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    La Derecha Sin Uribe

     

     

    Programa #221 · 22 mayo 2026

    La Derecha
    Sin Uribe

    La encuesta INVAMER de mayo 2026 confirma el mayor salto de intención de voto en esta campaña. Abelardo de la Espriella escala diez puntos y consolida una fuerza política que ya no necesita al expresidente como eje. El uribismo empieza a vivir sin Uribe.

    Andrés Balaguera  ·  con Mónica O.  ·  Mesa de opinión  ·
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    Tres claves del programa
    • Cepeda está estancado en 44,6 % — sin crecer desde abril — lo que descarta la victoria en primera vuelta según la encuesta.
    • Abelardo sube 10 puntos en un mes: el mayor salto de toda la campaña, capitalizando votos del centro y de la derecha no uribista.
    • El uribismo se fractura: Paloma pierde casi 6 puntos, Cabal sale del Centro Democrático y Londoño ya no le responde a Uribe.

    INVAMER mayo 2026: lo que los medios no están leyendo

    La firma INVAMER presentó esta semana la última gran encuesta antes del silencio electoral. Tres mil ochocientas personas, ciento cincuenta y dos municipios, encuestas presenciales en el hogar del encuestado. Es, metodológicamente, la fotografía más amplia del electorado colombiano a siete días del 31 de mayo. Y los números merecen leerse con cuidado, porque no solo hablan de quién gana o de quién pierde: hablan de un cambio estructural en la política colombiana que la mayoría de medios convencionales todavía no está narrando.

    La encuesta fue encargada por Noticias Caracol y Blu Radio — los mismos medios, vale la pena anotarlo, cuyos panelistas están demandando ante la Corte Constitucional la ley 2494 de 2025 que regula estas mismas encuestas —. La ironía no es menor: los financiadores de la encuesta más importante del ciclo son simultáneamente demandantes de la ley que la regula. Y la ley, hay que decirlo para quien no lo sabe, no fue ponencia del Gobierno Nacional: fue Paloma Valencia, con Angélica Lozano y Caterine Miranda.

    Intención de voto · Primera vuelta · Mayo 2026
    Iván Cepeda Pacto Histórico
    = mismo que abril
    44,6 %
    Abelardo de la Espriella Independiente / Derecha sin Uribe
    ▲ +10 pts vs. abril
    31,6 %
    Paloma Valencia Centro Democrático / Uribe
    ▼ −5,8 pts vs. abril
    14,0 %
    Sergio Fajardo Centro
    ▼ en riesgo de reposición
    2,4 %
    Claudia López Partido Verde
    ▼ en riesgo de reposición
    2,2 %

    Base: 2.224 encuestados que definitivamente sí votarán. Margen de error: 2,44 %.

    El techo del candidato oficial

    Iván Cepeda lleva nueve meses en campaña. Ganó la consulta del pacto histórico en octubre. Tiene el respaldo del gobierno con más congresistas elegidos de la historia reciente. Y sin embargo, en esta encuesta, en comparación con abril, no creció ni una décima. Se quedó en 44,6 %.

    Ganar la presidencia en primera vuelta requiere más del 50 % de los votos válidos. Con ese número, a siete días de las elecciones, la victoria en primera vuelta es matemáticamente improbable según las cifras actuales. La presidencia está camino a segunda vuelta.

     

    «La cifra de Cepeda se parece mucho a la favorabilidad de Petro. Hay una correlación estadística entre la imagen presidencial y el techo electoral del candidato del pacto.»
    — Mónica O., panelista

    La campaña de Cepeda apostó por los discursos en plaza pública, por los comités programáticos territoriales donde la ciudadanía propone y él lee, y por una presencia discreta en medios tradicionales. Es una metodología respetable. Pero la encuesta sugiere que esa estrategia ya llegó a su límite antes del día de las elecciones.

    Si hay segunda vuelta — y todo indica que la habrá —, el escenario más probable según INVAMER es Cepeda vs. Abelardo. Y en esa proyección, Cepeda mantiene ventaja: 52,4 % frente a 45,3 % de De la Espriella.

    Un uribismo sin Uribe: la historia real de estos números

    El titular de esta encuesta no es el estancamiento de Cepeda. El titular es el salto de diez puntos de Abelardo de la Espriella y la caída de casi seis de Paloma Valencia en un solo mes. Ese es el mayor movimiento en intención de voto de toda esta campaña. Y habla de algo que va mucho más allá de las propuestas o de las fórmulas vicepresidenciales.

    Habla de que la derecha colombiana está eligiendo a Abelardo sobre Paloma. No porque tenga mejores ideas. No porque su vicepresidente José Manuel Restrepo sea más conocido. Sino porque hay una derecha nueva, sin los lastre del uribismo, que está capitalizando todo el voto anti-Petro, incluyendo el voto del centro que ya no tiene candidato propio.

    Análisis editorialLos votos de Fajardo y Claudia López, según los analistas de Blu Radio que diseccionaron la encuesta, no se están yendo hacia Paloma. Se están yendo hacia Abelardo. El antipetrismo une a personas que son antiuribistas pero también antipetro. Y Abelardo, al haberse despegado estratégicamente de Uribe, captura ese electorado que Paloma espantó con su insistencia en «Uribe es mi papá».

    Los errores fatales de una campaña que ya no remonta

    Paloma Valencia ganó la gran consulta de la derecha el 8 de marzo con más de seis millones de votos. Tenía a Uribe en tarima, a los medios convencionales empujando su candidatura, y a Juan Daniel Oviedo como fórmula para capturar el centro. Parecía la candidata con el piso más sólido de la derecha. Dos meses después, está cayendo en picada.

    ¿Qué salió mal? Varios errores acumulados. El más importante: la estrategia de sumar al centro trajo a su campaña figuras desgastadas — Caterine Miranda, Claudia López — que no solo no suman sino que restan en un electorado de derecha que las asocia con la agenda progresista que ellos rechazan. La ley de signos matemáticos es implacable: los opuestos no se suman, se anulan.

    ⚠ Factor estructuralLos votos de Oviedo en la consulta venían en su mayoría del electorado del pacto histórico, no de la derecha. La apuesta de Uribe de que esos votos migrarían a Paloma fue un error de cálculo: fueron directamente a Cepeda. El salto de Cepeda de 37 % (febrero) a 44 % (abril) confirma exactamente ese movimiento.

    Suma a eso el debate con inteligencia artificial que recreó a Iván Duque — el expresidente que el propio Centro Democrático ha borrado de sus tarimas —, la propuesta de fumigar con vinagre que circuló viral, y la percepción de que un gobierno de Paloma sería otra administración Duque donde Uribe nombraría ministros por teléfono. El electorado de la derecha que no quiere a Petro, pero tampoco quiere volver a eso, está tomando una decisión diferente.

    Uribe pierde el control interno de la derecha

    Álvaro Uribe Vélez ha sido el eje de la política colombiana de derecha desde el año 2002. Veinticuatro años de presidencias, de senados, de consultas, de candidaturas que pasaron todas por su aprobación. Ese ciclo está terminando.

    Las señales son múltiples y ya no son especulación. María Fernanda Cabal termina su periodo el 19 de julio y no renovará en el Centro Democrático: montará su propio partido. Fernando Londoño, uno de los grandes ideólogos del uribismo, lo dijo en La Hora de la Verdad: Uribe está cometiendo demasiados errores y el partido ya no puede seguir detrás de él. El expresidente Iván Duque — que también es del Centro Democrático — no ha aparecido en una sola tarima de campaña. Cambio Radical y los Char, que Uribe intentó atribuirse tras la muerte de Vargas Lleras, ya están declaradamente con Abelardo.

    «Derecha y uribismo era lo mismo hasta hace poco. Abelardo rompió algo en donde ya había rajaduras profundas. El uribismo se está fracturando desde adentro.»
    — Andrés Balaguera

    ¿Por qué se fractura ahora? Hay una razón táctica y una razón histórica. La táctica: los grandes grupos económicos — Gilinski con Semana y Atlas Intel, Sarmiento Angulo según denuncia de Gonzalo Guillén — calcularon que Paloma no les gana a Cepeda en segunda vuelta. Abelardo tiene más probabilidades. Entonces la maquinaria mediática y financiera se reconfiguró.

    La razón histórica es más profunda: la narrativa de los más de siete mil ochocientos falsos positivos sigue siendo una carga electoral insostenible. La derecha que quiere ganar las próximas elecciones no puede seguir atada a esa imagen. Abelardo, con toda su historia como abogado de la mafia — defensor de Mancuso, de alias la Saucé, y recientemente de Alex Saab —, tiene sin embargo una página más limpia en ese terreno específico. No hay nadie pintando murales con su nombre en los puentes. Ese cálculo también está detrás del movimiento.

    Donde coincidimos con el Tigre — aunque no vayamos a votar por él

    Este es un espacio de análisis honesto, no de propaganda. Y la honestidad obliga a señalar dos postulados de Abelardo de la Espriella que consideramos coherentes y respaldamos en lo sustancial.

    Primero: en 2016, De la Espriella publicó el libro La salida jurídica del proceso de negociación con las FARC — reinserción, alternatividad penal, participación política, garantías de no repetición —, y salió a hacer campaña por el Sí en el plebiscito. Su fórmula de vicepresidente, José Manuel Restrepo, felicitó públicamente a Santos por el acuerdo de paz. Hay coherencia entre lo que Abelardo escribió entonces y la persona que puso a su lado. Eso merece reconocimiento.

    Segundo: Abelardo ha propuesto una asamblea nacional constituyente enfocada en reformar de raíz el sistema de justicia — la forma en que se eligen magistrados, la conformación de las altas cortes, el fuero parlamentario —. La Comisión de Acusaciones de la Cámara investigando aforados a través de un proceso escritural es un absurdo constitucional. Coincidimos plenamente en que eso hay que cambiarlo y que una reforma ordinaria no alcanza: toca desde constituyente.

    No vamos a votar por Abelardo. Pero la honestidad analítica exige decir cuándo alguien tiene razón, incluso cuando es el adversario.

    Adendas · Temas del cierre del programa

    La encuesta también muestra: el 45,8 % de los colombianos aprueba la gestión de Petro — una leve recuperación —, mientras el 52,2 % considera que el país va por mal camino. La inseguridad y la salud siguen siendo los dos grandes problemas que la ciudadanía quiere que el próximo presidente resuelva. El 60,3 % cree que los grupos criminales están presionando el voto en sus territorios.

    Sobre la ley de encuestas: es notorio que los mismos medios que financian INVAMER demandaron la ley que regula la publicación de encuestas electorales. La ponente de esa ley, recordemos, fue Paloma Valencia — no el Gobierno Nacional, como suele decirse —. La paradoja vale la pena seguirla.

    Sobre el mural de Uribe: el incidente esta semana en una vía pública — donde doña Lina supuestamente estaba «sola» a pesar de que Uribe cuenta con cientos de escoltas — sirvió para visibilizar algo más importante: Uribe reacciona con desesperación porque sabe que si pierde vigencia dentro de la derecha, pierde también su principal escudo político frente a los procesos judiciales que lo persiguen. El miedo no es menor.

     

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