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    La Agenda Real

     

     

    El Cuadrante Alfa · Ep. 242 · Viernes 21 de Agosto · EL INVENTARIO QUE NADIE ESTÁ HACIENDO
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Episodio 242 ·
    Con Andrés Balaguera
    14 DÍAS
    Lo que lleva este gobierno · Y todo lo que ya pasó

     

    ▸ Análisis de coyuntura · Dos semanas de gobierno, punto por punto

    La Agenda Real

    Este gobierno lleva catorce días. Solo dos semanas. Y conviene mirar todo lo que ha sucedido en ese tiempo: un giro completo de la política exterior anunciado mientras la gente buscaba a sus familiares bajo los escombros, militares extranjeros entrando sin el permiso que exige la Constitución, la salida de la Corte Penal Internacional por pedido de Washington, una ministra anunciando que erradicará la «ideología de género» y la eliminación del impuesto que solo pagan los más ricos, justo cuando hay que reconstruir medio país. Todo eso en catorce días. Y la prensa no dice nada.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 21 de agosto de 2026
    Con Andrés Balaguera
    Transmisión en vivo

    Este gobierno lleva catorce días. Solo dos semanas. Y el Cuadrante Alfa quiere que miremos todo lo que ha sucedido en ese tiempo, porque puesto en fila el inventario es abrumador. No se trata de un escándalo aislado ni de un mal día: se trata de una agenda que avanza a una velocidad que el país no está alcanzando a procesar, en buena medida porque quienes deberían contarla están mirando hacia otro lado.

    Ese es el hilo conductor de este programa y por eso se llama como se llama. Frente a cada uno de los hechos que vamos a repasar —el reconocimiento de los Altos del Golán, la entrada de militares extranjeros, la salida de la Corte Penal Internacional, la ministra de Educación, el impuesto al patrimonio, la cúpula militar— la conclusión se repite: la prensa no dice nada. Y donde no hay prensa que pregunte ni oposición que exija, el poder hace lo que quiere. Este es el inventario.

    Catorce días · El inventario

    1. Golán: Colombia se convierte en el segundo país del mundo en reconocer soberanía israelí sobre territorio sirio ocupado. Crisis diplomática con el mundo árabe.
    2. Tropas extranjeras: ingresan militares israelíes y argentinos sin la autorización del Senado que exige el artículo 173 de la Constitución.
    3. Corte Penal Internacional: el gobierno anuncia la salida del Estatuto de Roma, en línea con lo que Washington viene pidiendo a la región.
    4. Estado laico: la ministra de Educación anuncia que erradicará la «ideología de género»; el presidente habla de combatir la brujería.
    5. Impuesto al patrimonio: se elimina el tributo que pagan solo los más ricos, y se empieza a hablar de subir el IVA para todos.
    6. Cúpula militar: el nuevo comandante del Ejército provocaría la salida de diez generales por antigüedad. Nadie habla de «purga».

    I · POLÍTICA EXTERIOR

    Los Altos del Golán: un giro histórico anunciado entre escombros

    El primer día hábil del gobierno, mientras el país buscaba sobrevivientes bajo los escombros del terremoto, la Cancillería anunció que Colombia reconoce la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán. 06:44 El contexto noticioso confirma cada elemento: el anuncio se hizo el lunes 10 de agosto, y el argumento oficial fue la «importancia estratégica» del territorio para la seguridad de Israel y su derecho a protegerse de amenazas externas.

    Conviene entender qué significa eso en términos de derecho internacional, porque ahí está la gravedad. Los Altos del Golán son territorio sirio, ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967 y anexado unilateralmente en 1981 —una medida que la Resolución 497 del Consejo de Seguridad de la ONU declaró «nula y sin efecto»—. La comunidad internacional entera sigue considerándolo territorio sirio bajo ocupación militar, con una sola excepción hasta ahora: Estados Unidos, que lo reconoció en 2019 durante el primer mandato de Trump. Colombia se convirtió en el segundo país del mundo en hacerlo.

    El paquete completo de la semana diplomáticaGolán: reconocimiento de soberanía israelí sobre territorio sirio ocupado.

    Sáhara Occidental: Colombia congeló contactos con la República Árabe Saharaui y reconoció la soberanía de Marruecos.

    Embajada: el presidente ya había anunciado su intención de trasladarla de Tel Aviv a Jerusalén.

    Reacciones: Siria expresó su «rechazo categórico»; varios países árabes protestaron. El canciller israelí calificó la decisión de «histórica» y dijo que buscará que otros países se sumen.

    Los analistas consultados por la prensa internacional advierten dos consecuencias. La primera es comercial y diplomática: erosión de las relaciones con el mundo árabe, donde hay inversiones en turismo y otras actividades. La segunda es más de fondo y la resume bien un internacionalista citado por France 24: al avalar una anexión por la fuerza, la diplomacia colombiana pierde el argumento para reprochar cualquier otra —si mañana ocurre algo similar en otra parte del mundo, ¿con qué cara protesta Colombia?—.

    Y aquí viene el reproche del programa, que no es solo al gobierno. 07:00 Una decisión de esta magnitud se tomó sin comisión asesora de relaciones exteriores, sin debate en el Congreso y sin que la oposición hiciera más que una réplica de trámite. Abelardo tiene carta abierta porque nadie se la está disputando.

    II · EL ARTÍCULO 173

    Militares extranjeros en Colombia sin permiso del Senado

    El segundo punto es el que más debería alarmar en términos constitucionales. 08:08 A Cali llegaron 82 integrantes de las fuerzas de defensa de Israel. Y también llegaron militares argentinos —32 viajaron al Chocó, según reportó un medio de ese país, porque la prensa colombiana no lo cubrió—. Todos uniformados. Son militares extranjeros en territorio nacional.

    La Constitución es explícita en su artículo 173: el tránsito de tropas extranjeras por territorio colombiano requiere autorización del Senado de la República. No es un trámite discrecional del presidente; es un control del Legislativo sobre una materia de soberanía. Y ese permiso no se tramitó.

    ⚠ El contraste que define la decisiónHace ocho días este espacio documentó que el gobierno le dijo que no a los rescatistas chinos y a los mexicanos —México estaba a cuatro horas de vuelo y podía llegar dentro de las 72 horas críticas—. A ellos se les pusieron trabas por diferencias ideológicas. Pero sí se permitió el ingreso de militares israelíes y argentinos. La pregunta se responde sola: el criterio no fue la capacidad de rescate, fue la afinidad política. Y para los aliados ni siquiera se cumplió el trámite constitucional.

    Vale precisar el alcance de esta crítica, como lo hemos hecho siempre en este espacio: el cuestionamiento es a una decisión del gobierno colombiano —a quién se le abre la puerta, con qué criterio y saltándose qué procedimiento— y a la naturaleza militar de esa presencia. No es un cuestionamiento a ningún pueblo ni a ninguna religión. El problema es de soberanía y de Constitución, y el responsable tiene nombre: quien debía pedir el permiso y no lo pidió.

    «Los caprichos de Abelardo van en contra de la Constitución, y la prensa no cuestiona eso. La prensa no disputa. Mucho menos la oposición.»
    — Andrés Balaguera · Min 09:58

    III · LA CPI

    Salir del Estatuto de Roma: obediencia con destinatario

    El tercer punto conecta directamente con los dos anteriores. 17:24 El gobierno anunció que Colombia abandonará el Estatuto de Roma, es decir, que se retirará de la Corte Penal Internacional. El contexto noticioso lo sitúa con precisión: la información la reveló Caracol Radio el martes 18 de agosto, con fuentes en La Haya que dan por segura la salida, y ya la registran los principales medios del país.

    El procedimiento no es inmediato: un Estado que quiera retirarse debe notificarlo por escrito al secretario general de Naciones Unidas, y el retiro entra en vigor un año después. Durante ese periodo Colombia seguiría vinculada. Pero lo relevante no es el calendario, sino el porqué.

    De dónde viene la ordenEn julio de 2026, el gobierno de Estados Unidos impulsó una campaña para debilitar a la Corte Penal Internacional, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, pidió expresamente a los países latinoamericanos que abandonaran el Estatuto de Roma. Washington nunca ratificó ese tratado.

    Venezuela notificó su denuncia el 24 de julio de 2026; su salida será efectiva en julio de 2027. Colombia seguiría el mismo camino.

    El trasfondo: la CPI —que juzga genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y agresión— tiene abierta una investigación y una orden de arresto contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.

    Es decir: la Corte que investiga a un aliado incomoda, y entonces se le pide a los países amigos que se retiren de ella y se sanciona a sus fiscales y jueces. Colombia obedece. Y el programa subraya lo que esto significa para nosotros: la CPI es la instancia que investiga los crímenes más graves, y el Estatuto de Roma está ligado al bloque de constitucionalidad —la Constitución incluso fue reformada para permitir su reconocimiento—. Salirse no es un gesto simbólico: es desmontar una garantía.

    Y hay un antecedente que el programa recuerda de sus propias emisiones: antes de la segunda vuelta ya advertimos que el universo de propuestas de De la Espriella —incluida la salida de la CPI— era tan reformatorio de la Carta que solo podría ejecutarse a través de una asamblea constituyente. Es el hilo de «La Constituyente del Tigre», y sigue vigente.

    IV · EL ESTADO LAICO

    La ministra, la ideología de género y la brujería

    El cuarto frente es interno y cultural. 25:02 La ministra de Educación, Vivian Morales, anunció que erradicará lo que llama la «ideología de género» en los colegios, con ejemplos sobre supuestos docentes que querrían «convertir en niñas a los niños». El programa lo dice sin rodeos: eso no está documentado, no hay pruebas, y es el mismo bulo que se instaló en Colombia desde la época del plebiscito de 2016 y que viene replicándose desde Estados Unidos hacia abajo. Es una herramienta de mercadeo político para movilizar miedo y voto —exactamente lo que analizamos en «Tradwife: La Trampa Rosada«—.

    El agravante es institucional: Colombia es un Estado laico que garantiza la libertad de culto. Cada quien puede creer lo que quiera o no creer, pero el Estado, a través de sus instituciones, no debe profesar ninguna fe ni imponer una religión en detrimento de otras. Una ministra de Educación hablando de «meter a Dios en las escuelas» no está proponiendo una política pública: está proponiendo desconocer el artículo que define el carácter del Estado colombiano.

    Al mismo tiempo, el presidente anunció que su gobierno le pondrá «mucha atención a la brujería en el Tolima» —lo registró Caracol Radio Ibagué, no es una invención del programa—. Un jefe de Estado anunciando una cruzada contra la brujería mientras el país recoge escombros, mientras hay que reconstruir medio territorio y mientras se discute la reforma tributaria. Y la prensa, en lugar de cuestionarlo, lo convierte en titular.

    ⚠ Un señalamiento que no debería ocurrirEl programa denuncia que la dirección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar habría expuesto públicamente el caso de una menor de dieciséis años, que estaría recibiendo amenazas y hostigamiento. El ICBF no existe para eso: existe para proteger a los menores de edad sin distinguir origen, sexo, género ni ninguna otra condición. Todo menor de dieciocho años tiene garantía constitucional reforzada, y esa protección no admite excepciones ideológicas.

    V · LA PLATA

    Quitan el impuesto a los más ricos y hablan de subir el IVA

    El quinto punto es el del bolsillo, y es el más fácil de entender. 32:01 El gobierno anunció que eliminará el impuesto al patrimonio, un tributo que no paga la clase media ni la clase baja ni siquiera la clase alta: lo paga ese porcentaje pequeñísimo de colombianos con patrimonios muy grandes. Y se elimina justo cuando hay que reconstruir medio país después del terremoto.

    El programa hace una aclaración importante y honesta: tener dinero en grandes cantidades no es el problema ni es ilegal, siempre que sea lícito, esté declarado y pague los impuestos que le corresponden. El punto es otro y es aritmético: al quitar ese tributo, el Estado deja de recibir un dinero que ya estaba recibiendo. Y como los gastos no desaparecen —al contrario, aumentan con la reconstrucción—, hay que sacarlo de otro lado.

    ¿De dónde? Ya lo están anunciando: subir el IVA. Es decir, el impuesto que pagamos todos cuando compramos. El programa recuerda el precedente: cuando el gobierno de Juan Manuel Santos subió el IVA del 16% al 19% en 2016, fue un escándalo nacional. Ahora se propone un punto, pero la puerta ya quedó abierta —y no sería raro empezar a oír hablar del 20%, del 22%, del 25%—. Todo se justificará por la reconstrucción, para ocultar que el hueco lo abrió la exención a los más ricos.

    «Ese dinero que el Estado ya estaba recibiendo hay que recuperarlo de otro lado. ¿Cuál es ese otro lado? Subirnos el IVA.»
    — Andrés Balaguera · Min 34:01

    VI · EL DOBLE RASERO

    Cúpula militar: cuando lo mismo se llama distinto

    El último punto no cuestiona la decisión, sino la cobertura. 35:33 El nuevo comandante del Ejército provocaría la salida de diez generales con mayor antigüedad, porque la jerarquía militar impide que un oficial dé órdenes a superiores en antigüedad. Y el programa es claro: esto es absolutamente normal y pasa cada cuatro años. Todo presidente que llega nombra su propia cúpula.

    Lo que no es normal es cómo se cuenta. Hace cuatro años, cuando Petro hizo exactamente lo mismo, los titulares hablaban de «purga contra el Ejército», de «desmoralizar a la tropa», de «bofetada a los héroes de la patria». Cuando lo hizo Duque no se habló de purga. Cuando lo hizo Santos, tampoco. Ahora que lo hace De la Espriella, silencio. El programa lanza un reto sencillo al espectador: comparen las noticias de estas mismas fechas hace cuatro años. Hagan el ejercicio.

    Un dato que desmonta el relato de las «fuerzas politizadas»Los ascensos y nombramientos de generales deben ser aprobados por el Congreso de la República, a propuesta del gobierno. Si el Legislativo encuentra objeciones, el ascenso no se da. Por eso no es cierto que los generales fueran «puestos a dedo» por un presidente. Y hay algo más de fondo: las fuerzas militares no deliberan en política, no votan y no pertenecen a ningún partido. Pertenecen al Estado colombiano. Hablar de generales «petristas» o de «despolitización» es desconocer cómo funciona la institución.

    Línea editorial

    El problema no es solo lo que hace el gobierno: es que nadie lo esté contando

    Puestos en fila, los hechos de estas dos semanas dibujan algo que merece un nombre: no son improvisaciones de un gobierno novato, son una agenda. Reconocer una anexión por la fuerza para alinearse con Washington y Tel Aviv, abrirle la puerta a militares extranjeros saltándose el artículo 173, anunciar la salida de la Corte que investiga a un aliado justo cuando el Pentágono se lo pide a la región, poner el Estado a hablar de Dios en las escuelas y de brujería en el Tolima, y eliminar el impuesto de los más ricos en el mismo mes en que hay que reconstruir medio país. Catorce días. Cada pieza encaja con la anterior, y todas apuntan en la misma dirección: menos soberanía, menos laicidad, menos control y menos plata pública, con la factura trasladada hacia abajo vía IVA.

    Pero el reproche de este programa no se agota en el gobierno, y ahí está lo más incómodo. Un país no pierde el control de su agenda porque un presidente sea audaz: lo pierde cuando los contrapesos dejan de funcionar. Y esta semana no funcionó ninguno. No hubo una prensa que preguntara por qué se anunció el giro diplomático más grande en décadas justo el día en que había gente viva bajo los escombros. No hubo un Congreso que exigiera el permiso constitucional para el ingreso de tropas. No hubo una oposición que hiciera algo más que leer un papelito de réplica —los mismos errores, la misma estrategia fallida de la campaña presidencial—. Cuando el periodismo calla y la oposición se limita al trámite, el poder no tiene que romper nada: simplemente avanza por el espacio vacío que le dejan.

    El caso de la cúpula militar es la radiografía perfecta de ese doble rasero, y por eso el programa lo puso de último. La decisión es rutinaria: todo presidente nombra sus generales, con aprobación del Congreso, y eso implica retiros por antigüedad. Lo hizo Santos, lo hizo Duque, lo hizo Petro, lo hace De la Espriella. Lo que cambia no es el hecho: cambia el adjetivo. Con Petro era «purga», «bofetada a los héroes de la patria», «golpe a la institucionalidad». Con este gobierno no es nada, no es noticia, no merece una línea. Eso no es periodismo: es alineamiento. Y el ciudadano que solo se informa por los grandes medios está recibiendo un país distinto del que realmente está ocurriendo.

    Aquí no se hace porra de ningún lado, y por eso vale decirlo también hacia adentro: cuando el Pacto Histórico gobernaba, este espacio le exigió lo mismo que le exige hoy a De la Espriella, y le dijimos con todas las letras que su campaña fue un desastre y que su oposición está repitiendo esos errores. La coherencia es lo único que le queda a un espacio pequeño que no recibe pauta de nadie y que, por hablar de estos temas, tiene que pelear cada semana con el algoritmo y con transmisiones que se caen. Pero por eso mismo insistimos: revisen, comparen, cotejen fuentes, vayan más allá de lo que decimos aquí. Porque la agenda real no está en los titulares. Está en lo que decidieron no contarle.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    Presunción de inocencia
    El programa insistió en un principio que aplica para todos: una denuncia no equivale a culpabilidad, y habrá que esperar los fallos. Hubo casos de corrupción en el gobierno anterior y deben investigarse, pero eso lo definen la Fiscalía y los entes de control, no un titular ni un locutor de radio.
    Quién vigilará el gasto
    El programa señala que habrá que preguntarle al nuevo contralor —cuota del Centro Democrático— cómo va a adelantar el control fiscal de los contratos y nombramientos que están en cuestión. La vigilancia debe ser igual de rigurosa con el gobierno saliente y con el entrante.
    Los cargos no se atornillan
    Sobre la idea de que los nombramientos del gobierno anterior quedan «atornillados»: en derecho las cosas se deshacen como se hacen. Los contratos de prestación de servicios tienen caducidad, tiempo de ejecución y evaluación, y cada gobierno entra a poner su propia gente.
    La columna de opinión:
    Durante la emisión se compartió la columna «Lo que se viene con De La Espriella«, publicada en cuadrantealfa.com por uno de los colaboradores del canal, con un análisis prospectivo de las políticas que vienen.

     

     

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