Uribe gana la sentencia de segunda instancia y queda absuelto, pero sus contradictores en el proceso anuncian que recurrirán al recurso extraordinario de casación.
Trump acusa a Petro de ser un temible jefe del narcotráfico y anuncia medidas para combatirlo a él y a Nicolás Maduro.
El desorden dentro del Pacto Histórico es evidente. En tres años no lograron organizarse como partido político ni presentar una propuesta seria al electorado. Ahora, quieren lograrlo en cuestión de semanas, a pesar de las dificultades que enfrentan dentro del CNE.
Semana movida, en Perú declaran vacante a Dina Boluarte y por lo visto nadie la llora. María Corina Machado gana de forma inexplicable el premio Nobel de Paz mientras Donald Trump se queda con las ganas de ser el Presidente de la paz mundial.
En todo el mundo, se realizan protestas contra el genocidio que Israel lleva a cabo en Palestina y por el secuestro de los activistas que llevaban ayuda humanitaria a Gaza.
EEUU revoca la visa de Petro y sus funcionarios, al tiempo que continúa apoyando a Netanyahu en sus acciones bélicas.
La prensa en Colombia intenta mejorar la imagen de Israel mientras teme el regreso de las protestas sociales.
Gustavo Petro ofreció su último discurso ante la ONU, el cual ha captado la atención mundial. Tanto detractores como seguidores han opinado sobre su impacto y relevancia en el escenario internacional.
Trump, influenciado por Marco Rubio, descertifica a Petro, pero no a Colombia, lo que se considera una clara maniobra política en relación con las elecciones del próximo año.
El CNE debilita al Pacto Histórico al no permitir que varios partidos se unan en uno solo.
Ante el posible fraccionamiento de la izquierda, ¿quién debería ser su candidato para lograr una unión electoral?
En esta semana que finaliza se conoció que Iván Cepeda aceptó ser precandidato presidencial en medio de las disputas internas por los avales del Pacto Histórico. También se ha visto parte de la estrategia de Uribe y sus hijos en contra de Iván Cepeda. Y Bogotá agudiza su crisis de movilidad y basura por cuenta del caos que es Transmilenio y el mal manejo de las basuras en la ciudad.
El asesinato de Miguel Uribe se ha convertido en un escenario propicio para la construcción de una base política y electoral, incluso desde el mismo momento de su sepelio, con miras a las elecciones de 2026.
La narrativa mediática ha comenzado a presentar a Miguel Uribe como una figura emblemática, un referente de la política colombiana, llegando a compararlo con iconos como Luis Carlos Galán y Álvaro Gómez.
Sin embargo, surge la pregunta: ¿realmente fue Miguel Uribe un político de gran envergadura que inspiró a las masas a soñar con un país mejor? O, por el contrario, ¿estamos ante una estrategia que busca capitalizar el dolor de la familia del senador asesinado para atraer votos en un contexto electoral cada vez más competitivo?
La respuesta a estas interrogantes podría revelar más sobre las intenciones detrás de este fenómeno que sobre la figura misma de Miguel Uribe.