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    Latinoamérica vs. el Tecnofascismo

     

     

    El Cuadrante Alfa · Audiocolumna · POR IVENDETTA
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Audiocolumna · Programa 250
    Por Ivendetta
    ▸ La cadena de producción del voto ◂
    PLATAFORMA
    Decide qué se ve, qué se recomienda y qué anuncio se puede pagar.

    ▶

    BOTS
    Una industria con nombre propio que fabrica tendencias y silencia críticos.

    ▶

    PÚLPITO
    El voto evangélico organizado y direccionado desde la congregación.

    ▶

    URNA
    Un resultado que los indicadores sociales ya no alcanzan a explicar.

    Audiocolumna · Brasil, el algoritmo y la región

    Latinoamérica vs. el Tecnofascismo

    Lula ya no está peleando solo contra Flávio Bolsonaro. Está peleando contra una infraestructura: la plataforma que decide qué se ve, la industria de bots que fabrica la conversación y el púlpito que organiza el voto. Esta semana dejó de ser una sospecha y pasó a tener expediente judicial.

    Audiocolumna de IvendettaEl Cuadrante AlfaSábado 17 de octubre de 2026
    IV
    Quién firmaIvendetta es columnista del Cuadrante Alfa. En sus audiocolumnas analiza el cruce entre poder, tecnología y política regional. Las opiniones expresadas en esta pieza son suyas; el contexto noticioso verificado se señala expresamente en los recuadros.

    La pregunta con la que arranca esta audiocolumna es la que organiza todo lo demás: 0:19 ¿esto todavía es Lula contra Flávio Bolsonaro? Y la respuesta es que no. Un candidato se enfrenta a otro candidato. Lo que se está enfrentando en Brasil es otra cosa: una infraestructura que opera por encima de los dos y que ninguna autoridad electoral de la región sabe todavía cómo regular.

    Lo notable es que, entre el momento en que se grabó esta columna y hoy, la tesis dejó de ser interpretación. Hay mensajes internos publicados, un reconocimiento de la empresa, una orden judicial con multa y una denuncia en camino a un organismo internacional.

    I

    El algoritmo tiene dueño

    2:01 El señalamiento central de la columna es que a Lula le bloquearon la posibilidad de publicar y de crear anuncios en pleno tramo final de campaña, mientras la inteligencia artificial de Meta sí permitía a los usuarios generar piezas a favor de Bolsonaro y no a favor de Lula. Eso no quedó en denuncia de campaña: en los días siguientes se confirmó buena parte, con matices que conviene leer completos.

    Contexto noticioso · verificado23 de septiembre: Meta desactivó por error la cuenta publicitaria de Lula durante poco más de una hora mientras revisaba un anuncio por posibles señales de fraude. 9 de octubre: la cuenta no pudo pautar publicaciones de Instagram durante cerca de 24 horas; la campaña calcula 1,3 millones de impresiones perdidas, una cifra propia y no medida de forma independiente. 15 de octubre: un magistrado del Tribunal Superior Electoral ordenó a Meta dar trato igualitario a ambas candidaturas, sin restricciones injustificadas a la propaganda electoral, bajo multa de 500.000 reales diarios; la orden cubre también a Meta AI. 16 de octubre: Folha de S.Paulo publicó mensajes internos en los que empleados admiten que la cuenta de Lula tuvo fallas —incluso de búsqueda: no siempre aparecía al escribir su nombre— mientras el perfil de Flávio Bolsonaro figuraba en las recomendaciones de Instagram. Meta atribuyó el episodio del 9 de octubre a una actualización de código que afectó a miles de anunciantes en varios países, dijo haberlo corregido el 10, reconoció una falla en los filtros de su IA que permitió generar algunas imágenes electorales, y negó que sus sistemas estén diseñados para favorecer a un partido. La campaña de Lula anunció denuncia ante la OEA.

    Vale detenerse en lo que esos hechos sí prueban y en lo que no. No prueban que exista una orden deliberada de perjudicar a Lula: ni los mensajes internos ni la orden judicial afirman tal cosa, y así lo consignan los propios medios que los publicaron. Lo que sí está establecido es que las fallas ocurrieron, que afectaron a una sola de las dos campañas en el tramo decisivo, y que un tribunal electoral consideró necesario ordenar bajo multa algo que debería ser obvio: trato igual a los dos candidatos.

    Que no haya una orden escrita no vuelve inofensivo el resultado. Una plataforma que falla siempre para el mismo lado produce el mismo efecto que una que lo decide.
    El Cuadrante Alfa · Audiocolumna de Ivendetta

    3:04 Y la columna aporta algo que ninguna investigación recoge y que, sin embargo, mucha gente reconocerá: la experiencia de denunciar publicaciones de odio contra la izquierda durante la campaña colombiana y recibir, una y otra vez, la misma respuesta automática de que no se encontró ninguna violación a las políticas de la plataforma. No es una prueba judicial. Es la evidencia cotidiana de que las reglas existen pero no se aplican igual para todos, y eso también es una decisión.

    Una precisión sobre el episodio en Estados UnidosLa columna menciona de pasada una interferencia de Meta en la elección Biden–Trump. Conviene ser exacto: no existe una conclusión establecida de que Meta haya inclinado esa elección. Lo documentado es otra cosa y sirve igual al argumento: en agosto de 2024 Zuckerberg escribió al Congreso estadounidense sobre las presiones del gobierno de Biden en moderación de contenidos, y en enero de 2025 la empresa eliminó su programa de verificación con terceros en Estados Unidos y relajó sus reglas de discurso, un giro que coincidió con el regreso de Trump. El punto no es que la plataforma haya votado: es que cambia de criterio según quién manda, y eso la convierte en un actor político.

    II

    La máquina detrás de la máquina

    2:38 La columna trae a la conversación un nombre que explica cómo se opera todo esto en la práctica: Fernando Cerimedo. Y es el eslabón que faltaba, porque permite ver que detrás del algoritmo hay una industria con facturación, clientes y campañas.

    Contexto noticioso · verificadoFernando Cerimedo es un consultor político argentino, estratega digital de Javier Milei y de campañas de la derecha regional. Trabajó en la campaña de Jair Bolsonaro en 2018; fue imputado y absuelto en el caso brasileño de las milicias digitales; participó en la campaña contra la nueva Constitución en Chile en 2022; y asesoró a Rodrigo Paz en Bolivia, vínculo que el presidente boliviano negó. Es socio en América Latina de Brad Parscale, exjefe de campaña digital de Trump. Fue detenido el 17 de agosto de 2026 en el aeropuerto Viru Viru, en Santa Cruz. La fiscalía boliviana abrió cuatro investigaciones en su contra. No ha sido condenado por ninguna de ellas.

    Sobre el vínculo con Meta, la columna recoge lo declarado por Nadia Beller —expareja de Cerimedo y víctima del atentado que originó su detención—, quien sostiene que él tenía muy buenas relaciones dentro de la empresa y capacidad para lograr que una página fuera eliminada o restablecida.

    Dónde está el límite de lo que se puede afirmarLas declaraciones de Beller son un testimonio, no una prueba verificada. Ningún medio ha documentado esa relación con la empresa; Meta no ha respondido a esa acusación concreta; y las cuatro investigaciones contra Cerimedo están en curso, sin condena. Rige la presunción de inocencia. Lo que sí está acreditado y basta para el argumento de esta columna es lo otro: que existe una industria regional de operación digital, que tiene nombres propios, que trabaja para campañas concretas y que se mueve entre varios países. Eso no requiere ninguna conspiración para ser preocupante.

    4:25 El tercer ingrediente del cóctel es el púlpito. En Brasil, las iglesias evangélicas llevan dos décadas siendo un factor organizado de voto, y direccionan el apoyo hacia la candidatura de Bolsonaro. Lula, por su parte, no ha renunciado a disputar ese terreno y ha incorporado el lenguaje religioso a su campaña en vez de cederlo entero.

    Plataforma, bots y congregación no son tres fenómenos separados: son tres capas de la misma cadena. La plataforma define el campo de juego, la industria de bots llena ese campo de contenido fabricado, y la congregación convierte ese clima en voto organizado el domingo. Ninguna de las tres aparece en la ley electoral de ningún país de la región.

    III

    Los números que ya no convencen

    10:02 Y aquí está la parte más desesperante de la columna, la que no tiene que ver con tecnología sino con algo más difícil de arreglar: ya no basta con gobernar bien. Los indicadores dejaron de ser argumento.

    Dos gobiernos, los mismos indicadores
    Indicador Lula (tercer mandato) Jair Bolsonaro
    Hambre Brasil salió del Mapa del Hambre de la FAO: la subalimentación bajó a 2,4 % en el trienio 2022–2024, por debajo del umbral de 2,5 %. 33,1 millones de brasileños en situación de hambre, según la encuesta de la Rede PENSSAN publicada en 2022.
    Pobreza Reducción sostenida; la columna cita 8,7 millones de personas salidas de la pobreza. Retroceso en los indicadores de pobreza durante el mandato.
    Inflación general La más baja en vísperas de elección desde el Plan Real, según el registro histórico del IPCA. La columna la cifra en 19,73 % acumulada. Más alta en el mismo periodo comparable. La columna la cifra en 26,94 % acumulada.
    Inflación de alimentos Menor. La columna la cifra en 12 %. Mayor. La columna la cifra en 27 %.
    Pandemia — Gestión del covid ampliamente cuestionada, con investigación parlamentaria de por medio.
    Resultado electoral 45,16 % en primera vuelta Su hijo Flávio: 47,03 %
    Nota sobre estas cifrasLa dirección de la comparación está verificada: Brasil salió del Mapa del Hambre de la FAO con el informe SOFI 2025; la cifra de 33,1 millones en situación de hambre corresponde a la Rede PENSSAN; y el registro del IPCA confirma que la inflación acumulada bajo el tercer mandato de Lula es la menor en vísperas de elección desde el Plan Real, así como que los alimentos subieron más durante el gobierno anterior. Los porcentajes exactos que cita la columna no fueron contrastados uno por uno contra la serie oficial del IBGE y se presentan como lo que son: las cifras que maneja el columnista.

    El peso de la primera vuelta

    6:10 La columna hace un ejercicio que vale oro para dimensionar lo que está en juego el 25 de octubre: comparar los márgenes con los que Lula ha ganado sus segundas vueltas.

    Las segundas vueltas de Lula
    Diferencia en puntos porcentuales frente al rival

    2002 · Serra

    +22,5

    2006 · Alckmin

    +21,7

    2022 · J. Bolsonaro

    +1,8

    2026 · 1.ª vuelta

    −1,87

    En 2002 y 2006 Lula ganó por más de veinte puntos. En 2022 ganó por 1,8. En 2026 va abajo por 1,87 y afronta el balotaje desde el segundo lugar: en Brasil, quien gana la primera vuelta suele ganar la segunda, y esta vez esa estadística juega en su contra.

    Dicho de otro modo: la tendencia no es que Lula pierda apoyo de golpe, sino que el margen se ha venido comprimiendo elección tras elección hasta desaparecer. Veinte puntos, veinte puntos, dos puntos, menos dos. Esa curva es, precisamente, el fenómeno que esta columna intenta explicar.

    5:06 Hay además una comparación que toca de cerca a Colombia. Lula sí está haciendo campaña: confronta de frente, con argumentos, todo lo que hace su rival. Mientras acá, dice la columna, el candidato se durmió pensando que el nivel intelectual bastaba. Y no basta, porque el votante promedio decide por emoción antes que por argumento, y eso fue exactamente lo que trabajó la campaña ganadora en Colombia.

    IV

    Presidentes de papel

    0:27 La tesis regional de la columna es dura y conviene enunciarla con precisión, porque el riesgo de caricaturizarla es alto: no se trata de que los presidentes latinoamericanos sean marionetas, sino de que la autonomía real para decidir sobre los recursos del propio país se ha reducido tanto que el cargo pesa menos que la presión externa que lo rodea.

    Los ejemplos que enumera son de política exterior y de recursos naturales: tierras raras y minerales críticos comprometidos en varios países de la región, concesiones firmadas con rapidez, y gobiernos que ajustan su agenda judicial y económica a lo que conviene en Washington. En Colombia y Ecuador la columna añade un elemento singular: dos presidentes en ejercicio con nacionalidad estadounidense, lo que plantea una pregunta legítima sobre a qué jurisdicción responden el día que dejen el cargo.

    Para leer esto con cuidadoVarias afirmaciones de esta sección son la lectura política del columnista, no hechos verificados uno a uno: la caracterización de gobiernos concretos como subordinados, el señalamiento sobre detenciones de fiscales en Bolivia y la insinuación de complicidad de agencias estadounidenses con el narcotráfico. Esta última, en particular, se apoya en testimonios que no han sido corroborados judicialmente y debe tomarse como sospecha, no como hecho. El argumento de fondo —que la soberanía sobre los recursos estratégicos se está cediendo con poco debate público y menos control parlamentario— sí es verificable caso por caso, y es el que vale la pena sostener.

    Ecuador: el caso que la columna usa como espejo

    10:55 Ecuador aparece como el ejemplo más claro de que los indicadores ya no mandan: un gobierno con apagones, inseguridad y malos resultados fue reelegido en 2025 frente a Luisa González, la candidata del correísmo, en una elección marcada por estados de excepción decretados en vísperas del balotaje y por una denuncia de fraude de la perdedora.

    El contrapeso que esta pieza debe incluirLa denuncia de fraude de Luisa González no prosperó: las autoridades electorales ecuatorianas y los observadores internacionales no la respaldaron. Y la afirmación de que Rafael Correa fue el mejor presidente de la historia de Ecuador es una valoración del columnista, no un dato: Correa tiene una condena en firme por cohecho dictada en 2020 —que él denuncia como persecución política— y reside fuera del país. Mencionar lo uno sin lo otro sería exactamente el tipo de relato selectivo que esta misma columna critica.

    V

    Dos luces al final del túnel

    19:34 La columna no cierra en la resignación. Plantea dos escenarios que podrían cambiar la inercia: que Lula resista y gane el balotaje del 25 de octubre, y que los demócratas recuperen el Congreso estadounidense en las elecciones de medio término. Sobre lo segundo el columnista es explícito y no se hace ilusiones: los demócratas no son ninguna paloma de la caridad, pero la diferencia entre una derecha convencional y una ultraderecha que persigue derechos es una diferencia que se nota en la vida de la gente.

    La discusión de los datos

    18:02 El tramo final deja una pregunta grande sobre la mesa: dónde viven nuestros datos y quién los administra. La columna señala la paradoja de que Estados Unidos acuse a otros de hacer lo que su propio historial de espionaje tiene documentado, y de que les prohíba a otros países lo que él mismo practica.

    Aquí hay que matizar, y el argumento sale fortalecidoLa columna expresa más confianza en los operadores chinos que en los estadounidenses. Conviene ser rigurosos: el espionaje estatal chino también está ampliamente documentado, con imputaciones y campañas de intrusión atribuidas por varios gobiernos. Cambiar de dependencia no es recuperar soberanía. La conclusión robusta no es «confiemos en el otro bloque», sino la que esta misma columna sugiere sin nombrarla: que América Latina necesita regulación propia, alojamiento de datos bajo jurisdicción nacional y reglas electorales que alcancen a las plataformas, sin importar su bandera. Ese sí es un proyecto político, y es el que está ausente.

    20:14 Y queda un argumento que la columna pone por encima de la disputa partidista: el Amazonas. Lo que se decide el 25 de octubre tiene consecuencias sobre el pulmón del continente que no van a distinguir entre quién votó qué. En Colombia la pieza señala el mismo riesgo con el levantamiento de restricciones ambientales y el impulso al fracking en zonas sensibles como Santurbán.

    Esto no es de hinchas. El planeta no distingue entre quién votó por quién, y la factura llega igual para todos.
    Ivendetta · Audiocolumna

    20:48 El cierre es el más interesante, porque desarma la discusión de bandos desde adentro. Quienes trollean en redes defendiendo este modelo no son dueños del capital: son trabajadores. Gente que vive de su salario y que, si deja de trabajar, se vuelve inviable en un mes. Ahí está la contradicción que nadie resuelve. La columna la ilustra con un caso concreto: pequeños comerciantes cuya clientela son los estratos 1, 2 y 3, votando por un proyecto que propone reducir el poder adquisitivo de esos mismos clientes. Menos capacidad de compra en la base no es una abstracción ideológica: es menos gente entrando a su tienda.

    Línea editorial · El Cuadrante Alfa

    Lo que se rompió no fue el algoritmo: fue el arbitraje

    Esta semana dejó de ser necesario creerle a nadie. Hay mensajes internos publicados por Folha de S.Paulo en los que empleados de Meta admiten que la cuenta de Lula tuvo fallas —hasta de búsqueda, no aparecía al escribir su nombre— mientras el perfil de su rival figuraba en las recomendaciones. Hay un reconocimiento público de la empresa sobre dos episodios y sobre una falla en los filtros de su inteligencia artificial. Hay una orden del Tribunal Superior Electoral obligándola a tratar igual a los dos candidatos, con multa de 500.000 reales por día. Y hay una denuncia en camino a la OEA. Eso ya no es una teoría sobre el algoritmo: es un expediente.

    Conviene no exagerar, porque exagerar es la forma más rápida de perder el argumento. Nada de lo publicado demuestra una instrucción deliberada de perjudicar a Lula, y los propios medios que revelaron los mensajes lo advierten. Pero esa aclaración, que es justa, no resuelve el problema de fondo: una plataforma cuyos errores caen siempre del mismo lado produce exactamente el mismo efecto que una que decide, y no responde ante nadie por ello. Cuando un canal de televisión le quita señal a un candidato en campaña, hay un regulador el lunes. Cuando una plataforma lo hace, hubo que esperar a que un magistrado la obligara bajo multa a hacer lo mínimo.

    El verdadero hallazgo de esta audiocolumna no es la denuncia contra una empresa, sino la descripción de una cadena completa. Arriba la plataforma, que fija qué se ve. En el medio una industria regional de operación digital con nombres propios, facturación y clientes en media docena de países, que llena ese espacio de contenido fabricado. Abajo el púlpito, que convierte el clima en voto organizado. Las tres capas funcionan juntas y ninguna aparece en la ley electoral de ningún país de la región. No hay tope de gasto para una granja de bots, no hay registro para un consultor digital extranjero, no hay obligación de explicar por qué una cuenta dejó de pautar durante veinticuatro horas.

    Y queda la parte más incómoda, que no tiene culpable externo. Lula sacó gente del hambre y Brasil salió del Mapa del Hambre de la FAO; su rival dejó 33 millones de brasileños en esa condición. Y la diferencia en primera vuelta fue de 1,87 puntos en contra. Eso significa que los indicadores dejaron de bastar, y quien pierda el tiempo lamentándolo va a seguir perdiendo. Si la emoción organiza el voto y la infraestructura organiza la emoción, entonces la tarea pendiente no es publicar mejores cifras: es disputar ese terreno con reglas propias —regulación electoral que alcance a las plataformas, datos bajo jurisdicción nacional— y con campañas que peleen. Lula está peleando. El 25 de octubre sabremos si alcanza.

    Adendas

    Cinco datos de esta audiocolumna

    500.000 reales
    Multa diaria fijada por el Tribunal Superior Electoral de Brasil el 15 de octubre si Meta no garantiza trato igualitario a ambas candidaturas, incluida su inteligencia artificial.
    1,87 puntos
    Diferencia de la primera vuelta del 4 de octubre: Flávio Bolsonaro 47,03 % y Lula 45,16 %. Balotaje el 25 de octubre.
    De 22,5 a −1,87
    Recorrido de los márgenes de Lula: +22,5 puntos en 2002, +21,7 en 2006, +1,8 en 2022 y hoy abajo por 1,87 en primera vuelta.
    33,1 millones
    Brasileños en situación de hambre según la encuesta de la Rede PENSSAN publicada en 2022. Con el informe SOFI 2025, Brasil volvió a salir del Mapa del Hambre de la FAO.
    4 investigaciones
    Las abiertas por la fiscalía boliviana contra el consultor Fernando Cerimedo tras su detención en agosto de 2026. No ha sido condenado por ninguna.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · cuadrantealfa.com
    Audiocolumna de Ivendetta · Sábado 17 de octubre de 2026 · Las opiniones expresadas corresponden a sus autores

     

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