Crónica de una Derrota Anunciada
El Cuadrante Alfa reconstruye cómo fue la campaña de Iván Cepeda, desde sus antecedentes en las elecciones regionales hasta la derrota del 21 de junio en la segunda vuelta presidencial. Una historia de fervor popular y sectarismo, de plazas llenas y redes vacías, de una campaña que su propio candidato quiso hacer «con fotocopias» y que terminó perdiéndose por apenas 247.000 votos.
El Cuadrante Alfa reconstruye cómo fue la campaña de Iván Cepeda, desde sus antecedentes en las elecciones regionales hasta la derrota del 21 de junio en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. No es un ajuste de cuentas: es la memoria ordenada de una serie de decisiones que, una tras otra, fueron cerrando el camino a una victoria que durante meses lució segura.
Capitulo 01
Antecedentes
Las grietas que venían desde 2022
La histórica elección de Gustavo Petro en 2022, como el primer presidente de izquierda en Colombia, representó un terremoto en el tablero político y rompió con los paradigmas del poder hegemónico. Su llegada a la Casa de Nariño, respaldada por más de 11 millones de votos y por una amplia coalición de partidos y movimientos, auguraba una ola de transformación que se esperaba se materializara en las elecciones regionales. Sin embargo, ese impulso no se tradujo en victorias territoriales: el Pacto Histórico apenas logró una alcaldía y ninguna gobernación. Y, como síntoma temprano de las fracturas internas que marcarían el camino hacia 2026, esa única alcaldía —la de Duitama— fue posteriormente demandada por integrantes del propio Pacto.
En 2024 se llevó a cabo la Asamblea de la Colombia Humana, en la que se aprobó el camino de la unidad para convertirse en partido único de cara a las elecciones de 2026. La Asamblea contó con la presencia del presidente Gustavo Petro, quien hizo un llamado a la militancia sobre la responsabilidad histórica que implicaban los comicios, con una frase que quedaría como advertencia: «Aquí no se trata de participar, sino de ganar». En esa asamblea fue elegida Gloria Flórez como presidenta de la colectividad.
El 4 de febrero de 2025, en un Consejo de Ministros televisado por primera vez, se evidenció el choque entre los copartidarios y el propio presidente: algunos manifestaron su inconformidad con la presencia de Armando Benedetti. Para esa fecha, la administración Petro presentaba atrasos en la ejecución de su plan de gobierno, razón por la cual en el Cuadrante Alfa creemos que el presidente vinculó a Benedetti a su gabinete precisamente por la baja ejecución del ejecutivo, según reportaba la prensa de la época. Posteriormente renunciaron a sus carteras Susana Muhamad, Juan David Correa, Alexander López (DNP) y Jorge Rojas (DAPRE).
Fuente de referenciaArmando Benedetti entregó a Gustavo Petro un informe con cifras de incumplimiento que llevó al presidente a convocar el Consejo de Ministros.
Capitulo 02
Precampaña
Consulta interna y el fallido frente amplio
La estrategia de Gustavo Petro consistía en entregarles a las bases la decisión de elegir a sus candidatos al Congreso y a la presidencia, para diferenciarse del estilo que él atribuía a Uribe y a la derecha —que durante años, según su crítica, impusieron candidatos «a dedo»—. Las consultas internas y la del frente amplio abrían la puerta a otros sectores del espectro político que no militaban en la izquierda sino en el centro, como Roy Barreras, Juan Fernando Cristo y Camilo Romero, entre otros.
La personería jurídica de la Colombia Humana no fue autorizada para fusionarse, debido a una sanción del CNE por una supuesta financiación irregular a la campaña Petro por gastos de funcionamiento. Esto impedía la fusión de partidos, y en ese escenario la organización quedó en manos del Polo Democrático, por ser la personería jurídica vigente para organizar tanto la consulta del orden de la lista al Congreso como la consulta interna de precandidatos presidenciales. En aquel momento hubo quejas por la exclusión de algunas personas del comité de organización del Pacto Histórico, como lo expresaron en su momento la doctora Carolina Corcho y Daniel Quintero.
En septiembre, Gustavo Bolívar advirtió que había una «trampa» en el tarjetón que impediría concurrir al frente amplio junto con otras fuerzas representadas por Roy Barreras, Camilo Romero y Luis Gilberto Murillo, entre otros. Sin embargo, en una entrevista del 17 de octubre de 2025, periodistas de Caracol Radio le respondieron que el CNE imprimió el enunciado de los tarjetones de acuerdo con lo que el propio comité del Pacto Histórico había definido. La norma era conocida dentro del comité —que cuenta con varios abogados entre sus integrantes—: no se podía participar en dos consultas. Por esa razón, Daniel Quintero se bajó pocos días antes y renunció a participar, a pesar de que su foto ya aparecía en el tarjetón.
Finalmente, Iván Cepeda fue elegido candidato a la presidencia el 26 de octubre por la colectividad del Pacto Histórico, con 1.540.391 votos.

Capitulo 03
Primera vuelta
La campaña que se confió de la nevera llena
Gira internacional
Iván Cepeda inició su campaña con varios viajes al exterior para tejer alianzas estratégicas del progresismo a nivel internacional: primero a México, donde fue recibido por Morena, el partido de la mandataria Claudia Sheinbaum; luego a Brasil, donde se reunió con Lula da Silva; y a España, con Pedro Sánchez. Cabe resaltar que Sheinbaum ganó con cerca del 70% de los votos gracias a una campaña efectiva, cuya estrategia se basó en una narrativa de continuidad del gobierno de AMLO, apego a las bases con eventos masivos, control de la agenda comunicacional y desactivación de la crítica mediante una sólida estrategia de redes sociales. La comparación, a la luz del resultado, resulta reveladora.





Reuniones gremiales en el Club El Nogal
El candidato se reunió con líderes gremiales de la Cámara y de Aliadas, convocados por María Claudia Lacouture en el Club El Nogal, para intercambiar posturas entre las partes en el mes de diciembre de 2025.

Elección de Congreso y fórmula vicepresidencial
La elección de congresistas a Cámara y Senado se llevó a cabo el 8 de marzo. Ese mismo día se realizaron las consultas internas del llamado frente amplio y la gran consulta que representó a sectores de centro-derecha, cuyos ganadores fueron Roy Barreras y la senadora Paloma Valencia. El Pacto Histórico logró una votación inédita para la izquierda en elecciones al Congreso: 25 senadores y 41 representantes a la Cámara.
Como fórmula vicepresidencial, el propio Cepeda eligió a la senadora Aida Quilcué —indígena, lideresa social y víctima del conflicto armado—. Si bien el candidato buscaba darle representación al movimiento de víctimas, la elección de Quilcué aseguraba sectores que el Pacto ya tenía consolidados y no atrajo nuevos votantes. Fue, en clave electoral, una decisión que sumó identidad pero no expansión. Ademas que el video en donde se comunicaba está designación, se hizo a través de un video grabado desde el patio de la casa del candidato Cepeda, el cual se publico el día 9 de marzo, después de las elecciones legislativas y de las consultas.
Las encuestas: liderar y no leer
Durante meses, Iván Cepeda lideró la intención de voto tanto para primera como para segunda vuelta, con una fuerte correlación con la popularidad del presidente Petro. Si bien esa intención se incrementó tras las elecciones al Congreso y las consultas de marzo, para abril ya se reflejaba una tendencia en descenso para la segunda vuelta que la campaña no supo leer a tiempo. El lema —y el error— de la campaña se centró en «ganar en primera».


La estrategia «ludita»: fervor sin pantalla
La estrategia «ludita» de Iván Cepeda se basaba, según él mismo, en el fervor popular y en una supuesta austeridad que, sin embargo, costó 14 mil millones de pesos según lo reportado al CNE. Una campaña que, desde sus piezas gráficas, obviaba el logo multicolor del Pacto Histórico; una campaña que, en palabras del propio Cepeda, le gustaría hacer «con fotocopias». El esfuerzo se concentró en concentraciones masivas en plaza pública que solo le hablaban a un sector ya convencido y militante, dejando de lado la penetración en redes sociales y delegando a las bases la creación del contenido digital.
— De la crónica
Esta estrategia, que se ufanaba de «contar con la gente», no tuvo en cuenta las dificultades de la población que vive en zonas donde la presencia de grupos armados dificulta hacer campaña, ni el día a día que enfrentan esas comunidades, algo que se manifestó en algunos de los grupos programáticos de la campaña a los que tuvimos acceso.
Paradójicamente, los medios británicos como The Economist reportaban con gracia la campaña anticuada adelantada por Cepeda, a quien llamaron «Ludita» y que significa: «El ludismo fue un movimiento encabezado por artesanos ingleses en el siglo xix, que protestaron entre los años 1811 y 1816 contra las nuevas máquinas que les reemplazaban el trabajo. Los telares industriales y la máquina de hilar industrial introducidos durante la Revolución Industrial amenazaban con reemplazar a los artesanos con trabajadores menos cualificados y que cobraban salarios más bajos, dejándolos sin trabajo.» según el diccionario.
Las voces de alerta (que nadie atendió)
En este espacio del Cuadrante Alfa realizamos un programa de alerta el 18 de marzo de 2026, en el que analizamos cada una de las campañas y concluimos que la mejor estructurada era la de Abelardo de la Espriella, que contaba con una agresiva estrategia en redes sociales, un orden y una simbología que despertaba emociones. Advertimos, además, que la campaña presidencial se podía perder: la de Cepeda tenía serias falencias comunicacionales, tanto en la imagen como en su débil estrategia digital, y se sabía que para una segunda vuelta los sectores de derecha se unirían, abriendo la puerta a un escenario similar al del plebiscito por la paz de 2016. Así ocurrió.
Días después intentamos comunicarnos con la campaña de Iván Cepeda —específicamente con el señor Gabriel Becerra, quien según La Silla Vacía era parte del equipo— y no obtuvimos ninguna respuesta.

Debates esquivados y rechazo a los influencers
Otro error estratégico fue no usar los medios de comunicación a su favor. A 20 días de la primera vuelta, Iván Cepeda desperdició el espacio «Los candidatos hablan con los jóvenes», organizado por Caracol Radio y Caracol Televisión. Ese escenario habría sido vital para hablarle al electorado joven que en 2022 votó por Petro, pero que en esta elección se fue, en parte, con el presidente electo A.D.L.E. y con Sergio Fajardo, quien volvió a crecer. Algunos sectores cercanos a la campaña revelaron que esta se negó a usar las plataformas de influencers como Westcol, con millones de seguidores en YouTube e Instagram.


La participación del gobierno y el resultado
Debido a lo que ya registraban las encuestas en mayo, el gobierno nacional terminó participando en política en un intento desesperado, hecho que no compartimos, pero que se explica por la fallida y débil estrategia de campaña del propio candidato. El resultado de la primera vuelta, el 31 de mayo, en el que A.D.L.E. le sacó una diferencia de casi 650 mil votos a Cepeda, reflejó el fracaso de una serie de errores causados por el sectarismo dentro del grupo político del candidato oficialista.

Capitulo 04
Segunda vuelta
La campaña real que llegó demasiado tarde
Cambio de equipo y el retiro de la constituyente
El presidente Petro e Iván Cepeda se reunieron tras la primera vuelta, en un encuentro que la prensa describió como tenso. Allí se acordaron cambios en la estrategia y el retiro de la iniciativa de la constituyente. Al equipo se sumó la representante María Fernanda Carrascal, y se contrató a un grupo de publicistas y editores de contenido para redes. Al no contar con una línea gráfica propia, se improvisó a última hora adaptando la estética de la campaña de Zohran Mamdani a la de Cepeda.

Movilización social: kpopers, influencers y bases
Para la segunda vuelta se vivió una gran movilización social representada por diversos colectivos: estudiantes universitarios, aficionados como los kpopers, barras de fútbol y más, que desplegaron eventos culturales, deportivos, marchas estudiantiles y campañas digitales. Al carecer de un eslogan propio, la campaña adoptó la forma del corazón coreano que usan las kpopers para transmitir un mensaje de amor y reconciliación, en contraste con la campaña de furia de Abelardo de la Espriella. También nació el hashtag #MeLaJuegoPorLaVida, que se convirtió en el emblema de una campaña que buscaba interpelar a los votantes desde la esperanza.

Como respuesta desde la campaña de Abelardo de la Espriella, se tergiversó el mensaje aprovechando lo sencillo de las piezas gráficas utilizadas por Cepeda y del simbolismo ahí plasmado.

Los errores que no cesaron
Uno de los principales errores fue la crítica de Cepeda al uso de la camiseta de la Selección Colombia en la campaña de su contendor, más aún en medio del Mundial de fútbol. Ese reproche le entregó a A.D.L.E. el dominio de la agenda mediática y le permitió dominar las tendencias durante dos semanas. Estando en desventaja, eso no le ayudó en nada a sumar; al contrario, Cepeda perdió tiempo valioso de campaña.

También fue evidente el apoyo de un sector de la prensa en segunda vuelta, como lo señalamos desde el Cuadrante Alfa en el programa «A la Prensa se le Creció el Tigre«, emitido el 7 de junio. Uno de los periodistas que más activamente hizo campaña a favor de Cepeda fue Daniel Coronell, con varias actividades en el marco de la segunda vuelta. Destacamos un hecho en particular: la publicación del pronunciamiento de 20 exmagistrados de las altas cortes, que señalaban un conflicto entre el juramento que A.D.L.E. hizo al adquirir la nacionalidad de Estados Unidos y el juramento que prestaría como presidente de la República si llegara a ganar.
⚠ El error que más cuesta explicarNo se entiende por qué el candidato Cepeda no usó ese pronunciamiento a su favor. Al día siguiente, él mismo se encargó de desactivar una polémica que pudo haber cambiado el manejo de la agenda mediática. En lugar de capitalizarla, revivió el fantasma de la parapolítica, denunciando a A.D.L.E. por vínculos con grupos paramilitares. Sin desmeritar la denuncia, la campaña debió entender que en esos momentos se busca el efecto inmediato en la opinión pública: este tipo de procesos puede tardar meses o años, y las acusaciones por vínculos con las AUC ya eran conocidas por el país, sin que parecieran importarle al electorado. Días después volvió a denunciarlo por presuntos desfalcos en el sector salud, otra denuncia inocua para el momento.

Las adhesiones del centro
El centro político se adhirió a la campaña de Iván Cepeda y manifestó su apoyo en segunda vuelta, debido al rechazo y los serios cuestionamientos al entonces candidato A.D.L.E. En esas gestiones, Daniel Coronell se reunió con el expresidente Santos en busca de un pronunciamiento de apoyo que, si bien no llegó de forma expresa, sí precisó que votaría por el candidato que continuara con el proceso de paz.

La campaña real que solo llegó la última semana
Faltando ocho días para la segunda vuelta, Iván Cepeda anunció en redes sociales la primera promesa concreta de su campaña, y la primera con cifras: un millón de viviendas sin cuota inicial para estratos 1, 2, 3 y 4. En ese mismo periodo ingresaron los influencers a la estrategia, con streamings junto a figuras como Fuck News, La Ventana y Jefferson Cossio, y se le dio un giro a la presencia en TikTok, Facebook e Instagram. Por fin se logró igualar las interacciones en redes frente a las del contendor. Pero ya era tarde: la campaña real solo apareció cuando quedaban días, no meses.
Iván Cepeda y Aida Quilcué recibieron la camiseta de la Selección Colombia por parte de las 32 barras futboleras – Fotografía @IvanCepedaCast/X

Estudiantes SENA en Cali Valle del Cauca

El día de la segunda vuelta
La segunda vuelta se llevó a cabo el 21 de junio y dio como ganador a Abelardo de la Espriella por un margen de apenas 247.000 votos —un 0,98%—. El candidato Cepeda, en rueda de prensa el 24 de junio, aceptó los resultados a pesar de las acusaciones de fraude electoral. Un margen mínimo que, leído a la luz de toda esta crónica, no habla de una derrota imposible de evitar, sino de una suma de oportunidades desaprovechadas.
El resultado, en una líneaAbelardo de la Espriella se impuso por 247.000 votos (0,98%). Tras meses liderando las encuestas, el Pacto Histórico perdió la presidencia por el margen más estrecho imaginable.
Línea editorial
El sectarismo cuesta elecciones
Esta crónica no se escribe para humillar a nadie, sino para que la izquierda colombiana no vuelva a tropezar con la misma piedra. Porque lo que muestra la reconstrucción, hito por hito, es que la derrota del 21 de junio no nació en la recta final: venía gestándose desde las regionales de 2023, desde la alcaldía de Duitama demandada por los propios copartidarios, desde la consulta interna con quejas de exclusión, desde el frente amplio que naufragó en la letra menuda de un tarjetón. Una fuerza política que llega a las presidenciales peleada consigo misma y cerrándole la puerta a quien piensa distinto, llega debilitada por mucho que las encuestas la pongan arriba.
El segundo aprendizaje es sobre la soberbia táctica. Cepeda lideró la intención de voto durante meses y leyó ese liderazgo como un trofeo en lugar de como una responsabilidad. Hizo una campaña «con fotocopias» que le hablaba solo a los ya convencidos, despreció las redes en un país donde la elección se juega en la pantalla, esquivó los debates y el espacio con los jóvenes, y rechazó a los influencers que podían tenderle un puente con el electorado que terminó yéndose a Fajardo y al tigre. Cuando por fin entendió —el millón de viviendas, los streamings, el giro digital—, ya solo quedaban ocho días. La campaña real llegó cuando la elección ya estaba casi perdida.
Y conviene decirlo sin medias tintas, porque es la enseñanza más incómoda: hubo errores no forzados que rozan lo inexplicable. Tener en la mano el pronunciamiento de veinte exmagistrados sobre el juramento de lealtad de un candidato a otra nación, y desactivarlo al día siguiente para revivir un fantasma —la parapolítica— que el país ya conocía y que no movía un solo voto nuevo, es la metáfora perfecta de toda la campaña: el regalo de la agenda, una y otra vez, servido en bandeja al adversario. El Cuadrante Alfa lo advirtió desde el 18 de marzo, y no por adivinación, sino por análisis. Nos criticaron por decirlo. Hoy esta crónica queda como registro de que se podía ver venir.
Que esto no se lea como festejo del proyecto que ganó: este espacio ha sido igual de duro con el tigre, con su respaldo extranjero, su juramento a otra bandera y sus propuestas que exigen reescribir la Constitución. Las dos cosas son ciertas a la vez: Colombia eligió un camino que nos preocupa, y la izquierda contribuyó a ese resultado con su propio sectarismo. Reconocerlo no es traición; es la única forma de que los 12 millones de votos que sí se obtuvieron sirvan para construir algo en los próximos cuatro años, y no para repetir, en 2030, esta misma crónica de una derrota anunciada.







