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    Petro Fracasó

     

     

    El Cuadrante Alfa · Viernes 7 de Agosto · EDICIÓN ESPECIAL · DÍA DE LA POSESIÓN
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Con Andrés Balaguera
    CLAVE 01
    Un gobierno se mide por su capacidad de reelegir sus políticas a través de otro candidato. El progresismo no lo logró
    CLAVE 02
    Petro falló en nombramientos y en comunicaciones; Cepeda hizo una campaña de fotocopias y perdió por 245.000 votos
    CLAVE 03
    Hoy los dos hablan de fraude y llaman a las calles. El fraude no es explicación: es coartada

    ▸ Balance de cierre · Lo que nadie más está diciendo el día de la posesión

    Petro Fracasó

    Hoy Colombia tiene un nuevo presidente y mientras todos los micrófonos apuntan a Cali, hay algo que nadie está diciendo. Esta mañana, mientras se preparaba la posesión, un grupo de personas se concentraba en el Monumento a la Resistencia: el símbolo del estallido social de 2021, de esas calles de las que salió el gobierno que hoy terminó. Y esa imagen lo dice todo. Porque lo que se conquistó desde allí hoy quedó en la caneca, y la responsabilidad política es de Gustavo Petro y de Iván Cepeda.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 7 de agosto de 2026
    Con Andrés Balaguera
    Edición especial en solitario

    Hoy Colombia tiene un nuevo presidente y mientras todos los micrófonos apuntan a Cali —el lugar donde se llevó a cabo la posesión—, en el Cuadrante Alfa queremos hablar de algo que nadie más está diciendo. Esta mañana, mientras se preparaba la ceremonia, un grupo de personas se concentraba en el Monumento a la Resistencia. Ese monumento es el símbolo del estallido social que inició en 2021 y que se materializó con la victoria de Gustavo Petro hace cuatro años. De esas calles salió el gobierno que hoy finalizó. Y esa imagen lo dice todo: lo que se conquistó desde allí, hoy está en la caneca.

    Petro fracasó. Y no es una opinión lanzada al aire: es la aplicación de un criterio sencillo que este espacio ha sostenido siempre. Un gobierno se mide en su meta de lograr que sus políticas continúen. Estas no continuaron. El progresismo no se reeligió. Iván Cepeda también fracasó: se hizo candidato único cerrándole la puerta a otros sectores, y después hizo una campaña de fotocopias, sectaria y arrogante —sin debates, sin entrevistas, sin propuestas—. Perdió por 245.000 votos. ¿Qué tal si hubiera hecho campaña de verdad? Este es el balance que hoy no van a escuchar en otros canales.

    I · EL CRITERIO

    Cómo se mide de verdad un gobierno

    Antes de repartir responsabilidades hay que fijar la vara, porque de eso depende todo el análisis. 04:25 Un proyecto político no se mide por si hubo o no reelección presidencial —eso no está en discusión ni existe en Colombia—. Se mide por su éxito en catapultar hacia otro candidato, con nuevas fuerzas políticas, su propio proyecto y su continuidad. Es decir: ¿fue capaz esa fuerza de mantenerse en el poder a través de otra persona de su propio colectivo?

    Con esa vara, el Cuadrante Alfa ha sido consistente en el tiempo, y conviene subrayarlo porque aquí no se hace porra de ningún lado. Iván Duque fracasó con ese mismo criterio: le asestó un golpe fuerte al uribismo y a la derecha, y por eso ganó Gustavo Petro. El gobierno de Duque fue un fracaso. Y hoy hay que aplicar la misma medida: el de Gustavo Petro también lo es.

    «Me van a decir que Petro tuvo éxitos. Pueden decir todo lo que quieran. Pero hoy no gobierna Iván Cepeda, no gobierna el Pacto Histórico. Hoy inicia su gobierno Abelardo de la Espriella.»
    — Andrés Balaguera · Min 05:03

    Ese es el punto que no admite rodeos. Se podrán enumerar los logros sociales, la reforma laboral, lo que se quiera. Pero un gobierno se reelige en sus políticas o no se reelige, y este no lo hizo. Hoy gobierna la derecha de la mano de Enrique Gómez —el nieto de Laureano—, la gente de Salvación Nacional y el nuevo partido Defensores de la Patria. Ese es el resultado, y por ese resultado hay que responder.

    II · EL FRAUDE COMO COARTADA

    Al fraude se le gana con votos: ya se demostró

    El argumento con el que hoy se defienden es el del fraude, y aquí el programa hace la distinción más importante de todo el análisis. 09:35 No se trata de negar que existan factores de fraude, injerencia externa o presión económica. Todo lo contrario: siempre los ha habido. Hubo hace cuatro años, hubo hace ocho, y siempre ha existido intervención de factores externos y económicos en la política colombiana.

    El punto es otro, y es demoledor: hace cuatro años Petro superó todo eso con votos. Haciendo campaña, teniendo estrategia electoral, conectando con la ciudadanía, sabiendo a qué país le hablaba. Ganó contra todo pronóstico y contra las mismas condiciones adversas que hoy se invocan como excusa. Entonces la pregunta se responde sola: si en 2022 se pudo desde la oposición y sin recursos del Estado, ¿por qué no se pudo ahora, siendo gobierno y siendo el partido con más curules?

    ⚠ La contradicción que nadie explicaPara las elecciones al Congreso del 8 de marzo, las curules del Pacto Histórico sí hicieron campaña y lograron una votación inédita para la izquierda. Para las presidenciales no hicieron nada. Le dejaron el camino abierto, tendido y dispuesto a Abelardo de la Espriella. La misma maquinaria que funcionó en marzo se apagó en mayo y en junio. Eso no lo explica ningún fraude: lo explica una decisión.

    Y hay un dato que el programa subraya y que debería incomodar a los dos bandos. 11:02 Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta sin superar el 50% de los votos. La Constitución establece que en el balotaje gana quien tenga más votos, y su elección es legítima; pero el hecho político es que llega sin una fuerza propia suficiente y necesitó alianzas con el Centro Democrático, Cambio Radical y otras fuerzas. Tanto que hablaban de «los nunca»: Abelardo se hizo elegir con los de siempre. Y aun así, contra un rival tan debilitado, la izquierda perdió.

    III · LOS ERRORES

    Nombramientos y comunicaciones: el cierre de un gobierno

    Si hay que hacer un cierre de lo que fue el gobierno Petro, dice el programa, es este. 13:05 Un gobierno que se equivocó en sus nombramientos y un gobierno que no acudió a las comunicaciones, dejando que la punta de lanza del relato recayera en la prensa opositora.

    El balance en cuatro fallas, según el programa

    1. Nombramientos: designaciones que le explotaron en la cara al propio presidente, de Alejandro Gaviria a los escándalos del final. Y después, el argumento de la traición: pero quien nombra responde.
    2. Comunicaciones: no hubo un sistema efectivo. El medio público se dedicó a retransmitir discursos en lugar de explicarle al país los logros, el bloqueo en el Congreso o los reveses ante la Corte Constitucional.
    3. Ejecución: nula en muchos frentes. Se puso a gente de la propia izquierda en ministerios clave y el resultado, dice el programa, no se vio.
    4. Política desde el cargo: el presidente se metió en campaña de forma abierta —algo que debe ser investigado—. El cargo no es para hacer política: es para ejecutar.

    El punto de las comunicaciones es el que más le duele al análisis, porque ahí se perdió la batalla del relato. 31:15 El gobierno tuvo aciertos puntuales —desmovilizaciones y entregas de armas en ciertas regiones del sur del país, incluso a días de terminar—, pero nada de eso se comunicó. La gente no lo conoció ni lo entendió. Lo que sí se tragó entero fue la narrativa contraria: que el país estaba tomado, que la guerrilla mandaba, que todo era coca. ¿Dónde estuvo la fuerza comunicacional para controvertir esas narrativas? No existió. Y después se preguntan por qué la gente cree lo que cree.

    Sobre la Paz Total, el programa reconoce el fondo pero critica la ejecución: la Constitución establece la paz como derecho y como deber de todo funcionario, empezando por el presidente, y siempre debe haber una mesa lista para el diálogo. Pero esos grupos no tenían vocación de paz, y quemar toda la gasolina política del primer año en esa apuesta —sin blindar ni fortalecer lo que sí se logró, como la reforma agraria— dejó al gobierno sin margen para el resto.

    IV · CEPEDA

    El candidato que quería la curul, no la presidencia

    La tesis sobre Cepeda es la más dura del programa y viene sostenida desde hace semanas. 17:22 Para el Cuadrante Alfa, la meta de Cepeda nunca fue la presidencia: era llegar al Senado con la curul del opositor —la que la Constitución le otorga a quien queda segundo—. Por eso no se presentó a las legislativas del 8 de marzo. Se presentó a la presidencia, primero para hacerle el quite a los demás y ser el candidato único, cerrándole la puerta a otras fuerzas y a otras alianzas, y a personas que muy seguramente hubieran sido mejores candidatos.

    El resultado está a la vista: una campaña con fotocopias, discursos larguísimos sobre el paramilitarismo y sobre Uribe, giras por las regiones sin bajarse de la tarima y sin llevar propuestas. Y la gente lo que quiere es escuchar soluciones. Mientras tanto, quien sí conectó con la ciudadanía fue Abelardo, con sus tarimas, sus videos generados con inteligencia artificial y su simbología del tigre. También, señala el programa, con recursos que llegaron desde afuera —de Estados Unidos y, según el análisis del canal, de intereses vinculados a un pequeño país de Medio Oriente cuya política exterior este espacio ha cuestionado—. La pregunta que deja Andrés: ¿el Pacto no sabía que eso estaba pasando? Claro que sabía. No hizo nada.

    «Palabras más sencillas: yo quiero que la gente marche por mí. Que sean carne de cañón para tapar los errores que ellos tuvieron.»
    — Andrés Balaguera · Min 18:30

    Y de ahí viene la crítica más severa al momento actual. Según el contexto noticioso, este 7 de agosto Cepeda encabezó desde Barranquilla los actos de la oposición llamando a la resistencia civil, mientras Aida Quilcué lideraba la concentración en el Monumento a la Resistencia en Cali. Para el Cuadrante Alfa, convocar a la gente a las calles sin haber asumido primero la responsabilidad por la derrota es pedirle al ciudadano que ponga el cuerpo por errores ajenos. La gente no tiene por qué ser carne de cañón para tapar lo que Petro y Cepeda no hicieron.

    El mensaje de la posesión en CaliEl contexto noticioso confirma la lectura del programa: la ceremonia se realizó en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, a unos seis kilómetros de Puerto Resistencia, con más de 12.000 uniformados desplegados. El presidente electo había prometido derribar el Monumento a la Resistencia, símbolo del paro de 2021. Petro, por su parte, sostuvo que se posesionaba «un presidente ilegítimo». Para el Cuadrante Alfa, escoger Cali no fue casualidad: fue un mensaje dirigido justo al lugar donde nació el estallido social del que salió el gobierno que hoy termina.

    Línea editorial

    Sin autocrítica no hay regreso posible

    Este balance no se escribe desde la orilla contraria. Este espacio ha sido implacable con Abelardo de la Espriella —con su juramento de lealtad a otra bandera, con su promesa de «destripar» al que piensa distinto, con los caprichos que chocan contra la Constitución y contra el erario, con los ideólogos que gobernarán detrás del empaque—. Y lo seguirá siendo desde mañana, porque el poder que llega merece vigilancia estricta. Pero hoy toca el otro lado del balance, y hay que hacerlo con la misma vara con la que en su momento dijimos que Iván Duque había fracasado: un gobierno se mide por su capacidad de reelegir su proyecto, y el progresismo no lo logró. Eso es un fracaso, por mucho que duela nombrarlo.

    El fraude no es explicación: es coartada. Y lo demuestra el propio Petro de 2022, que ganó contra las mismas condiciones adversas que hoy se invocan como excusa, porque hizo campaña, conectó con la gente y supo a qué país le hablaba. Lo que cambió no fue el sistema: fue la actitud. En marzo, las curules del Pacto salieron a pelear cada voto y lograron la mejor votación de la izquierda en la historia del Congreso. En mayo y junio, la campaña presidencial se apagó. Un candidato que confesó preferir hacerla «con fotocopias», que esquivó debates y entrevistas, que leyó discursos sobre el pasado mientras el país pedía propuestas sobre el presente, y un partido que le cerró la puerta a cualquier alianza por pureza ideológica, no pierden por un algoritmo: pierden por decisiones propias, tomadas una a una y a plena luz.

    Que Abelardo haya ganado sin alcanzar el 50% de los votos hace la derrota más elocuente todavía. Enfrente había un rival sin fuerza propia, que necesitó a los partidos tradicionales que juró combatir para poder ganar. Un adversario así se derrota con estrategia, con calle y con propuestas. La izquierda tenía la presidencia, la bancada más grande del Congreso y trece millones de votos potenciales, y aun así no pudo. Y lo más grave no es haber perdido: es que hoy, en lugar de sentarse a entender por qué, se dedican a buscar culpables afuera y a convocar a la gente a las calles. Pedirle al ciudadano que ponga el cuerpo por errores que uno no reconoce no es liderazgo: es trasladar la factura.

    Colombia necesita una oposición fuerte durante los próximos cuatro años —una oposición técnica, creíble, capaz de vigilar de verdad a un gobierno que llega con las intenciones que este llega—. Y esa oposición no se construye sobre la negación. Se construye reconociendo que se falló en los nombramientos, que se abandonó la batalla comunicacional, que se eligió al peor candidato posible y que se confundió la pureza con la estrategia. Mientras la izquierda colombiana siga sin autocrítica, mientras entre sus propios canales solo haya elogio y ningún cuestionamiento, va a repetir el ciclo. La pregunta con la que cierra este balance no es para la derecha que ganó, sino para quienes hoy marchan: ¿el poder para qué? ¿Para qué sirvió el estallido social, si de él salió un gobierno que no supo gobernar y una izquierda que no supo defenderlo? Responder eso, con honestidad, es la única forma de que 2030 sea distinto.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    El precedente Duque
    El programa aplica la misma vara a los dos lados: Duque fracasó porque no logró reelegir el proyecto uribista y por eso ganó Petro; Petro fracasó porque no logró reelegir el progresismo y por eso ganó Abelardo. Coherencia analítica antes que simpatía política.
    La Paz Total
    Reconocimiento y crítica a la vez: hubo avances reales en regiones del sur y desmovilizaciones incluso al final del mandato, pero nunca se comunicaron. Y quemar el primer año entero en esa apuesta dejó al gobierno sin margen para blindar lo que sí logró.
    Lo que se deroga fácil
    Una advertencia jurídica del programa: en derecho las cosas se deshacen como se hacen. Lo que se construyó por decreto y no se blindó por ley o por reforma estructural puede desmontarse con la misma facilidad por el gobierno entrante.
    La crónica de Mónica
    Andrés remite a «Crónica de una Derrota Anunciada», publicada en cuadrantealfa.com, donde se reconstruye punto por punto la campaña de Cepeda. El programa insiste: los errores están documentados y siguen sin ser reconocidos.
    Independencia editorial
    El recordatorio del cierre: este es un espacio libre de opinión que no recibe pauta ni recursos de ningún sector para decir lo que dice. Por eso puede señalar los errores de un lado y del otro sin pedir permiso.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

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