La Escuelita del Pacto
El Pacto Histórico perdió la presidencia por 245.000 votos. Han pasado dos meses y todavía nadie ha pedido perdón, mucho menos han salido a reconocer sus errores. Lo que sí han hecho son dos anuncios: una escuela de formación política y un «Gabinete por la Vida» integrado por trece exfuncionarios del gobierno que acaba de perder el poder. Los mismos. Y mientras tanto, en la elección del Consejo Nacional Electoral se quedaron con dos magistraturas de nueve, porque ni siquiera sus aliados naturales quisieron acompañarlos. Pero a la gente sí le piden que salga a marchar.
Han pasado dos meses desde que el Pacto Histórico perdió la presidencia por 245.000 votos, y en todo ese tiempo no hemos visto a nadie salir a pedir disculpas. Ni a Iván Cepeda reconocer que se equivocó con la estrategia «con fotocopias» que hizo de campaña. Ni a Gabriel Becerra, hoy con curul en el Congreso. Ni a María José Pizarro, que ya piensa en una candidatura a la Alcaldía de Bogotá. Ni a Gustavo Bolívar, que anda fundando escuelas y dando charlas. Nadie ha dicho: nos equivocamos, nos descuidamos, y por no hacer campaña dejamos que llegara a la presidencia quien hoy está en la Casa de Nariño.
En cambio sí han hecho dos anuncios, y el Cuadrante Alfa los analiza con Mónica en este programa. Una escuela de formación política llamada Semilla, impulsada por Gustavo Bolívar. Y el «Gabinete por la Vida», presentado el miércoles 26 de agosto en el Hotel Tequendama por Iván Cepeda junto a Gustavo Petro: trece figuras encargadas de vigilar al gobierno de Abelardo de la Espriella. Pero el hecho que mejor retrata el momento fue otro, y ocurrió el martes 25. Aquí está el análisis.
Semilla: una buena idea que llega cuatro años tarde
Gustavo Bolívar anunció lo que llamó una nueva estrategia de resistencia y la describió como «nuestra trinchera». 16:01 La trinchera resultó ser una escuela de formación política: Escuela Semilla, con el lema «pensar juntos para transformar juntos», presentada como un espacio para formar a la ciudadanía en la lucha contra las injusticias sociales y en la defensa de la democracia.
Y aquí conviene ser justos, porque este espacio critica pero no descalifica por deporte. Mónica lo dice sin rodeos: la escuela no le parece mala, le parece una buena iniciativa. El problema es que llega muy tarde. Y esa es exactamente la crítica del programa: ¿por qué no hicieron eso cuando eran gobierno? ¿Por qué no lo hicieron hace cuatro años, en 2022, apenas ganaron? ¿O incluso antes?
— Mónica · Min 17:37
Porque la señal de alarma no la dio el balotaje: la dio 2023. En las elecciones regionales el Pacto Histórico no ganó gobernaciones y prácticamente no ganó alcaldías —la única propia, Duitama, terminó demandada por su propia gente—. Ahí ya se sabía que faltaba estructura territorial y formación de cuadros. Y en lugar de construirla durante los tres años siguientes, con el poder y los recursos del Estado a favor, la anuncian ahora, en la oposición y después de haber perdido la presidencia. Se está intentando tapar en dos meses el trabajo que no se hizo en cuatro años.
Dos de nueve: el día que hasta los aliados les soltaron la mano
El hecho que mejor retrata el momento del Pacto ocurrió el martes 25 de agosto, en la elección de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral para el periodo 2026-2030. 25:46 El resultado, según el contexto noticioso: el tribunal electoral quedó con siete magistrados de centro y centroderecha, y apenas dos del Pacto Histórico —Cielo Rusinque y Ana Jimena Bautista—.
Y aquí está el punto que el programa subraya, porque no todo se explica por las mayorías del gobierno. El Pacto pudo haber tenido una tercera magistratura. La Alianza Verde asegura que los buscó durante semanas para armar un bloque conjunto: dos para el Pacto y uno para el sector verde o independiente. Con eso alcanzaba. Pero, según los congresistas verdes, el Pacto los tuvo siempre como plan B, intentó imponer unilateralmente otro nombre que no alcanzó los votos, e incluso tanteó irse en plancha con el Centro Democrático.
El programa suma un elemento que le da otra capa a la lectura. 25:54 El 14 de agosto Gustavo Petro había trinado que los magistrados del CNE debían ser «juristas que lograron encontrar el fraude electoral». Y en la negociación quedó por fuera Alirio Uribe, cercano a Iván Cepeda. Para una espectadora del programa —cuyo aporte el panel recogió— eso se lee como un castigo interno a Cepeda por haber perdido las elecciones. La conclusión que deja el análisis: dentro del Pacto Histórico, quien está marcando el liderazgo real es Petro, no Cepeda.
«Gabinete por la Vida»: los mismos que acaban de perder
El segundo anuncio es el más ambicioso y el más discutible. 34:37 El miércoles 26 de agosto, en el Hotel Tequendama, Iván Cepeda presentó junto a Gustavo Petro el «Gabinete por la Vida»: una estructura de trece exministros y altos funcionarios encargada de vigilar, fiscalizar y controvertir las decisiones del gobierno de De la Espriella. Petro lo definió con una frase: «Este no es un gabinete en la sombra, todo lo contrario. Es un gabinete en la luz».
¿Y quiénes son esas trece figuras? Según el contexto noticioso: Irene Vélez, Daniel Rojas Medellín, Antonio Sanguino, Guillermo Alfonso Jaramillo, entre otros exfuncionarios del gobierno anterior. Es decir, casi todos —por no decir todos— hicieron parte de la administración que acaba de perder el poder. La observación del programa es sencilla y demoledora: los encargados de vigilar al nuevo gobierno son exactamente los mismos que no supieron defender el proyecto cuando lo tenían.
Las críticas: desde el centro y la derecha compararon la figura con el «gabinete legítimo» que montó López Obrador en México tras perder las elecciones de 2006. Una excongresista de la Alianza Verde lo resumió con ironía preguntando cuándo empezarían a cambiar a los «ministros imaginarios».
El Cuadrante Alfa añade un matiz sobre el papel de Cepeda dentro de esa estructura. 33:47 Aparece en la foto, pero el análisis del panel sugiere que es más por guardar las formas que por liderazgo efectivo: la oposición real la está marcando Petro. Y aquí el programa formula su tesis más dura sobre el excandidato, que viene sosteniendo desde antes del balotaje: a Iván Cepeda hay que evaluarlo por lo que fue —un mal candidato presidencial— y por su responsabilidad política en el resultado del 21 de junio. Los títulos y la trayectoria previa no lo eximen de responder por eso.
Carne de cañón: pedirle a la gente lo que ellos no hicieron
El punto que más indigna al programa es el llamado a movilizarse. 54:45 Mientras el Pacto no hace la tarea que le corresponde como partido de oposición, sale a pedirle a la ciudadanía que se levante, que se movilice, que salga a marchar. Y para el Cuadrante Alfa eso tiene un nombre: poner a la gente de carne de cañón.
Porque marchar tiene costos reales que no los asume quien convoca desde una tarima. El ciudadano que sale a la calle arriesga su integridad, pierde un día de trabajo, se expone al Esmad y a la judicialización. Pedirle eso a la gente sin haber reconocido primero los errores propios —sin haber hecho la campaña estructurada, con presencia en redes, en medios y en el territorio, que no se hizo cuando tocaba— es trasladarle al ciudadano una factura que no le corresponde.
— Andrés Balaguera · Min 54:52
Y hay un detalle simbólico que el programa registra revisando el sitio web del propio partido: sigue publicando «noticias del cambio» y los pilares programáticos de la campaña, sin actualizar. La página de quienes hoy dicen ser oposición todavía habla como si gobernaran. Es un detalle menor, pero dice mucho sobre el ritmo al que están procesando lo que pasó.
- Reconocer la derrota: dos meses después, nadie ha dicho «nos equivocamos». Sin eso, no hay corrección posible.
- Construir a tiempo: la formación política se hace cuando se tiene el poder y los recursos, no cuando ya se perdió.
- Cuidar a los aliados: quien trata a sus socios como plan B se queda sin socios. El CNE lo demostró en una sola votación.
- Renovar los nombres: vigilar al gobierno con los mismos que perdieron el gobierno es repetir el problema, no resolverlo.
- No delegar el riesgo: si hay que marchar, que marchen primero los dirigentes, no la gente que confió en ellos.
No se puede enseñar lo que no se ha aprendido
Han pasado dos meses desde el 21 de junio y el Pacto Histórico todavía no ha hecho lo único que importaba hacer primero: mirarse al espejo. Perdieron la presidencia por 245.000 votos —el margen más estrecho imaginable, la prueba de que se podía ganar— teniendo al presidente, la bancada más grande del Congreso y meses de ventaja en las encuestas. Y en todo este tiempo no ha salido ni uno solo de los responsables a decir «nos equivocamos». Ni el candidato que confesó preferir una campaña con fotocopias, ni los asesores que la blindaron, ni el círculo que le cerró la puerta a cualquier alianza por pureza ideológica. En su lugar, unos ya están calculando la Alcaldía de Bogotá y otros están fundando escuelas. La corrección empieza por el reconocimiento, y el reconocimiento no ha llegado.
Por eso la Escuela Semilla, que como idea es buena y este espacio no la descalifica, resulta tan elocuente en su calendario. Una escuela de formación política es exactamente lo que le hacía falta a ese movimiento; el problema es que le hacía falta en 2022, cuando ganaron y tenían el Estado entero para construirla. O al menos en 2023, cuando las regionales les gritaron que no tenían estructura territorial —ni una gobernación, y la única alcaldía propia terminó demandada por ellos mismos—. Tres años de advertencias desatendidas no se subsanan con un ciclo de charlas dictado por las mismas veinte personas de siempre. Una escuela que no empieza por enseñar la lección de la propia derrota no es formación política: es terapia de grupo.
Y lo del Consejo Nacional Electoral es la radiografía más cruda del momento, porque ahí no cabe la excusa del fraude ni la de las mayorías del gobierno. El Pacto pudo tener tres magistraturas; se quedó con dos. La Alianza Verde dice que los buscó durante semanas y que la respuesta fue tratarlos como plan B e imponerles un nombre que ni siquiera alcanzó los votos. «Alianza Verde no es un apéndice del Pacto Histórico» no es un insulto de la derecha: es lo que dice un aliado natural al que le soltaron la mano primero. La misma soberbia que perdió la campaña —creerse suficientes, no necesitar a nadie, no negociar— acaba de costarles una magistratura en el organismo que precisamente vigila las elecciones que dicen que les robaron. Que Petro haya vetado además al hombre cercano a Cepeda dice el resto: adentro tampoco hay unidad, hay un pulso.
Aquí no se hace porra de ningún lado, y quede claro: este espacio ha sido y seguirá siendo implacable con el gobierno de De la Espriella —con el reconocimiento del Golán, con las tropas extranjeras sin permiso del Senado, con la salida de la CPI, con el impuesto que le quitaron a los más ricos mientras hablan de subir el IVA—. Precisamente por eso Colombia necesita hoy una oposición seria, técnica y creíble. Y lo que hay es un gabinete de los mismos que perdieron, una escuela que llega cuatro años tarde y un llamado a que la gente salga a poner el cuerpo por errores que nadie ha reconocido. Si de verdad hay que marchar, que marchen ellos adelante. Y si de verdad hay una escuela, que la primera clase sea sobre por qué perdieron. Porque no se puede enseñar lo que no se ha aprendido.
Apuntes del análisis




