobre la curul de oposición presidencial: si la segunda vuelta fuera entre Paloma y Abelardo, quien pierda ocuparía esa curul. Pero la curul de oposición presupone que el ocupante va a hacer oposición real —y el historial de Juan Daniel Oviedo en la curul del Concejo de Bogotá muestra que no hizo un solo debate de control político. El Consejo de Estado ya determinó que eso es un acto de corrupción: ocupar un cargo público sin ejercerlo.
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Línea editorial
La necropolítica no es un insulto. Es una descripción. Describe algo que Colombia lleva décadas haciendo con sus muertos: volverlos argumentos electorales antes de que los hayan enterrado. El Hércules, Miguel Uribe, los líderes sociales, el padre de Uribe, los hijos de Galán con las banderas en el entierro. La lista es larga y atraviesa todos los partidos.
Lo que sí es exclusivo de la derecha colombiana en esta campaña es la intensidad y la coordinación del operativo. Cuando cae el Hércules, Claudia López, Marta Lucía Ramírez y Mauricio Cárdenas publican en Twitter antes de que las familias sepan. Cuando matan a Miguel Uribe, su viuda hace ronda de medios para decir que el sacrificio no habrá valido si Cepeda gana. Y todo esto ocurre al tiempo que la campaña negra en redes sociales está «brava», en palabras de doña Mónica: WhatsApp, TikTok, Facebook, fake news, todo funcionando coordinadamente.
El problema no es solo que lo hagan. El problema es que funciona. Porque en Colombia se vota con emoción, no con propuesta. Y la necropolítica es el arte de manufacturar exactamente esa emoción.




