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    Audiocolumna: La Prueba de Estrés

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    El Cuadrante Alfa · Audiocolumna · EL PRIMER MES, MEDIDO AL LÍMITE
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Audiocolumna
    Por Ivandetta
    ▸ Sistemas sometidos a carga · Primer mes de gobierno ◂
    Ensayo 01Separación de poderes: órdenes judiciales acatadas a medias
    Ensayo 02Prensa: programas cancelados, emisoras silenciadas, caricaturista fuera
    Ensayo 03Institucionalidad técnica: fuera el director del DANE por validar cifras
    Ensayo 04Protesta, ambiente, cultura y deporte: todos bajo presión

    ▸ Audiocolumna · La metáfora que explica el primer mes

    La Prueba de Estrés

    En ingeniería, una prueba de estrés consiste en someter un sistema a la carga máxima que puede soportar para descubrir exactamente dónde se rompe. Es una prueba de resistencia: se empuja hasta el límite, a propósito, para ver qué aguanta. Esta audiocolumna propone leer el primer mes del gobierno de Abelardo de la Espriella con esa misma lógica, porque lo que está ocurriendo no parecen decisiones sueltas: parecen ensayos de carga sobre cada pieza del Estado colombiano. Y la pregunta que queda es hasta dónde aguanta el sistema.

    Nota editorial: esta audiocolumna fue grabada por Ivandetta, colaborador del Cuadrante Alfa, y se publica aquí transcrita y editada para lectura. El texto refleja la opinión de su autor; El Cuadrante Alfa es un espacio libre de opinión que analiza críticamente a todas las orillas políticas.

    Una prueba de estrés es un ensayo técnico: se toma un sistema y se lo somete a la mayor carga que pueda resistir, para saber en qué punto exacto falla. Es una prueba de resistencia, una prueba de potencia. No se hace por accidente: se hace a propósito, y el objetivo es encontrar el límite. Con esa imagen de ingeniería abre esta audiocolumna, y la propuesta es simple pero incómoda: lo que ha ocurrido en el primer mes del gobierno de Abelardo de la Espriella no es una sucesión de improvisaciones, sino una serie de ensayos de carga aplicados, uno tras otro, sobre las piezas que sostienen el Estado colombiano.

    Prueba de estrés para la independencia de poderes. Para los jueces. Para el periodismo. Para la agricultura y la seguridad alimentaria. Para la protesta social. Para la meritocracia. Para el medio ambiente. En todos los niveles al mismo tiempo. La columna lo enmarca además en un viraje de fondo: el paso de un modelo con vocación social —el que, con todos sus defectos, plantearon gobiernos anteriores— a uno que privilegia la extracción y a los intermediarios, donde en lugar de alimentos se favorece la palma y los biocombustibles. Y una figura presidencial que, sostiene el autor, recuerda a Laureano Gómez.

    ENSAYO 01 · EL GABINETE

    La primera carga se aplicó adentro

    La columna empieza por la prueba más doméstica: la del propio gobierno. 02:29 A Petro lo criticaron durante cuatro años por cambiar ministros; a este gobierno le bastó un mes para cambiar a una ministra y a un director de departamento administrativo. Y el caso del DANE es el más elocuente de todos, porque tiene una lógica que conviene entender bien.

    Según el contexto noticioso, el lunes 14 de septiembre el presidente declaró insubsistente a Ricardo Valencia Ramírez, director del DANE, tras apenas tres semanas en el cargo. La razón, según el comunicado de la Casa de Nariño: que afirmó, sin auditorías profundas previas, que no había encontrado anomalía alguna en los indicadores de julio —las últimas cifras producidas bajo el gobierno anterior—. Se le sumó un segundo motivo: haber convocado una rueda de prensa sobre la inflación desconociendo una directiva presidencial que centraliza toda comunicación en la Presidencia; el espacio fue cancelado minutos antes de empezar.

    ⚠ El detalle que lo dice todoValencia no era un funcionario del gobierno anterior: lo había nombrado esta misma administración tres semanas antes. No es un opositor ni un hombre de izquierda. Lo sacaron por decir que las cifras que encontró estaban bien. Ese es el mensaje que recibe cualquier técnico del Estado colombiano hoy: los datos no se validan, se ajustan a la narrativa. Y cuando la entidad que produce las estadísticas oficiales queda bajo esa presión, lo que se pone en riesgo no es una silla: es la confianza del país en sus propios números.

    ENSAYO 02 · LA PRENSA

    ¿Hasta cuándo se puede hablar del presidente?

    La segunda carga se aplicó sobre el periodismo, y la columna enumera tres golpes en cuestión de semanas. 03:09 El contexto noticioso confirma los tres:

    Los ensayos de carga sobre la prensa · agosto–septiembre de 2026
    Caso Qué pasó Explicación oficial
    Emisoras de Paz El 18 de agosto, RTVC suspendió la programación informativa y territorial de 20 emisoras nacidas del Acuerdo de Paz, reemplazándola por música centralizada desde Bogotá «Revisión del sistema de medios públicos para evitar usos ideológicos»
    Mañanas Blu 10:30 El 31 de agosto terminó el programa de Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo. No alcanzaron a despedirse al aire: se enteraron después de la emisión Caracol Televisión adujo audiencia y anunciantes; Restrepo afirmó que hubo presión del gobierno
    Vladdo RCN canceló el contrato del caricaturista Vladimir Flórez, que tenía el espacio «Los Trazos del Poder» en Noticias RCN El canal «se reserva las razones administrativas»

    El dato que le da peso al argumento de la columna es la reacción institucional: la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) le exigió públicamente al gobierno garantías reales para el ejercicio del periodismo tras el primer mes, señalando además un deterioro aún más marcado en las regiones. No es una queja de opositores: es el organismo que monitorea la libertad de prensa en Colombia.

    Y hay un punto de honestidad que la columna no esquiva: Vladdo no es precisamente un aliado de la izquierda —ha sido duro con Petro durante años—. Bastó una crítica al nuevo presidente para que su espacio desapareciera. Eso es lo que hace que el caso importe: la carga no se aplicó sobre un bando, se aplicó sobre la crítica misma.

    «¿Hasta cuándo puede llegar el periodismo? ¿Hasta cuándo se puede hablar de Abelardo de la Espriella? Una prueba de estrés bien grande a nivel de periodismo.»
    — Ivandetta · Min 03:45

    ENSAYO 03 · LOS JUECES

    Acatar a medias también es una forma de no acatar

    La tercera carga, y quizá la más grave en términos constitucionales, se aplicó sobre la rama judicial. 03:52 Un juzgado de familia de Bogotá le ordenó al gobierno abstenerse de bombardear objetivos donde exista información verificable sobre la presencia de menores de edad —una orden que este espacio analizó en detalle hace dos semanas—. Y la pregunta de la columna es puramente empírica: vamos a ver cuánto tarda en volver a bombardear.

    Pero el ejemplo más fino es otro. Ante una orden judicial por vulnerar la neutralidad religiosa del Estado, el gobierno acató… parcialmente, y cerró el acto con un «Viva Cristo Rey». Para el autor, eso no es cumplir una orden: es medir cuánto se puede desobedecer sin consecuencias. Y ese es exactamente el diseño de una prueba de estrés: aplicar carga, observar si el sistema responde, y si no responde, aplicar más.

    Por qué importa el «acatamiento parcial»Un fallo judicial no admite grados de cumplimiento. Cuando el Ejecutivo lo acata a medias y no pasa nada —sin desacato, sin sanción, sin consecuencia—, lo que queda establecido no es una excepción: es un precedente. La próxima orden se acatará todavía menos. Así es como una prueba de estrés termina encontrando el punto de ruptura de un sistema institucional.

    ENSAYO 04 · LO QUE SE RECORTA

    Meritocracia, cultura, deporte y biodiversidad

    La columna hace luego un recorrido por las cargas menos visibles, que son las que suelen pasar sin titulares.

    La meritocracia suspendida

    10:39 El autor señala que el gobierno suspendió los concursos de méritos mientras nombra por libre designación, y plantea la ironía que nadie quiere ver: se escandalizaron durante meses porque Juliana Guerrero llegó a un cargo siendo bachiller y presentando títulos falsos —algo que este espacio criticó sin matices y que terminó con ella aceptando responsabilidad ante la Fiscalía—, pero hoy entran bachilleres a cargos públicos «de frente y como si nada», sin que nadie diga una palabra. El reproche no es contra quien no tiene título: es contra la regla que se aplica según de qué lado venga el nombrado.

    Cultura y deporte, las carteras de siempre

    11:31 Aquí la columna acierta con una denuncia que se confirmó esta misma semana: según el contexto noticioso, el Ministerio de las Culturas suspendió los premios del Programa Nacional de Estímulos por primera vez en 27 años, alegando la situación financiera de la entidad —una deuda por pagos de PAC que a agosto de 2026 ascendía a unos 185.482 millones de pesos—. Artistas y gestores culturales, que ya habían ganado sus proyectos, salieron a exigir los desembolsos. El autor, que trabajó en esa cartera, sabe de qué está hablando: Estímulos es el mecanismo que sostiene buena parte de la creación independiente del país.

    A eso suma la denuncia de una reducción severa del presupuesto del deporte, que la columna cifra en una caída de más del 40%. Es un dato que conviene verificar en el trámite del Presupuesto General, pero la tendencia —cultura y deporte como primeras carteras sacrificadas— es la de siempre, solo que esta vez más profunda.

    Los páramos y lo que viene

    04:40 La prueba de estrés ambiental todavía no se ha aplicado del todo, y esa es la advertencia: la pregunta es si este gobierno se atreverá a tocar los páramos. El autor cree que sí, y de ahí deriva la pregunta central de esa sección: ¿cuánto resistirán la biodiversidad colombiana y los movimientos ambientalistas frente a una maquinaria extractiva que ya anunció sus prioridades?

    La protesta social

    05:19 Y queda la carga que se aplicará sobre la calle. La columna anticipa el guion de siempre: la reaparición de encapuchados que vandalizan frente a las cámaras y que nunca son capturados, seguida de la represión con gases y tanquetas contra la marcha entera. Lo formula como pronóstico y como advertencia: el paro que viene será, también, un ensayo de resistencia —de la ciudadanía y de la tolerancia del Estado a que se le proteste—.

    LA TESIS

    Por qué se puede empujar tanto: la pregunta de la lealtad

    Toda la columna converge en una explicación, y es la parte más discutida y más discutible del texto. 06:02 Para el autor, quien aplica estas pruebas de estrés puede hacerlo porque no teme las consecuencias: Abelardo de la Espriella es ciudadano estadounidense, y el juramento de naturalización de ese país incluye renunciar expresamente a la lealtad hacia cualquier otro príncipe, potentado o Estado. La columna lo llama, con una imagen fuerte, un «tótem de inmunidad».

    El argumento merece ser presentado con precisión, porque su parte verificable es significativa y su parte especulativa hay que nombrarla como tal. Lo verificable: la ciudadanía estadounidense y el contenido del juramento de naturalización, que cualquiera puede consultar. Lo especulativo: la hipótesis de que, ante cualquier problema judicial en Colombia, el presidente se marcharía a Estados Unidos y allá estaría protegido. Eso es un pronóstico del columnista, no un hecho; pero es un pronóstico que se apoya en una preocupación institucional legítima y de fondo: ¿debería el jefe de Estado de un país tener una sola nacionalidad?

    El matiz que la propia columna se haceEl autor se anticipa a la objeción previsible —»pero Petro tenía nacionalidad italiana»— y responde con una distinción que vale la pena considerar: la naturalización italiana no exige un juramento de lealtad exclusiva que implique renunciar a la fidelidad hacia otro Estado. Ese es el punto jurídico concreto del reparo, y no depende de simpatías políticas: depende de qué dice cada juramento.

    La intromisión extranjera y el terremoto

    La última prueba de estrés que señala la columna es la de la soberanía. 09:52 El reproche es al uso de una tragedia nacional —el terremoto que dejó cientos de muertos— como escenario de relaciones públicas para una presencia militar extranjera, y la pregunta de fondo que deja: ¿hasta dónde puede llegar la injerencia de otro Estado en Colombia?

    Conviene precisar el alcance de esta crítica, como lo hace siempre este espacio: el cuestionamiento es a decisiones de política exterior del gobierno colombiano —a quién se le abre la puerta, con qué criterio y a cambio de qué— y al aprovechamiento de una emergencia humanitaria con fines de imagen. No es un cuestionamiento a ningún pueblo ni a ninguna religión. El asunto es de soberanía y de quién toma las decisiones sobre el territorio colombiano.

    ⚠ Lo más preocupante que denuncia la columnaEl autor recoge denuncias de activistas y creadores de contenido que ya no solo reciben amenazas en redes, sino que reportan señalamientos con láser y agresiones en la calle. Y conecta eso con una frase de campaña: lo de «destripar» al que piensa distinto no habría sido, según él, solo retórica electoral. Son denuncias que requieren verificación e investigación de las autoridades, pero que este espacio recoge porque la intimidación a quien opina es, precisamente, el punto donde una prueba de estrés deja de ser institucional y se vuelve personal.

    Línea editorial

    Un sistema no falla de golpe: falla donde ya nadie estaba mirando

    La metáfora de esta audiocolumna funciona porque explica algo que el análisis político convencional no logra: por qué tantas decisiones distintas, en áreas que no tienen relación entre sí, apuntan todas en la misma dirección. Un juez que ordena y es acatado a medias. Una periodista que sale del aire sin poder despedirse. Veinte emisoras rurales que amanecen con música en lugar de información. Un caricaturista que criticaba a Petro y al que le bastó una crítica al nuevo gobierno para quedarse sin espacio. Un director del DANE —nombrado por este mismo gobierno— destituido por decir que las cifras que encontró estaban correctas. Vistas de a una, cada decisión tiene su explicación administrativa. Vistas juntas, dibujan un patrón: se está midiendo cuánta carga soporta cada pieza antes de ceder.

    Y esa es la diferencia entre un gobierno torpe y un gobierno que está ensayando. Lo del DANE es el caso más limpio de todos, porque no admite lectura ideológica: el funcionario removido no era de izquierda, no venía del gobierno anterior y llevaba tres semanas en el cargo puesto por el Ejecutivo que lo sacó. Su falta fue validar unos números. Cuando la entidad que produce las estadísticas oficiales de un país aprende que decir la verdad cuesta el puesto, lo que se rompe no es una carrera personal: es la posibilidad de que el país discuta sobre datos comunes. Sin eso, no hay política pública, no hay control fiscal y no hay debate: hay solo relato.

    Sobre la tesis central de la columna —la nacionalidad estadounidense como «tótem de inmunidad»— hay que ser cuidadosos y honestos a la vez. La parte especulativa es especulativa: nadie sabe qué hará este presidente al terminar su mandato, y afirmarlo como certeza debilita un argumento que no lo necesita. Pero la preocupación de fondo es seria y no es nueva en este espacio: quien jura lealtad exclusiva a otro Estado y luego gobierna el propio queda, como mínimo, en una posición incómoda cuando los intereses de ambos no coinciden. Y el primer mes ofrece bastante material para esa incomodidad: el reconocimiento de una anexión territorial ajena, la salida anunciada de la Corte Penal Internacional a pedido de Washington, la llegada de militares extranjeros sin el permiso del Senado que exige el artículo 173. No hace falta imaginar el futuro para preocuparse; basta con leer lo que ya ocurrió.

    Queda la pregunta con la que el autor cierra y que este espacio hace suya, porque es la única que realmente importa: ¿hasta cuánto estamos dispuestos a aguantar? Una prueba de estrés no se detiene porque el ingeniero se compadezca del material; se detiene cuando el material responde o cuando se rompe. Los jueces respondieron, y eso hay que reconocerlo. La FLIP respondió. Los artistas de Estímulos salieron a exigir lo suyo. Pero la prensa grande está mirando hacia otro lado, el Congreso acompaña, la Alianza Verde escogió la equidistancia y la oposición sigue armando gabinetes de nombres. Mientras esas piezas no ofrezcan resistencia, los ensayos van a seguir, cada vez con más carga. Aquí no se hace porra de ningún lado, y por eso lo decimos completo: el país no se defiende solo con indignación en redes, se defiende con instituciones que digan «hasta aquí» y lo sostengan. Esa, y no otra, es la prueba que estamos dando todos.

    Adendas de la audiocolumna

    Apuntes y contexto

    Del alimento a la palma
    La columna enmarca el viraje económico: de una apuesta por entrega de tierras, agroalimentos y turismo, a un modelo que privilegia la extracción, los intermediarios y los biocombustibles. Es el trasfondo de la «prueba de estrés» a la seguridad alimentaria.
    «Abelardocéntrico»
    Según el contexto noticioso, el analista Andrés Caro, de la Fundación para el Estado de Derecho, describió el estilo del presidente en su primer mes como «abelardocéntrico, muchas veces caprichoso», citando justamente la salida del DANE. La lectura de la columna coincide con la de observadores que no son de izquierda.
    La directiva de comunicaciones
    Un elemento clave del caso DANE: existe una directiva presidencial que obliga a los funcionarios a pronunciarse solo por canales oficiales y con autorización previa. La rueda de prensa sobre la inflación se canceló minutos antes de comenzar por incumplirla.
    Autonomía universitaria
    Otro frente que se sumó al debate del primer mes: la controversia por la posibilidad de que la Fuerza Pública ingrese a las universidades ante situaciones de violencia. Una prueba de estrés más, sobre una garantía con rango constitucional.
    El cierre: no están solos
    La audiocolumna termina con un mensaje a quienes opinan en redes y reciben oleadas de cuentas y bots en contra: que no confundan el ruido artificial con la opinión real del país, y que compartir es la forma de disputar el mismo terreno del algoritmo.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 · Audiocolumna por Ivandetta ·
    cuadrantealfa.com

     

    Armas y Pensiones

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    El Cuadrante Alfa · Ep. 245 · Viernes 11 de Septiembre · LOS TEMAS DE LA SEMANA
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Episodio 245 · Transmisión en vivo
    Con Mónica
    Tema 01
    El decreto que levanta la suspensión del porte de armas vigente desde hace más de una década
    Tema 02
    Se autoriza usar plata de un fondo de pensiones. Los que gritaban «expropiación» ahora callan
    Tema 03
    Que no digan «campesinos»: el lenguaje que ya se usó en Agro Ingreso Seguro
    Tema 04
    Juliana Guerrero acepta cargos. Los mismos casos en la derecha nunca tuvieron ese rasero

    ▸ Análisis de coyuntura · Los temas que dejó la semana

    Armas y Pensiones

    En derecho, las cosas se deshacen como se hacen. Y esta semana el gobierno deshizo por decreto una restricción que llevaba más de una década: la suspensión general del porte de armas. Al mismo tiempo se autorizó usar dinero de un fondo de pensiones para la emergencia del terremoto, y nadie se indignó —los mismos que juraban que Petro venía a expropiar los ahorros—. Se pidió dejar de decir «campesinos» para decir «pequeños empresarios». Y Juliana Guerrero aceptó responsabilidad por sus títulos falsos, mientras casos idénticos en la derecha siguen sin tocarse. Cuatro temas, un mismo hilo.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 11 de septiembre de 2026
    Con Mónica
    Transmisión en vivo

    En derecho, las cosas se deshacen como se hacen. Es un principio que el Cuadrante Alfa viene repitiendo desde que arrancó este gobierno, y esta semana quedó demostrado otra vez: lo que se construyó por decreto se desmonta por decreto. El programa 245, con Mónica en el panel, repasa los temas que dejó la semana y encuentra en todos ellos un mismo hilo conductor: quién decide, a quién se le permite y quién se indigna según de dónde venga la medida.

    El porte de armas, el uso de un fondo de pensiones, el lenguaje con el que se nombra a los campesinos y el caso de los títulos falsos. Cuatro asuntos aparentemente distintos que, puestos uno junto al otro, dicen bastante sobre el país que se está gobernando y sobre el periodismo que lo está contando.

    I · LAS ARMAS

    Qué dice el decreto y qué mensaje manda

    El martes 8 de septiembre el presidente firmó, junto al ministro de Defensa Jorge Eduardo Mora López, el Decreto 1368 de 2026, que levanta la suspensión general de los permisos para el porte de armas de fuego. 01:58 Esa suspensión venía desde el gobierno de Juan Manuel Santos y había sido prorrogada mediante el Decreto 1482 de 2025 hasta el 31 de diciembre de 2026. El nuevo decreto la levanta varios meses antes de lo previsto.

    Conviene precisar el alcance, porque el debate público se llenó de confusión y aquí interesa la exactitud. Según el contexto noticioso y las aclaraciones del propio gobierno, esto no es el «libre porte» al estilo estadounidense: quien tenga un permiso vigente, expedido por autoridad militar competente, ya no necesita tramitar la autorización especial adicional que exigía la suspensión. Siguen rigiendo los requisitos del Decreto Ley 2535 de 1993, el arma debe estar amparada por el permiso, y las autoridades conservan la facultad de suspender o revocar.

    Las cifras con las que el gobierno justificó la medidaEntre el 1 de enero y el 3 de septiembre de 2026 la Fuerza Pública incautó 15.700 armas de fuego, de las cuales 14.179 estaban vinculadas con la comisión de delitos. Del total, 980 se asociaron a disidencias de las FARC, 551 al Clan del Golfo y 339 al ELN.

    El argumento presidencial: «Durante años se restringió al ciudadano que cumple la ley mientras los criminales siguieron armándose ilegalmente hasta los dientes».

    Dicho eso, el reparo del programa no es sobre la letra menuda sino sobre la señal. 15:31 Para el Cuadrante Alfa, lo que comunica esta decisión es que el Estado le está devolviendo al ciudadano la responsabilidad de defenderse a sí mismo. Y ese es precisamente el deber que el Estado no puede delegar: la seguridad es su función más elemental. Si la respuesta a la inseguridad es que cada quien se arme, lo que se está admitiendo es que la institucionalidad renunció.

    Mónica aterriza el argumento en la realidad cotidiana: este ya es un país donde una riña callejera escala a bastón, cuchillo o varilla en cuestión de segundos. Y trae el caso reciente de un adolescente que hirió a otro en un colegio de Medellín —con un arma que ni siquiera era de fuego—. Si eso ya pasa, ¿qué escenario se abre cuando haya más armas legales circulando? En Estados Unidos, recuerda, se venden en las vitrinas de los supermercados, y el resultado son tiroteos escolares con una regularidad que allá ya dejó de ser noticia.

    «Este país ya es bastante violento: en cualquier riña callejera sacan un bastón, un cuchillo, una varilla del carro. Yo no me imagino ahora cómo será con un arma.»
    — Mónica · Min 02:58

    II · LAS PENSIONES

    La expropiación que nunca fue y el uso que sí es

    Aquí está, para el programa, el doble rasero más flagrante de la semana. 25:40 Durante meses, la campaña contra el gobierno anterior se montó sobre una idea repetida hasta el cansancio: que Petro se iba a robar las pensiones, que iba a expropiar los ahorros de los colombianos. Se llenaron las redes de «no se metan con mi ahorro», con voceros que salían a cada foro organizado por los bancos y los fondos privados a repetir el mensaje.

    ¿Y qué pasó esta semana? Que se autorizó el uso de recursos del Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales (FONPET) para afrontar la emergencia del terremoto. Es decir: se modificaron las reglas de destinación de unos recursos pensionales. Y la indignación no apareció por ninguna parte. Ni de los voceros, ni de los bots, ni de la prensa que hace un año no hablaba de otra cosa.

    ⚠ El punto no es si está bien o mal: es la asimetríaEl Cuadrante Alfa no dice que usar esos recursos para la emergencia sea necesariamente indebido —eso hay que discutirlo—. Lo que señala es que la misma medida, con el mismo nombre, produce escándalo nacional cuando la propone un gobierno y silencio absoluto cuando la toma el otro. Y que quienes más gritaron «expropiación» son quienes hoy no dicen una palabra. Eso no es periodismo ni es debate público: es alineamiento.

    Y hay una pregunta que el programa deja abierta y que nadie está respondiendo: a un mes del terremoto todavía no se sabe cuántos damnificados hay, cuántas familias quedaron sin hogar, cuántas personas siguen sin techo. Si se van a mover recursos pensionales para atender esa emergencia, lo mínimo es que el país sepa la dimensión exacta de lo que se está atendiendo y en qué se está gastando.

    III · LOS CAMPESINOS

    Borrar la palabra: el precedente de Agro Ingreso Seguro

    El tercer tema parece menor y no lo es. 32:42 El gobierno pidió dejar de usar la palabra «campesinos» y reemplazarla por «pequeños empresarios del campo», con el argumento de que el término sería despectivo. Y la respuesta del programa es de derecho puro: la palabra campesino está en la Constitución, está en la jurisprudencia de la Corte Constitucional y está en el ordenamiento como categoría jurídica.

    Mónica aporta el antecedente concreto: para el censo agropecuario de 2014, organizaciones campesinas llevaron una demanda ante la Corte Constitucional para que el campesino fuera reconocido como sujeto de derechos. La Corte falló a favor y el DANE tuvo que implementar cambios en el censo para cumplir el fallo. Eso no se borra con una circular de estilo: es una conquista jurídica con sentencia de por medio.

    Pero el hallazgo más filoso del programa es histórico. Revisando el archivo de la Presidencia del periodo de Uribe, Andrés encontró el comunicado de la aprobación de la ley de Agro Ingreso Seguro: «garantiza quinientos mil millones anuales… tiene como prioridad atender a los pequeños empresarios del campo colombiano». Exactamente el mismo lenguaje que hoy se quiere reinstalar.

    «Y la pregunta es: ¿estos son campesinos? No. Ellos no son campesinos. Son ‘pequeños empresarios del campo colombiano’.»
    — Andrés Balaguera · Min 35:00

    Porque así funcionó aquel programa, que terminó en uno de los escándalos de corrupción más recordados del país: los beneficiarios de los subsidios no eran campesinos sino grandes propietarios que fraccionaban sus unidades productivas en varios predios, creaban una sociedad por cada predio y recibían un subsidio por cada sociedad. «Pequeños empresarios», en el papel. Andrés Felipe Arias, ministro de Agricultura de la época, terminó condenado por la justicia e inhabilitado.

    Lo que se borra cuando se borra la palabraMónica añade el argumento de fondo: no todos los campesinos son productores ni dueños de la tierra. Hay campesinos arrendatarios, jornaleros, que usufructúan la tierra, que trabajan por cosechas, que hoy son guardabosques y que no producen alimentos. Todos ellos son sujetos de derechos por su condición campesina. Llamarlos «pequeños empresarios» no los dignifica: los saca de la categoría que los protege y deja la puerta abierta para que el subsidio lo reciba quien tenga con qué constituir una sociedad.

    IV · LOS TÍTULOS

    Juliana Guerrero y el rasero que solo se aplica de un lado

    El cuarto tema exige una posición clara en dos direcciones, y el programa la toma. 37:43 Según el contexto noticioso, Juliana Guerrero firmó un preacuerdo con la Fiscalía y aceptó responsabilidad por haber presentado títulos universitarios falsos de una fundación universitaria. En el mismo proceso, un juez avaló un preacuerdo que impuso tres años de prisión a un exsecretario de esa institución.

    Primera posición: esto era indefendible desde el principio y este espacio lo dijo cuando ocurrió. La promesa de meritocracia del gobierno anterior se rompió el día en que se sostuvo en el cargo a alguien que no cumplía el requisito básico —tener el título—. Dar oportunidades a quien viene de abajo es justo y necesario; sostener a alguien con documentos falsos no es dar una oportunidad, es romper la regla para todos los demás que sí cumplieron. Guerrero merece responder, y el procurador ya anunció que se le investigarán conductas más graves.

    Segunda posición, y es la que nadie más está diciendo: el mismo rasero no se aplica al otro lado. El programa enumera casos conocidos de dirigentes de derecha con problemas comprobados en sus títulos o sus tesis —Enrique Peñalosa, la excongresista Jennifer Arias del Centro Democrático, entre otros— que jamás tuvieron el despliegue mediático ni judicial de este caso. Y agrega, con la misma honestidad, que el propio Gustavo Petro tuvo líos con una maestría y un doctorado que presentaba y nunca terminó.

    ⚠ La pregunta que quedaTodos esos casos están mal y ninguno tiene justificación. Lo que el programa cuestiona no es que se condene a Juliana Guerrero —debe responder—, sino por qué solo unos escándalos llegan a juicio y a titular mientras otros, idénticos, se archivan en el olvido. Cuando la justicia y la prensa aplican velocidades distintas según el color político del implicado, el problema deja de ser individual y pasa a ser institucional.

    V · LA IZQUIERDA

    Claudia López, Petro y los tiros en el pie

    El cierre del programa fue para una foto: la de Gustavo Petro con Claudia López. 44:25 Y la posición de Mónica fue tajante: no votaría por ella aunque el propio Petro se lo pidiera en nombre de frenar al fascismo. La razón no es un capricho: es un incumplimiento documentado.

    López firmó en 2018 varios acuerdos con la cúpula de la Colombia Humana —donde estaban María José Pizarro, María Mercedes Maldonado y Ángela María Robledo, entre otros— y, según el panel, no cumplió ninguno de esos compromisos. El que más se le reprocha es el de la protección de los humedales de Bogotá, una promesa que estaba plenamente en su mano cumplir como alcaldesa y que no cumplió.

    Y de ahí sale el diagnóstico con el que cierra la emisión, que es el reproche transversal de este espacio a todo el campo progresista: la izquierda colombiana es experta en pegarse tiros en el pie, en ponerse sus propios palos en la rueda, en perder elecciones y luego buscar excusas. Lo demuestran la campaña de Cepeda, la de Gustavo Bolívar y varias más. Si el Pacto Histórico no resuelve eso con democracia interna real de cara a las regionales, el escenario que se viene es el de una izquierda otra vez dispersa y una derecha neoliberal consolidada —eso sí, con buenas formas y respeto de las apariencias constitucionales—.

    Línea editorial

    El rasero se aplica igual o no es rasero

    Puestos en fila, los cuatro temas de esta semana revelan menos sobre el gobierno que sobre el país que lo está observando. Sobre el decreto de armas conviene ser precisos, porque la precisión es lo primero que se pierde en la indignación: no se instauró el libre porte al estilo estadounidense, se levantó una suspensión general que exigía un permiso adicional, y siguen en pie los controles del Decreto Ley 2535 de 1993. Dicho eso, el reparo de fondo sigue intacto y es político, no técnico: la señal que envía un Estado cuando facilita que el ciudadano se arme es que abdicó de su deber más elemental, que es garantizar la seguridad. En un país donde una riña de bar escala a cuchillo en segundos y donde ya hubo un ataque de un menor dentro de un colegio, más armas circulando no es un tecnicismo administrativo: es una apuesta con consecuencias.

    Lo de las pensiones es más simple y más revelador. Durante meses el país vivió una campaña de pánico según la cual el gobierno anterior venía a expropiar los ahorros de los colombianos —con voceros pagos recorriendo los foros de los fondos privados y las redes inundadas de «no se metan con mi ahorro»—. Esta semana se autorizó modificar la destinación de recursos del FONPET para atender la emergencia del terremoto y no hubo una sola línea de indignación, ni un solo trino de los mismos que gritaban antes. No se trata de decidir aquí si la medida es buena o mala: se trata de constatar que en Colombia el escándalo no depende de lo que se hace sino de quién lo hace. Y que, un mes después del sismo, todavía no sabemos cuántos damnificados hay ni cuántas familias siguen sin techo, que es la pregunta que sí debería estar en los titulares.

    El asunto de los campesinos parece un capricho semántico y es lo contrario: es política pública disfrazada de corrección del lenguaje. La palabra campesino está en la Constitución, la Corte lo reconoció como sujeto de derechos y el DANE tuvo que rehacer un censo entero para cumplir ese fallo. Reemplazarla por «pequeños empresarios del campo» no es dignificar a nadie: es devolver el lenguaje exacto de Agro Ingreso Seguro, aquel programa donde los subsidios para el campo terminaron en manos de grandes propietarios que fraccionaban predios y creaban una sociedad por cada uno para cobrar varias veces. El ministro de entonces terminó condenado. Que hoy se quiera reinstalar ese mismo vocabulario debería encender todas las alarmas, porque quien borra la categoría jurídica está preparando el terreno para que el beneficio lo reciba otro.

    Y queda el caso de los títulos, que es donde este espacio quiere ser más claro que nadie. Juliana Guerrero aceptó su responsabilidad y debe responder: sostener en un cargo público a alguien con documentos falsos fue indefendible cuando ocurrió y sigue siéndolo hoy, y ese episodio quebró la promesa de meritocracia del gobierno anterior con nombre propio. Pero el mismo rasero tiene que caer sobre Peñalosa, sobre Jennifer Arias, sobre quien sea, y sobre el propio Petro y su maestría inconclusa. Cuando la justicia corre a una velocidad para unos y a otra para otros, y la prensa despliega portadas según el color del implicado, lo que se erosiona no es una reputación: es la idea misma de que la ley es igual para todos. Aquí no se hace porra de ningún lado, y por eso lo decimos completo: exigimos condena para todos, y silencio para ninguno.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    El decreto, en una línea
    El Decreto 1368 de 2026 no crea un derecho nuevo ni elimina el monopolio estatal de las armas: suprime la autorización especial que se exigía durante la suspensión general. Quien no tenga permiso vigente sigue sin poder portar.
    El precedente del Walmart
    La anécdota que usó el programa para graficar el modelo estadounidense: vitrinas con armas dentro de los supermercados, junto a la comida. La pregunta es si ese es el país que se quiere construir, y si alguien lo votó.
    Quién es campesino
    El recordatorio que el programa considera esencial: hay campesinos arrendatarios, jornaleros, que trabajan por cosechas o que son guardabosques. No todos producen alimentos ni son dueños de la tierra, y todos son sujetos de derechos.
    Lo que viene para Guerrero
    El programa advierte que el de los títulos es el delito más leve del expediente. La Procuraduría anunció que se investigarán conductas más graves, que no necesariamente terminarían en detención domiciliaria.
    Columnas en la página
    El cierre invitó a leer en cuadrantealfa.com la columna de Mónica sobre Laureano Gómez y la de Ivandacho sobre lo que se viene con el nuevo gobierno.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

    Laureano Gómez Gobierna En 2026

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    Laureano Gómez Gobierna En 2026

    Por Monica O.

    El laureanismo siempre permaneció ahí, latente, impune. Sus doctrinas retardatarias nunca desaparecieron del todo; gracias al Frente Nacional se atenuaron con el tiempo, pero varios de sus símbolos perduraron como el monumento a este en la Diagonal 92 con transversal 20 de la ciudad de Bogotá. Con el paso de las décadas y la tenue enseñanza de la historia en el sistema educativo colombiano, el laureanismo ha regresado renovado, adaptado al contexto geopolítico actual, y conservando muchos de los elementos fundamentales de la ideología de ultraderecha que lo caracterizó.

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    Plaza Laureano Gómez en Bogotá. (Fotografía de Avimont)

    Busto de Laureano Gómez vandalizado (Fotografía de Twitter X)

    Laureano Gómez, a quien se llegó a apodar «El Monstruo», fue el líder más importante del radicalismo conservador y presidente de Colombia entre el 7 de agosto de 1950 y el 7 de noviembre de 1951. Se apartó del cargo por enfermedad, pero su poder e influencia se mantuvieron vigentes hasta 1953 a través de Roberto Urdaneta Arbeláez. Cuando intentaba retornar a la presidencia, fue depuesto el mismo día por un golpe de Estado liderado por el general Gustavo Rojas Pinilla. Como líder reaccionario frente a las reformas planteadas por Alfonso Gómez Pumarejo, hizo famosa su proclama de hacer «invivible la república».

    Su proyecto político, inspirado en el fascismo italiano de Mussolini y la dictadura militar de Francisco Franco, planteaba varios ejes: un modelo de Estado corporativo y confesional ultracatólico, en donde predomina la entrega de la república a los intereses corporativos y un control social a través de la doctrina religiosa católica; una retórica de la exclusión basada en el odio al comunismo y al liberalismo; alianzas con las élites tradicionales, a las que llamó la «Sagrada Alianza»; un culto a la autoridad;  un retorno al conservadurismo más recalcitrante después de los gobiernos liberales, y un sometimiento total a la agenda de los intereses extranjeros. 

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    Durante su influencia política se conformó un ejército paramilitar conocido como los Chulavitas, cuyo nombre proviene de la vereda Chulavita, en el municipio de Boavita, Boyacá, donde se reunieron por primera vez. Estos «pájaros», como también se les llamó, eran un actor social de control político y territorial, un paramilitarismo primario inspirado en la tercerización de la violencia, similar al modelo de las camisas negras de Mussolini. Se calcula que alrededor de 300 mil personas fueron víctimas del chulavismo que obedecía a los planes de eliminación de todo aquel considerado liberal o comunista. Los métodos fueron atroces: el corte de corbata, las masacres generalizadas que incluían la extracción de fetos de los vientres de mujeres campesinas a machetazos.

    Fue Laureano Gómez quien, como presidente en 1951, envía un batallón de colombianos a la guerra de Corea, único país en Latinoamérica en realizar este tipo de transacción como acto de alineación total al bloque de los EEUU en los inicios de la guerra fría. 

    Esa huella de sangre y horror quedó grabada en la memoria colectiva del país. Durante las décadas de los 70, 80 y parte de los 90, el nombre de Laureano Gómez seguía siendo sinónimo de autoritarismo, persecución y muerte. Su sombra era tan alargada y pesada que ni siquiera su hijo, Álvaro Gómez Hurtado, pudo desprenderse de ella. A pesar de ser un político de peso, con carrera propia y una inteligencia reconocida, arrastró siempre el lastre del apellido y la imagen negativa de su padre. Por eso, cuando intentó llegar a la presidencia, el fantasma de «El Monstruo» se interpuso en su camino. Ni siquiera su célebre llamado a un «Acuerdo sobre lo fundamental», con el que buscaba tender puentes y reconciliar a los colombianos en torno a principios básicos, logró borrar la desconfianza que despertaba su origen familiar. El país de aquellos años no estaba dispuesto a repetir la historia, y Álvaro Gómez Hurtado nunca pudo reponerse de esa condena heredada.

    Como los virus que primero asolan en pandemias, que luego vuelven a estar inactivos en la naturaleza y regresan más fuertes para matar, asi es el Laureanismo que estuvo inactivo décadas, mantenido por sus herederos, la familia Gómez. Ese ideario que parecía dormido en las páginas de la historia o reducido a una simple estatua en un parque bogotano, nunca desapareció realmente. ¿La razón? Nunca hubo un juzgamiento a los cientos y miles de crímenes cometidos bajo el discurso violento del extremismo del partido conservador, nada que se asemejará al tribunal de Nuremberg que juzgó los crímenes atroces de los nazis. No hubo ejercicios de memoria, no se reconstruyó la verdad, no se señaló a los responsables. Por ende, regresa gracias a los pactos de silencio y olvido entre las élites políticas de la época en el Frente Nacional. A cambio de estabilidad, se sacrificó la justicia. Y así, sin condena ni memoria, el laureanismo no fue derrotado, solo aplazado.  Y gracias al retorno del fascismo en la escena internacional por la crisis del capitalismo, regresa adaptado al momento de la política actual.  

    En 2026, con la elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia, el laureanismo no solo resucita como doctrina, sino que se instala en el centro del poder. Detrás de él, como sombra tutelar y artífice ideológico, se encuentra Enrique Gómez quien en 2021 gracias a una resolución del CNE, se le devolvió la personería jurídica del movimiento Salvación Nacional, producto del reconocimiento como crimen de lesahumanidad de su tío Álvaro Gómez, quien fuera asesinado el 2 de noviembre de 1995. 

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    Enrique Gómez, abogado y economista, quien cabalga a través del neofascismo intercontinental del siglo XXI, trae de nuevo a la agenda nacional el viejo lenguaje y formas que caracterizaron el laureanismo de la mitad del siglo XX, por ende viejos proyectos como una constituyente que instaure el modelo de Estado Corporativo Confesional,  pues hasta el “Estado de Derecho” de la constitución del 86 les parecía demasiado republicano, anhelo que no fue alcanzado por su abuelo, producto del golpe de estado del general Rojas Pinilla en 1953. 

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    (Logotipo del partido Salvación Nacional)

    Cabe aclarar que el nuevo ciclo fascista que vive el mundo viene con elementos aun mas peligrosos para la humanidad como es el uso de inteligencia artificial, nuevos métodos de fraude electoral, una propaganda de odio contra cualquier forma de humanismo aún más agresiva, una proliferación del evangelismo de las sectas cristianas y todo esto en medio de la crisis climática.  

    Enrique Gómez, quien se define a sí mismo como «laureanoalvarista», es en la actualidad el senador más cercano al presidente Abelardo de la Espriella (ADLE). Desde hace un par de años se ha consolidado como el ideólogo de cabecera del sector de la derecha que, en el ocaso político de Álvaro Uribe, buscó ganar las elecciones presidenciales y finalmente lo logró usando una agresiva campaña presidencial. 

    Pero la influencia de Enrique Gómez no se limita a la cercanía ideológica o al discurso: siendo ya senador en 2026, su poder se extiende hasta el corazón mismo del Ejecutivo. Su hijo fue nombrado en el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), y su hermano, Miguel Gómez, fue elegido ministro de Hacienda. De esta manera, Enrique Gómez se erige como el articulador principal entre el Senado y el gobierno de ADLE, tejiendo una red de poder familiar que garantiza que el laureanismo no solo tenga voz en el legislativo, sino que opere desde las entrañas del Estado y gobierne. 

    La visión ultraconservadora del laureanismo, en tan solo veinte días de gobierno, ya empieza a moldear la política pública. Por ejemplo, se han nombrado personas reconocidas por su agenda religiosa en cargos clave del sector educativo, como el SENA y el Ministerio de Educación, con el propósito de que la enseñanza no responda a los preceptos de un Estado laico, como dicta la Constitución de 1991, sino a un credo confesional. En materia económica y en la política pública territorial, se busca relegar al Estado a un mero rol de regulador, entregando a la empresa privada y a las grandes corporaciones la enorme responsabilidad de reconstruir las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto. Al mismo tiempo, se impulsa la creación de «comités de seguridad ciudadana» que, en los hechos, evocan el fantasma de los Chulavitas de antaño, aquellos pájaros que sembraron terror y muerte en el campo colombiano, todo ello acompañado de un discurso virulento contra la izquierda. Por último, el sometimiento a los intereses extranjeros es total, reviviendo aquel episodio del Batallón Colombia en la guerra de Corea: el mismo día del terremoto, el gobierno colombiano reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán en Medio Oriente.

    Columna de opinión de Monica O.

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    Bombas y Catecismo

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    El Cuadrante Alfa · Ep. 244 · Viernes 4 de Septiembre · PRIMER MES DE GOBIERNO
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Episodio 244 · Transmisión en vivo
    Con Mónica
    Hecho 01
    Un juzgado ordena no bombardear donde haya menores. El gobierno apelará
    Hecho 02
    Cambio de ministra de Educación en 28 días, sin cambio de agenda
    Hecho 03
    La Alianza Verde se declara independiente: ni gobierno ni oposición
    Hecho 04
    Petro dicta conferencias en México sobre la democracia que no defendió

    ▸ Análisis de coyuntura · Cuatro hechos del primer mes

    Bombas y Catecismo

    Empecemos por lo más grave. Un juzgado de familia en Bogotá le ordenó al gobierno de Abelardo de la Espriella —que cumple su primer mes— abstenerse de bombardear objetivos donde exista información verificable de que hay menores de edad. La orden llegó después de que murieran adolescentes en un operativo en el Guaviare. Diecinueve congresistas ya radicaron moción de censura contra el ministro de Defensa. Y el gobierno anunció que apelará. Ese es el primer hecho. Hay tres más, y todos dicen algo sobre el país que se está armando.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 4 de septiembre de 2026
    Con Mónica
    Transmisión en vivo

    El programa 244 del Cuadrante Alfa abrió con una frase que resume el momento y que le da nombre a esta edición: «En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de las bombas que nos caerán. Amén». No es una burla a la fe de nadie: es la constatación de que este gobierno combina dos lenguajes —el militar y el religioso— para gobernar un Estado que la Constitución define como laico y obligado por el derecho internacional humanitario. Y en la primera semana de septiembre esos dos lenguajes se manifestaron con toda claridad.

    Con Mónica en el panel, aquí están los cuatro hechos que marcaron la semana: la orden judicial que le prohíbe al gobierno bombardear donde haya menores y su conexión con la salida de la Corte Penal Internacional; el cambio de ministra de Educación a los veintiocho días; la decisión de la Alianza Verde de declararse independiente en vez de oposición; y el viaje de Gustavo Petro a México a dictar conferencias sobre los peligros de la democracia.

    I · LOS MENORES

    Doblemente víctimas: reclutados por unos, bombardeados por el Estado

    El hecho más grave tiene fecha y expediente. 04:42 Según el contexto noticioso, el jueves 3 de septiembre el Juzgado 34 de Familia de Bogotá, a cargo de la jueza Viviana Arciniegas Gómez, ordenó como medida provisional dentro de una acción de tutela que la Presidencia y las Fuerzas Militares se abstengan de realizar operaciones aéreas ofensivas contra objetivos donde exista «información cierta, objetiva o razonablemente verificable» sobre la presencia de niños, niñas o adolescentes reclutados por grupos armados.

    La decisión llegó después de que Medicina Legal informara que tres adolescentes —dos de 15 años y uno de 16— murieron en una operación militar contra disidencias de las FARC en zona rural de El Retorno, Guaviare, el 27 de agosto. Menos de un mes antes se había reportado otra víctima adolescente en un bombardeo en el Catatumbo. Diecinueve congresistas de oposición radicaron moción de censura contra el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, exigiéndole explicar qué información tenían las autoridades antes del operativo.

    Y aquí está la tesis central del programa, dicha con toda claridad: esos menores son doblemente víctimas. Primero, porque los grupos armados los reclutan —y eso es un delito que debe judicializarse—. Segundo, porque el Estado colombiano los bombardea. Que haya menores en esos campamentos es una falla del Estado: es porque el Estado no llegó allá con escuela, salud y oportunidades. Y en eso han fracasado todos los gobiernos, empezando por el actual y hacia atrás. Según la Defensoría del Pueblo, entre 2024 y el 31 de julio de 2026 se conocieron 1.173 casos de reclutamiento de menores en Colombia.

    «Esos menores de edad son doblemente víctimas: porque los grupos armados los reclutan y porque el Estado colombiano los bombardea.»
    — Andrés Balaguera · Min 05:52

    El doble rasero, otra vez

    El programa señala también la cobertura. Mientras algunos titulares celebraban que «por fin se retomaron los bombardeos», conviene recordar que en el gobierno anterior también los hubo, ordenados por Petro en coordinación con su ministro de Defensa, y que también hubo casos con menores de por medio por los que ese gobierno tendrá que responder. 05:28 ¿Y cómo tendrá que responder Iván Duque, que llamó «máquinas de guerra» a esos menores? ¿Y Santos, y Uribe, y de ahí para atrás?

    Ese es el punto que le da coherencia al análisis: estos son delitos que se le imputan al Estado colombiano, a través de su presidente como comandante supremo y de su ministro de Defensa. La responsabilidad no cambia de naturaleza según quién esté en la Casa de Nariño. Aquí se le exige lo mismo a todos.

    II · LA CPI

    Salirse de la Corte es quitarse la prohibición

    Y aquí los dos temas se conectan, que es el aporte más agudo del programa. 10:07 El derecho internacional humanitario, incorporado al ordenamiento jurídico colombiano por el bloque de constitucionalidad, contiene la prohibición de la tierra arrasada. Eso significa que la superioridad aérea es legítima, pero que el bombardeo debe ser quirúrgico, milimétrico, preciso. No se pueden lanzar bombas indiscriminadamente como en una película.

    ¿Y qué pasa si Colombia se sale de la Corte Penal Internacional, como ordenó Donald Trump y como este gobierno viene tramitando? Que nos estaríamos quitando de encima esa vigilancia externa. La pregunta que deja el programa es dura pero pertinente: sin CPI, ¿qué impide que mañana se ordene bombardear escuelas o conventos? ¿En qué se diferenciaría entonces el Estado colombiano —obligado a respetar el DIH— de los grupos armados que no lo respetan?

    ⚠ El orden de los hechos importaColombia no está saliendo de la CPI porque lo haya decidido el Congreso, ni porque se haya votado, ni porque haya un debate nacional al respecto. Se está tramitando —según lo revelado por la prensa y ya registrado por los grandes medios— porque Washington se lo pidió a sus países aliados, en el marco de la ofensiva contra el tribunal que investiga a Netanyahu por la situación en Gaza. La coincidencia temporal es la que debería alarmar: se debilita el control externo justo cuando aumentan los bombardeos con menores de por medio.

    El gobierno, por su parte, anunció que apelará la orden judicial. Según el contexto noticioso, el ministro del Interior Rodrigo Lara sostuvo que respetan los fallos pero que estos también pueden ser criticados, y calificó de «excesivamente amplio» el criterio de la jueza. El presidente había dicho que la ofensiva «no se detendrá mañana ni la próxima semana».

    III · EL CATECISMO

    Cambio de ministra en 28 días, sin cambio de agenda

    El segundo hecho es un récord que la prensa no está tratando como escándalo. 31:54 Viviane Morales renunció al Ministerio de Educación a los 28 días de haber asumido —la salida ministerial más rápida registrada en la historia reciente de Colombia—. La carta, fechada el 31 de agosto y efectiva desde el 7 de septiembre, alega «una situación familiar inesperada». El presidente aceptó la renuncia destacando su amistad de larga data con la exministra.

    Y su reemplazo, anunciado el 2 de septiembre, es Ilva Myriam Hoyos: abogada del Rosario, doctora en Derecho por la Universidad de Navarra, exdecana de Derecho y directora del Instituto de Humanidades de la Universidad de La Sabana. Pero el dato que más importa para entender la continuidad es otro, y lo consigna La Silla Vacía: fue procuradora delegada para la Familia durante el mandato de Alejandro Ordóñez.

    Por qué el programa habla de continuidad y no de rectificaciónEl Cuadrante Alfa precisa el alcance de su crítica: no se cuestiona la fe de nadie —cada quien cree lo que quiera, y eso es un derecho—. Lo que se cuestiona es que el Ministerio de Educación de un Estado laico pase de una funcionaria de perfil confesional a otra formada en la misma escuela ideológica, con la misión declarada de librar una «batalla cultural» en los colegios públicos.

    Sobre su mentor, el programa recuerda un hecho que el propio Alejandro Ordóñez ha reconocido públicamente: que quemaba libros, y que lo hacía como acto religioso y patriótico. Ese es el linaje político de la nueva ministra, y es información pública relevante para evaluar quién dirigirá la educación del país.

    El programa recordó además una controversia atribuida a Hoyos en 2014, cuando se le denunció por elaborar presuntamente un listado de parejas del mismo sexo que habían adoptado. El panel lo trajo a colación como antecedente de la orientación que se espera de su gestión, sin que exista un fallo que lo haya establecido.

    Y hay un punto de fondo que el programa subraya. 48:00 Aquí nadie propuso una «batalla cultural». Ese término no lo instaló la izquierda ni la ciudadanía: lo instaló la derecha, lo usó Abelardo de la Espriella en campaña y lo usó Uribe en su momento. Nombrar a un ministro de Educación para librar una batalla cultural en los colegios no es política educativa: es usar la escuela pública como campo de una disputa ideológica que el Estado laico tiene prohibido tomar partido.

    IV · LA TIBIEZA

    La Alianza Verde elige el centro del camino

    El tercer hecho ocurrió el mismo 3 de septiembre. 35:44 La Dirección Nacional de la Alianza Verde se reunió para definir su postura frente al gobierno y, tras una votación, se impuso la independencia sobre la oposición por 34 votos contra 8. Lo anunció el representante Mauricio Toro con una frase que quedó: «somos independientes, no neutrales». El partido dijo que acompañará las iniciativas que coincidan con sus principios y ejercerá control político sobre las que considere contrarias a los derechos y la Constitución.

    Para el Cuadrante Alfa esto es lo que viene llamando desde hace tiempo la política homeopática: la tibieza de quienes no se comprometen con nada. Y el análisis es más contundente si se mira quién quedó dónde. Con este movimiento, el tablero quedó así:

    Cómo quedó el tablero político tras la primera semana de septiembre
    Posición Quiénes
    Gobierno Centro Democrático, Conservador, Cambio Radical, Salvación Nacional, Creemos y La U (que se declaró oficialista el 2 de septiembre)
    Independientes Alianza Verde
    Oposición Pacto Histórico
    Pendiente Partido Liberal, con voces internas que empujan hacia el bloque oficialista

    Dentro del propio partido hubo resistencia. El senador Ariel Ávila —el mismo que impulsó sin éxito la candidatura de Guillermo Rivera en la elección del CNE que analizamos la semana pasada— advirtió antes de la votación que la Alianza Verde representa banderas medioambientales, animalistas y de derechos de minorías, y que ese gobierno amenaza casi todas ellas: «tenemos que ser coherentes», dijo. Ocho dirigentes, entre ellos Antonio Sanguino, pidieron declararse en oposición. Perdieron.

    «¿Quién defiende la causa social? ¿Quién defiende la necesidad de las mayorías, si la oposición no hace nada y los Verdes se declaran independientes? ¿En manos de quiénes estamos?»
    — Andrés Balaguera · Min 36:16

    V · LAS CONFERENCIAS

    Petro en México: la democracia que no defendió cuando pudo

    El cuarto hecho cierra el círculo. 43:11 Gustavo Petro viajó a México, se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum y dictó charlas y conferencias sobre los peligros que corre hoy la democracia en América Latina. Un diagnóstico que, según el programa, es correcto. El problema es el remitente.

    Porque esos son exactamente los mismos peligros que él, siendo presidente hasta hace un mes, no quiso atender. Y aquí el programa pone el ejemplo más elocuente: la prioridad del gobierno Petro en materia de contratación estatal fue el negocio de los pasaportes, no el sistema electoral. Si de verdad quería quitarle un negocio a un contratista, señala el análisis, el que debió intervenir era el electoral. Esa batalla —la que sí habría cambiado las reglas del juego democrático— nunca se dio. Se gastó energía, recursos y hasta un canciller en la otra.

    ⚠ El patrón que el programa viene señalandoEs el mismo reproche que este espacio le ha hecho al Pacto Histórico desde la campaña: hablar de lo que se debió hacer, en lugar de haberlo hecho cuando se tenía el poder. Denunciar hoy desde una conferencia en el extranjero los peligros de la democracia, después de cuatro años de gobierno en los que no se tocó la estructura electoral, es diagnóstico sin autoría. Y mientras tanto, en Colombia, a la gente le siguen pidiendo que salga a marchar.

    Línea editorial

    Un país donde nadie está defendiendo a nadie

    Los cuatro hechos de esta semana parecen inconexos y no lo son. Un gobierno que bombardea campamentos donde hay adolescentes y que, cuando un juez le ordena tomar precauciones, responde que apelará y que la ofensiva no se detiene. Ese mismo gobierno tramitando la salida de la Corte Penal Internacional porque se lo pidió Washington, es decir, desmontando el control externo justo cuando más lo necesitaría. Ese mismo gobierno nombrando en Educación a una funcionaria formada en la escuela de un procurador que quemaba libros, para librar en los colegios públicos una «batalla cultural» que ningún colombiano votó. Puestas en fila, las tres decisiones dibujan un proyecto coherente: menos límites, menos vigilancia, más doctrina.

    Y sobre lo de los menores hay que ser especialmente claros, porque es donde el debate se ensucia rápido. Nadie sensato discute que reclutar niños es un crimen y que los grupos armados deben responder por él —la Defensoría contabilizó 1.173 casos en poco más de dos años—. Pero esa culpa no borra la otra. Un Estado que bombardea sabiendo que hay menores en el objetivo está fallando dos veces: primero por no haber llegado nunca a esos territorios con escuela, salud y oportunidades, y después por resolver con bombas lo que no supo resolver con presencia. Esos muchachos son víctimas de quienes los reclutaron y de quienes los bombardearon. Y esa doble condición no depende de qué gobierno esté en el poder: aplica para Abelardo hoy, aplicó para Petro ayer y aplica para Duque, Santos y Uribe hacia atrás. La prohibición de la tierra arrasada no es un capricho de jueces: es lo único que distingue a un Estado de un grupo armado.

    Lo más desolador, sin embargo, es la tercera y la cuarta noticia juntas. Porque frente a un gobierno que avanza con esa determinación, lo que hay al frente es un vacío. La Alianza Verde —el partido de las banderas ambientales, animalistas y de derechos de minorías, todas amenazadas por esta agenda— decidió por 34 votos contra 8 que no será oposición sino independiente, dejando al Pacto Histórico solo en esa orilla mientras La U, el Centro Democrático, los conservadores, Cambio Radical y Salvación Nacional cierran filas con el Ejecutivo. Ariel Ávila tenía razón cuando pidió coherencia antes de la votación: no se puede defender a las «nuevas ciudadanías» desde la equidistancia. La independencia, en un momento así, es una forma elegante de no estorbar.

    Y del otro lado, el expresidente que tenía la obligación de blindar el sistema electoral y prefirió pelear por los pasaportes, hoy dicta conferencias en México sobre los peligros que corre la democracia latinoamericana. El diagnóstico es acertado; la autoría, ausente. Aquí no se hace porra de ningún lado, y por eso la pregunta con la que cierra este programa no tiene destinatario partidista: si el gobierno bombardea, si el Congreso acompaña, si los independientes se abstienen, si la oposición organiza gabinetes de nombres y escuelas de charlas, y si el expresidente da conferencias afuera sobre lo que no hizo adentro, ¿en manos de quiénes estamos? La respuesta, por ahora, es la más incómoda: en las nuestras. De los que aún preguntan, comparan y no se dejan contar el país a medias.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    Quién puso la tutela
    La acción de tutela que derivó en la orden judicial la presentó un ciudadano actuando como agente oficioso de los menores. No fue un partido ni una bancada: fue un particular usando el mecanismo constitucional al alcance de cualquiera. Un recordatorio de para qué sirve la tutela.
    La versión del Ministerio
    El ministro de Defensa sostuvo que las operaciones se realizaron bajo los estándares legales y calificó el reclutamiento de menores como una grave infracción al DIH. El programa no discute esa calificación: discute que ella no exime al Estado de sus propias obligaciones.
    «Independientes, no neutrales»
    La frase de Mauricio Toro al anunciar la decisión de la Alianza Verde. Para el programa, la distinción suena bien en el papel, pero se pondrá a prueba muy pronto: el papel de ese partido será decisivo en el trámite de las contrarreformas que impulse el gobierno.
    Gustavo Bolívar y Cundinamarca
    El cierre del programa cuestionó que se maneje su nombre como candidato a la gobernación de Cundinamarca, señalando que no ha recorrido los municipios del departamento ni conoce sus procesos políticos internos. Mónica anunció que, de votar, volvería al voto en blanco.
    El comité de ética del Pacto
    Una intervención de la audiencia señaló que el comité de ética del Pacto Histórico se habría usado para apartar a personas incómodas dentro del movimiento. El programa lo registró como una denuncia que merece ser verificada, no como un hecho establecido.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

    La Escuelita del Pacto

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    El Cuadrante Alfa · Viernes 28 de Agosto · DOS MESES DESPUÉS DE LA DERROTA
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Transmisión en vivo
    Con Mónica y Andrés
    Lección 01
    Dos meses después de perder por 245.000 votos, nadie ha reconocido un solo error
    Lección 02
    Una escuela de formación política que debió existir hace cuatro años y un gabinete con los mismos de siempre
    Lección 03
    Dos magistraturas de nueve en el CNE. Ni siquiera la Alianza Verde los acompañó

    ▸ Análisis de coyuntura · La oposición que repite los errores de la campaña

    La Escuelita del Pacto

    El Pacto Histórico perdió la presidencia por 245.000 votos. Han pasado dos meses y todavía nadie ha pedido perdón, mucho menos han salido a reconocer sus errores. Lo que sí han hecho son dos anuncios: una escuela de formación política y un «Gabinete por la Vida» integrado por trece exfuncionarios del gobierno que acaba de perder el poder. Los mismos. Y mientras tanto, en la elección del Consejo Nacional Electoral se quedaron con dos magistraturas de nueve, porque ni siquiera sus aliados naturales quisieron acompañarlos. Pero a la gente sí le piden que salga a marchar.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 28 de agosto de 2026
    Con Mónica
    Transmisión en vivo

    Han pasado dos meses desde que el Pacto Histórico perdió la presidencia por 245.000 votos, y en todo ese tiempo no hemos visto a nadie salir a pedir disculpas. Ni a Iván Cepeda reconocer que se equivocó con la estrategia «con fotocopias» que hizo de campaña. Ni a Gabriel Becerra, hoy con curul en el Congreso. Ni a María José Pizarro, que ya piensa en una candidatura a la Alcaldía de Bogotá. Ni a Gustavo Bolívar, que anda fundando escuelas y dando charlas. Nadie ha dicho: nos equivocamos, nos descuidamos, y por no hacer campaña dejamos que llegara a la presidencia quien hoy está en la Casa de Nariño.

    En cambio sí han hecho dos anuncios, y el Cuadrante Alfa los analiza con Mónica en este programa. Una escuela de formación política llamada Semilla, impulsada por Gustavo Bolívar. Y el «Gabinete por la Vida», presentado el miércoles 26 de agosto en el Hotel Tequendama por Iván Cepeda junto a Gustavo Petro: trece figuras encargadas de vigilar al gobierno de Abelardo de la Espriella. Pero el hecho que mejor retrata el momento fue otro, y ocurrió el martes 25. Aquí está el análisis.

    I · LA ESCUELITA

    Semilla: una buena idea que llega cuatro años tarde

    Gustavo Bolívar anunció lo que llamó una nueva estrategia de resistencia y la describió como «nuestra trinchera». 16:01 La trinchera resultó ser una escuela de formación política: Escuela Semilla, con el lema «pensar juntos para transformar juntos», presentada como un espacio para formar a la ciudadanía en la lucha contra las injusticias sociales y en la defensa de la democracia.

    Y aquí conviene ser justos, porque este espacio critica pero no descalifica por deporte. Mónica lo dice sin rodeos: la escuela no le parece mala, le parece una buena iniciativa. El problema es que llega muy tarde. Y esa es exactamente la crítica del programa: ¿por qué no hicieron eso cuando eran gobierno? ¿Por qué no lo hicieron hace cuatro años, en 2022, apenas ganaron? ¿O incluso antes?

    «La escuelita yo no la veo mal, veo que es una buena iniciativa. El problema es que llega muy tarde. Están tratando de subsanar los errores que los llevaron a perder desde las regionales de 2023.»
    — Mónica · Min 17:37

    Porque la señal de alarma no la dio el balotaje: la dio 2023. En las elecciones regionales el Pacto Histórico no ganó gobernaciones y prácticamente no ganó alcaldías —la única propia, Duitama, terminó demandada por su propia gente—. Ahí ya se sabía que faltaba estructura territorial y formación de cuadros. Y en lugar de construirla durante los tres años siguientes, con el poder y los recursos del Estado a favor, la anuncian ahora, en la oposición y después de haber perdido la presidencia. Se está intentando tapar en dos meses el trabajo que no se hizo en cuatro años.

    II · EL CNE

    Dos de nueve: el día que hasta los aliados les soltaron la mano

    El hecho que mejor retrata el momento del Pacto ocurrió el martes 25 de agosto, en la elección de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral para el periodo 2026-2030. 25:46 El resultado, según el contexto noticioso: el tribunal electoral quedó con siete magistrados de centro y centroderecha, y apenas dos del Pacto Histórico —Cielo Rusinque y Ana Jimena Bautista—.

    Y aquí está el punto que el programa subraya, porque no todo se explica por las mayorías del gobierno. El Pacto pudo haber tenido una tercera magistratura. La Alianza Verde asegura que los buscó durante semanas para armar un bloque conjunto: dos para el Pacto y uno para el sector verde o independiente. Con eso alcanzaba. Pero, según los congresistas verdes, el Pacto los tuvo siempre como plan B, intentó imponer unilateralmente otro nombre que no alcanzó los votos, e incluso tanteó irse en plancha con el Centro Democrático.

    ⚠ Lo que dijeron los VerdesLa Alianza Verde tenía apenas 14 votos, pero terminaron siendo decisivos: diez de sus congresistas respaldaron al bloque oficialista. La frase que resume la ruptura la dijo el representante Jaime Raúl Salamanca: «Alianza Verde no es un apéndice del Pacto Histórico; somos una fuerza propia». Otro congresista, John Amaya, remató señalando que ningún voto del Pacto favoreció la lista verde y que cada respaldo que consiguieron vino de su propio trabajo político. Al día siguiente, el 27, todavía se cruzaban acusaciones de traición entre bancadas.

    El programa suma un elemento que le da otra capa a la lectura. 25:54 El 14 de agosto Gustavo Petro había trinado que los magistrados del CNE debían ser «juristas que lograron encontrar el fraude electoral». Y en la negociación quedó por fuera Alirio Uribe, cercano a Iván Cepeda. Para una espectadora del programa —cuyo aporte el panel recogió— eso se lee como un castigo interno a Cepeda por haber perdido las elecciones. La conclusión que deja el análisis: dentro del Pacto Histórico, quien está marcando el liderazgo real es Petro, no Cepeda.

    III · EL GABINETE

    «Gabinete por la Vida»: los mismos que acaban de perder

    El segundo anuncio es el más ambicioso y el más discutible. 34:37 El miércoles 26 de agosto, en el Hotel Tequendama, Iván Cepeda presentó junto a Gustavo Petro el «Gabinete por la Vida»: una estructura de trece exministros y altos funcionarios encargada de vigilar, fiscalizar y controvertir las decisiones del gobierno de De la Espriella. Petro lo definió con una frase: «Este no es un gabinete en la sombra, todo lo contrario. Es un gabinete en la luz».

    ¿Y quiénes son esas trece figuras? Según el contexto noticioso: Irene Vélez, Daniel Rojas Medellín, Antonio Sanguino, Guillermo Alfonso Jaramillo, entre otros exfuncionarios del gobierno anterior. Es decir, casi todos —por no decir todos— hicieron parte de la administración que acaba de perder el poder. La observación del programa es sencilla y demoledora: los encargados de vigilar al nuevo gobierno son exactamente los mismos que no supieron defender el proyecto cuando lo tenían.

    Qué dice el Pacto y qué le respondenLa versión oficial: Cepeda presentó a los integrantes como figuras que «hicieron posibles transformaciones sociales sin precedentes» y anunció que el gabinete trabajará articulado con las bancadas del Pacto en Senado y Cámara. Acusó al nuevo gobierno de aprovechar la tragedia del terremoto para una «restauración neoliberal» en clave de «capitalismo del desastre».

    Las críticas: desde el centro y la derecha compararon la figura con el «gabinete legítimo» que montó López Obrador en México tras perder las elecciones de 2006. Una excongresista de la Alianza Verde lo resumió con ironía preguntando cuándo empezarían a cambiar a los «ministros imaginarios».

    El Cuadrante Alfa añade un matiz sobre el papel de Cepeda dentro de esa estructura. 33:47 Aparece en la foto, pero el análisis del panel sugiere que es más por guardar las formas que por liderazgo efectivo: la oposición real la está marcando Petro. Y aquí el programa formula su tesis más dura sobre el excandidato, que viene sosteniendo desde antes del balotaje: a Iván Cepeda hay que evaluarlo por lo que fue —un mal candidato presidencial— y por su responsabilidad política en el resultado del 21 de junio. Los títulos y la trayectoria previa no lo eximen de responder por eso.

    IV · LA MARCHA

    Carne de cañón: pedirle a la gente lo que ellos no hicieron

    El punto que más indigna al programa es el llamado a movilizarse. 54:45 Mientras el Pacto no hace la tarea que le corresponde como partido de oposición, sale a pedirle a la ciudadanía que se levante, que se movilice, que salga a marchar. Y para el Cuadrante Alfa eso tiene un nombre: poner a la gente de carne de cañón.

    Porque marchar tiene costos reales que no los asume quien convoca desde una tarima. El ciudadano que sale a la calle arriesga su integridad, pierde un día de trabajo, se expone al Esmad y a la judicialización. Pedirle eso a la gente sin haber reconocido primero los errores propios —sin haber hecho la campaña estructurada, con presencia en redes, en medios y en el territorio, que no se hizo cuando tocaba— es trasladarle al ciudadano una factura que no le corresponde.

    «Salga Iván Cepeda a protestar. Salga a la calle. Y póngase al frente de la marcha.»
    — Andrés Balaguera · Min 54:52

    Y hay un detalle simbólico que el programa registra revisando el sitio web del propio partido: sigue publicando «noticias del cambio» y los pilares programáticos de la campaña, sin actualizar. La página de quienes hoy dicen ser oposición todavía habla como si gobernaran. Es un detalle menor, pero dice mucho sobre el ritmo al que están procesando lo que pasó.

    Las lecciones que la escuelita debería enseñar primero

    1. Reconocer la derrota: dos meses después, nadie ha dicho «nos equivocamos». Sin eso, no hay corrección posible.
    2. Construir a tiempo: la formación política se hace cuando se tiene el poder y los recursos, no cuando ya se perdió.
    3. Cuidar a los aliados: quien trata a sus socios como plan B se queda sin socios. El CNE lo demostró en una sola votación.
    4. Renovar los nombres: vigilar al gobierno con los mismos que perdieron el gobierno es repetir el problema, no resolverlo.
    5. No delegar el riesgo: si hay que marchar, que marchen primero los dirigentes, no la gente que confió en ellos.

    Línea editorial

    No se puede enseñar lo que no se ha aprendido

    Han pasado dos meses desde el 21 de junio y el Pacto Histórico todavía no ha hecho lo único que importaba hacer primero: mirarse al espejo. Perdieron la presidencia por 245.000 votos —el margen más estrecho imaginable, la prueba de que se podía ganar— teniendo al presidente, la bancada más grande del Congreso y meses de ventaja en las encuestas. Y en todo este tiempo no ha salido ni uno solo de los responsables a decir «nos equivocamos». Ni el candidato que confesó preferir una campaña con fotocopias, ni los asesores que la blindaron, ni el círculo que le cerró la puerta a cualquier alianza por pureza ideológica. En su lugar, unos ya están calculando la Alcaldía de Bogotá y otros están fundando escuelas. La corrección empieza por el reconocimiento, y el reconocimiento no ha llegado.

    Por eso la Escuela Semilla, que como idea es buena y este espacio no la descalifica, resulta tan elocuente en su calendario. Una escuela de formación política es exactamente lo que le hacía falta a ese movimiento; el problema es que le hacía falta en 2022, cuando ganaron y tenían el Estado entero para construirla. O al menos en 2023, cuando las regionales les gritaron que no tenían estructura territorial —ni una gobernación, y la única alcaldía propia terminó demandada por ellos mismos—. Tres años de advertencias desatendidas no se subsanan con un ciclo de charlas dictado por las mismas veinte personas de siempre. Una escuela que no empieza por enseñar la lección de la propia derrota no es formación política: es terapia de grupo.

    Y lo del Consejo Nacional Electoral es la radiografía más cruda del momento, porque ahí no cabe la excusa del fraude ni la de las mayorías del gobierno. El Pacto pudo tener tres magistraturas; se quedó con dos. La Alianza Verde dice que los buscó durante semanas y que la respuesta fue tratarlos como plan B e imponerles un nombre que ni siquiera alcanzó los votos. «Alianza Verde no es un apéndice del Pacto Histórico» no es un insulto de la derecha: es lo que dice un aliado natural al que le soltaron la mano primero. La misma soberbia que perdió la campaña —creerse suficientes, no necesitar a nadie, no negociar— acaba de costarles una magistratura en el organismo que precisamente vigila las elecciones que dicen que les robaron. Que Petro haya vetado además al hombre cercano a Cepeda dice el resto: adentro tampoco hay unidad, hay un pulso.

    Aquí no se hace porra de ningún lado, y quede claro: este espacio ha sido y seguirá siendo implacable con el gobierno de De la Espriella —con el reconocimiento del Golán, con las tropas extranjeras sin permiso del Senado, con la salida de la CPI, con el impuesto que le quitaron a los más ricos mientras hablan de subir el IVA—. Precisamente por eso Colombia necesita hoy una oposición seria, técnica y creíble. Y lo que hay es un gabinete de los mismos que perdieron, una escuela que llega cuatro años tarde y un llamado a que la gente salga a poner el cuerpo por errores que nadie ha reconocido. Si de verdad hay que marchar, que marchen ellos adelante. Y si de verdad hay una escuela, que la primera clase sea sobre por qué perdieron. Porque no se puede enseñar lo que no se ha aprendido.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    Quiénes dictan clase
    El programa repasó el listado de conferencistas de la Escuela Semilla —alrededor de veinte nombres— y encontró en él a Gustavo Bolívar, Iván Cepeda, Gustavo Petro, Daniel Rojas, Ángela María Robledo y otras figuras del mismo círculo. La observación del panel: son los mismos de siempre, formando a los que vienen con la experiencia de quienes acaban de perder.
    Los decretos que se caen
    Mientras tanto, el gobierno entrante viene derogando decretos y resoluciones del anterior, incluidas medidas laborales y de salud. El programa recuerda su advertencia jurídica: lo que se construyó por decreto y no se blindó por ley se deshace con la misma facilidad con la que se hizo.
    Petro sobre el CNE
    El 14 de agosto el expresidente trinó que los magistrados del CNE debían ser «juristas que lograron encontrar el fraude electoral». Un criterio de selección que, en la práctica, dejó por fuera a figuras cercanas a Cepeda y alimentó la lectura de un pulso interno.
    La página sin actualizar
    El sitio web del Pacto Histórico seguía mostrando «noticias del cambio» y los pilares de campaña en el momento de la emisión. Un detalle pequeño que, para el programa, retrata la velocidad a la que el movimiento está procesando su nuevo papel.
    Por qué aquí sí se critica
    El cierre del programa reivindicó su independencia: en un espacio libre de opinión que no recibe pauta de ningún sector se pueden señalar los errores de todos los lados, incluidos los de aquellos con quienes se comparten algunas causas.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

    La Agenda Real

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    El Cuadrante Alfa · Ep. 242 · Viernes 21 de Agosto · EL INVENTARIO QUE NADIE ESTÁ HACIENDO
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Episodio 242 ·
    Con Andrés Balaguera
    14 DÍAS
    Lo que lleva este gobierno · Y todo lo que ya pasó

     

    ▸ Análisis de coyuntura · Dos semanas de gobierno, punto por punto

    La Agenda Real

    Este gobierno lleva catorce días. Solo dos semanas. Y conviene mirar todo lo que ha sucedido en ese tiempo: un giro completo de la política exterior anunciado mientras la gente buscaba a sus familiares bajo los escombros, militares extranjeros entrando sin el permiso que exige la Constitución, la salida de la Corte Penal Internacional por pedido de Washington, una ministra anunciando que erradicará la «ideología de género» y la eliminación del impuesto que solo pagan los más ricos, justo cuando hay que reconstruir medio país. Todo eso en catorce días. Y la prensa no dice nada.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 21 de agosto de 2026
    Con Andrés Balaguera
    Transmisión en vivo

    Este gobierno lleva catorce días. Solo dos semanas. Y el Cuadrante Alfa quiere que miremos todo lo que ha sucedido en ese tiempo, porque puesto en fila el inventario es abrumador. No se trata de un escándalo aislado ni de un mal día: se trata de una agenda que avanza a una velocidad que el país no está alcanzando a procesar, en buena medida porque quienes deberían contarla están mirando hacia otro lado.

    Ese es el hilo conductor de este programa y por eso se llama como se llama. Frente a cada uno de los hechos que vamos a repasar —el reconocimiento de los Altos del Golán, la entrada de militares extranjeros, la salida de la Corte Penal Internacional, la ministra de Educación, el impuesto al patrimonio, la cúpula militar— la conclusión se repite: la prensa no dice nada. Y donde no hay prensa que pregunte ni oposición que exija, el poder hace lo que quiere. Este es el inventario.

    Catorce días · El inventario

    1. Golán: Colombia se convierte en el segundo país del mundo en reconocer soberanía israelí sobre territorio sirio ocupado. Crisis diplomática con el mundo árabe.
    2. Tropas extranjeras: ingresan militares israelíes y argentinos sin la autorización del Senado que exige el artículo 173 de la Constitución.
    3. Corte Penal Internacional: el gobierno anuncia la salida del Estatuto de Roma, en línea con lo que Washington viene pidiendo a la región.
    4. Estado laico: la ministra de Educación anuncia que erradicará la «ideología de género»; el presidente habla de combatir la brujería.
    5. Impuesto al patrimonio: se elimina el tributo que pagan solo los más ricos, y se empieza a hablar de subir el IVA para todos.
    6. Cúpula militar: el nuevo comandante del Ejército provocaría la salida de diez generales por antigüedad. Nadie habla de «purga».

    I · POLÍTICA EXTERIOR

    Los Altos del Golán: un giro histórico anunciado entre escombros

    El primer día hábil del gobierno, mientras el país buscaba sobrevivientes bajo los escombros del terremoto, la Cancillería anunció que Colombia reconoce la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán. 06:44 El contexto noticioso confirma cada elemento: el anuncio se hizo el lunes 10 de agosto, y el argumento oficial fue la «importancia estratégica» del territorio para la seguridad de Israel y su derecho a protegerse de amenazas externas.

    Conviene entender qué significa eso en términos de derecho internacional, porque ahí está la gravedad. Los Altos del Golán son territorio sirio, ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967 y anexado unilateralmente en 1981 —una medida que la Resolución 497 del Consejo de Seguridad de la ONU declaró «nula y sin efecto»—. La comunidad internacional entera sigue considerándolo territorio sirio bajo ocupación militar, con una sola excepción hasta ahora: Estados Unidos, que lo reconoció en 2019 durante el primer mandato de Trump. Colombia se convirtió en el segundo país del mundo en hacerlo.

    El paquete completo de la semana diplomáticaGolán: reconocimiento de soberanía israelí sobre territorio sirio ocupado.

    Sáhara Occidental: Colombia congeló contactos con la República Árabe Saharaui y reconoció la soberanía de Marruecos.

    Embajada: el presidente ya había anunciado su intención de trasladarla de Tel Aviv a Jerusalén.

    Reacciones: Siria expresó su «rechazo categórico»; varios países árabes protestaron. El canciller israelí calificó la decisión de «histórica» y dijo que buscará que otros países se sumen.

    Los analistas consultados por la prensa internacional advierten dos consecuencias. La primera es comercial y diplomática: erosión de las relaciones con el mundo árabe, donde hay inversiones en turismo y otras actividades. La segunda es más de fondo y la resume bien un internacionalista citado por France 24: al avalar una anexión por la fuerza, la diplomacia colombiana pierde el argumento para reprochar cualquier otra —si mañana ocurre algo similar en otra parte del mundo, ¿con qué cara protesta Colombia?—.

    Y aquí viene el reproche del programa, que no es solo al gobierno. 07:00 Una decisión de esta magnitud se tomó sin comisión asesora de relaciones exteriores, sin debate en el Congreso y sin que la oposición hiciera más que una réplica de trámite. Abelardo tiene carta abierta porque nadie se la está disputando.

    II · EL ARTÍCULO 173

    Militares extranjeros en Colombia sin permiso del Senado

    El segundo punto es el que más debería alarmar en términos constitucionales. 08:08 A Cali llegaron 82 integrantes de las fuerzas de defensa de Israel. Y también llegaron militares argentinos —32 viajaron al Chocó, según reportó un medio de ese país, porque la prensa colombiana no lo cubrió—. Todos uniformados. Son militares extranjeros en territorio nacional.

    La Constitución es explícita en su artículo 173: el tránsito de tropas extranjeras por territorio colombiano requiere autorización del Senado de la República. No es un trámite discrecional del presidente; es un control del Legislativo sobre una materia de soberanía. Y ese permiso no se tramitó.

    ⚠ El contraste que define la decisiónHace ocho días este espacio documentó que el gobierno le dijo que no a los rescatistas chinos y a los mexicanos —México estaba a cuatro horas de vuelo y podía llegar dentro de las 72 horas críticas—. A ellos se les pusieron trabas por diferencias ideológicas. Pero sí se permitió el ingreso de militares israelíes y argentinos. La pregunta se responde sola: el criterio no fue la capacidad de rescate, fue la afinidad política. Y para los aliados ni siquiera se cumplió el trámite constitucional.

    Vale precisar el alcance de esta crítica, como lo hemos hecho siempre en este espacio: el cuestionamiento es a una decisión del gobierno colombiano —a quién se le abre la puerta, con qué criterio y saltándose qué procedimiento— y a la naturaleza militar de esa presencia. No es un cuestionamiento a ningún pueblo ni a ninguna religión. El problema es de soberanía y de Constitución, y el responsable tiene nombre: quien debía pedir el permiso y no lo pidió.

    «Los caprichos de Abelardo van en contra de la Constitución, y la prensa no cuestiona eso. La prensa no disputa. Mucho menos la oposición.»
    — Andrés Balaguera · Min 09:58

    III · LA CPI

    Salir del Estatuto de Roma: obediencia con destinatario

    El tercer punto conecta directamente con los dos anteriores. 17:24 El gobierno anunció que Colombia abandonará el Estatuto de Roma, es decir, que se retirará de la Corte Penal Internacional. El contexto noticioso lo sitúa con precisión: la información la reveló Caracol Radio el martes 18 de agosto, con fuentes en La Haya que dan por segura la salida, y ya la registran los principales medios del país.

    El procedimiento no es inmediato: un Estado que quiera retirarse debe notificarlo por escrito al secretario general de Naciones Unidas, y el retiro entra en vigor un año después. Durante ese periodo Colombia seguiría vinculada. Pero lo relevante no es el calendario, sino el porqué.

    De dónde viene la ordenEn julio de 2026, el gobierno de Estados Unidos impulsó una campaña para debilitar a la Corte Penal Internacional, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, pidió expresamente a los países latinoamericanos que abandonaran el Estatuto de Roma. Washington nunca ratificó ese tratado.

    Venezuela notificó su denuncia el 24 de julio de 2026; su salida será efectiva en julio de 2027. Colombia seguiría el mismo camino.

    El trasfondo: la CPI —que juzga genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y agresión— tiene abierta una investigación y una orden de arresto contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.

    Es decir: la Corte que investiga a un aliado incomoda, y entonces se le pide a los países amigos que se retiren de ella y se sanciona a sus fiscales y jueces. Colombia obedece. Y el programa subraya lo que esto significa para nosotros: la CPI es la instancia que investiga los crímenes más graves, y el Estatuto de Roma está ligado al bloque de constitucionalidad —la Constitución incluso fue reformada para permitir su reconocimiento—. Salirse no es un gesto simbólico: es desmontar una garantía.

    Y hay un antecedente que el programa recuerda de sus propias emisiones: antes de la segunda vuelta ya advertimos que el universo de propuestas de De la Espriella —incluida la salida de la CPI— era tan reformatorio de la Carta que solo podría ejecutarse a través de una asamblea constituyente. Es el hilo de «La Constituyente del Tigre», y sigue vigente.

    IV · EL ESTADO LAICO

    La ministra, la ideología de género y la brujería

    El cuarto frente es interno y cultural. 25:02 La ministra de Educación, Vivian Morales, anunció que erradicará lo que llama la «ideología de género» en los colegios, con ejemplos sobre supuestos docentes que querrían «convertir en niñas a los niños». El programa lo dice sin rodeos: eso no está documentado, no hay pruebas, y es el mismo bulo que se instaló en Colombia desde la época del plebiscito de 2016 y que viene replicándose desde Estados Unidos hacia abajo. Es una herramienta de mercadeo político para movilizar miedo y voto —exactamente lo que analizamos en «Tradwife: La Trampa Rosada«—.

    El agravante es institucional: Colombia es un Estado laico que garantiza la libertad de culto. Cada quien puede creer lo que quiera o no creer, pero el Estado, a través de sus instituciones, no debe profesar ninguna fe ni imponer una religión en detrimento de otras. Una ministra de Educación hablando de «meter a Dios en las escuelas» no está proponiendo una política pública: está proponiendo desconocer el artículo que define el carácter del Estado colombiano.

    Al mismo tiempo, el presidente anunció que su gobierno le pondrá «mucha atención a la brujería en el Tolima» —lo registró Caracol Radio Ibagué, no es una invención del programa—. Un jefe de Estado anunciando una cruzada contra la brujería mientras el país recoge escombros, mientras hay que reconstruir medio territorio y mientras se discute la reforma tributaria. Y la prensa, en lugar de cuestionarlo, lo convierte en titular.

    ⚠ Un señalamiento que no debería ocurrirEl programa denuncia que la dirección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar habría expuesto públicamente el caso de una menor de dieciséis años, que estaría recibiendo amenazas y hostigamiento. El ICBF no existe para eso: existe para proteger a los menores de edad sin distinguir origen, sexo, género ni ninguna otra condición. Todo menor de dieciocho años tiene garantía constitucional reforzada, y esa protección no admite excepciones ideológicas.

    V · LA PLATA

    Quitan el impuesto a los más ricos y hablan de subir el IVA

    El quinto punto es el del bolsillo, y es el más fácil de entender. 32:01 El gobierno anunció que eliminará el impuesto al patrimonio, un tributo que no paga la clase media ni la clase baja ni siquiera la clase alta: lo paga ese porcentaje pequeñísimo de colombianos con patrimonios muy grandes. Y se elimina justo cuando hay que reconstruir medio país después del terremoto.

    El programa hace una aclaración importante y honesta: tener dinero en grandes cantidades no es el problema ni es ilegal, siempre que sea lícito, esté declarado y pague los impuestos que le corresponden. El punto es otro y es aritmético: al quitar ese tributo, el Estado deja de recibir un dinero que ya estaba recibiendo. Y como los gastos no desaparecen —al contrario, aumentan con la reconstrucción—, hay que sacarlo de otro lado.

    ¿De dónde? Ya lo están anunciando: subir el IVA. Es decir, el impuesto que pagamos todos cuando compramos. El programa recuerda el precedente: cuando el gobierno de Juan Manuel Santos subió el IVA del 16% al 19% en 2016, fue un escándalo nacional. Ahora se propone un punto, pero la puerta ya quedó abierta —y no sería raro empezar a oír hablar del 20%, del 22%, del 25%—. Todo se justificará por la reconstrucción, para ocultar que el hueco lo abrió la exención a los más ricos.

    «Ese dinero que el Estado ya estaba recibiendo hay que recuperarlo de otro lado. ¿Cuál es ese otro lado? Subirnos el IVA.»
    — Andrés Balaguera · Min 34:01

    VI · EL DOBLE RASERO

    Cúpula militar: cuando lo mismo se llama distinto

    El último punto no cuestiona la decisión, sino la cobertura. 35:33 El nuevo comandante del Ejército provocaría la salida de diez generales con mayor antigüedad, porque la jerarquía militar impide que un oficial dé órdenes a superiores en antigüedad. Y el programa es claro: esto es absolutamente normal y pasa cada cuatro años. Todo presidente que llega nombra su propia cúpula.

    Lo que no es normal es cómo se cuenta. Hace cuatro años, cuando Petro hizo exactamente lo mismo, los titulares hablaban de «purga contra el Ejército», de «desmoralizar a la tropa», de «bofetada a los héroes de la patria». Cuando lo hizo Duque no se habló de purga. Cuando lo hizo Santos, tampoco. Ahora que lo hace De la Espriella, silencio. El programa lanza un reto sencillo al espectador: comparen las noticias de estas mismas fechas hace cuatro años. Hagan el ejercicio.

    Un dato que desmonta el relato de las «fuerzas politizadas»Los ascensos y nombramientos de generales deben ser aprobados por el Congreso de la República, a propuesta del gobierno. Si el Legislativo encuentra objeciones, el ascenso no se da. Por eso no es cierto que los generales fueran «puestos a dedo» por un presidente. Y hay algo más de fondo: las fuerzas militares no deliberan en política, no votan y no pertenecen a ningún partido. Pertenecen al Estado colombiano. Hablar de generales «petristas» o de «despolitización» es desconocer cómo funciona la institución.

    Línea editorial

    El problema no es solo lo que hace el gobierno: es que nadie lo esté contando

    Puestos en fila, los hechos de estas dos semanas dibujan algo que merece un nombre: no son improvisaciones de un gobierno novato, son una agenda. Reconocer una anexión por la fuerza para alinearse con Washington y Tel Aviv, abrirle la puerta a militares extranjeros saltándose el artículo 173, anunciar la salida de la Corte que investiga a un aliado justo cuando el Pentágono se lo pide a la región, poner el Estado a hablar de Dios en las escuelas y de brujería en el Tolima, y eliminar el impuesto de los más ricos en el mismo mes en que hay que reconstruir medio país. Catorce días. Cada pieza encaja con la anterior, y todas apuntan en la misma dirección: menos soberanía, menos laicidad, menos control y menos plata pública, con la factura trasladada hacia abajo vía IVA.

    Pero el reproche de este programa no se agota en el gobierno, y ahí está lo más incómodo. Un país no pierde el control de su agenda porque un presidente sea audaz: lo pierde cuando los contrapesos dejan de funcionar. Y esta semana no funcionó ninguno. No hubo una prensa que preguntara por qué se anunció el giro diplomático más grande en décadas justo el día en que había gente viva bajo los escombros. No hubo un Congreso que exigiera el permiso constitucional para el ingreso de tropas. No hubo una oposición que hiciera algo más que leer un papelito de réplica —los mismos errores, la misma estrategia fallida de la campaña presidencial—. Cuando el periodismo calla y la oposición se limita al trámite, el poder no tiene que romper nada: simplemente avanza por el espacio vacío que le dejan.

    El caso de la cúpula militar es la radiografía perfecta de ese doble rasero, y por eso el programa lo puso de último. La decisión es rutinaria: todo presidente nombra sus generales, con aprobación del Congreso, y eso implica retiros por antigüedad. Lo hizo Santos, lo hizo Duque, lo hizo Petro, lo hace De la Espriella. Lo que cambia no es el hecho: cambia el adjetivo. Con Petro era «purga», «bofetada a los héroes de la patria», «golpe a la institucionalidad». Con este gobierno no es nada, no es noticia, no merece una línea. Eso no es periodismo: es alineamiento. Y el ciudadano que solo se informa por los grandes medios está recibiendo un país distinto del que realmente está ocurriendo.

    Aquí no se hace porra de ningún lado, y por eso vale decirlo también hacia adentro: cuando el Pacto Histórico gobernaba, este espacio le exigió lo mismo que le exige hoy a De la Espriella, y le dijimos con todas las letras que su campaña fue un desastre y que su oposición está repitiendo esos errores. La coherencia es lo único que le queda a un espacio pequeño que no recibe pauta de nadie y que, por hablar de estos temas, tiene que pelear cada semana con el algoritmo y con transmisiones que se caen. Pero por eso mismo insistimos: revisen, comparen, cotejen fuentes, vayan más allá de lo que decimos aquí. Porque la agenda real no está en los titulares. Está en lo que decidieron no contarle.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    Presunción de inocencia
    El programa insistió en un principio que aplica para todos: una denuncia no equivale a culpabilidad, y habrá que esperar los fallos. Hubo casos de corrupción en el gobierno anterior y deben investigarse, pero eso lo definen la Fiscalía y los entes de control, no un titular ni un locutor de radio.
    Quién vigilará el gasto
    El programa señala que habrá que preguntarle al nuevo contralor —cuota del Centro Democrático— cómo va a adelantar el control fiscal de los contratos y nombramientos que están en cuestión. La vigilancia debe ser igual de rigurosa con el gobierno saliente y con el entrante.
    Los cargos no se atornillan
    Sobre la idea de que los nombramientos del gobierno anterior quedan «atornillados»: en derecho las cosas se deshacen como se hacen. Los contratos de prestación de servicios tienen caducidad, tiempo de ejecución y evaluación, y cada gobierno entra a poner su propia gente.
    La columna de opinión:
    Durante la emisión se compartió la columna «Lo que se viene con De La Espriella«, publicada en cuadrantealfa.com por uno de los colaboradores del canal, con un análisis prospectivo de las políticas que vienen.

     

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
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    Lo que se viene con De La Espriella

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    Bueno, se perdieron las elecciones independientemente de si hubo un posible fraude electoral, de si hubo constreñimiento electoral, además de las denuncias de esquemas piramidales de referidos, la ausencia de metadatos en formularios, etc. Se perdió y sabemos muy bien que, mientras no tengamos un software público totalmente transparente y auditado, se va a seguir manteniendo un manto de dudas. Sé que el gobierno de Petro llevó la inversión social como nunca a muchos territorios: tierras, subsidios, agua potable, educación, paneles solares, además de la recuperación de derechos laborales, salario mínimo digno y salario digno para soldados rasos y practicantes del SENA. Fueron muchos los logros que me darían para otro post que pronto haré, pero hay muchas personas que han difundido los logros del gobierno saliente que los grandes medios de comunicación ocultan y resaltan solo lo malo, al punto de hacerle creer a la gente que la corrupción de las hermanas Guerrero está al mismo nivel de Odebrecht o de Centros Poblados.

    Pasando página, llegamos a la “Patria Milagro”, que debutó con un terremoto e incendios y un presidente que aún tenía guayabo de su paso el día anterior por la Feria de las Flores, cuando desde el momento de la posesión debió trabajar el fin de semana en adelantar trabajo por el tiempo perdido que significó la falta de un empalme. Ya vimos la total inoperancia del nuevo presidente, pues por andar de Feria de las Flores en vez de estar adelantando los trámites para empezar a poner su gabinete a trabajar, nos cogió el terremoto sin director en propiedad de la UNGRD, al punto de que la catástrofe la tuvo que dirigir el director Pava del anterior gobierno, a quien están culpando de no recibir ayudas internacionales cuando por protocolo de la UNGRD él no podía recibirlas solo, o solo si una orden superior (Presidencia o Cancillería) se lo indicaba o si la evaluación de daños reportados del territorio indicaba también que era conveniente recibirlas. El lunes 10 de agosto en la tarde, el director Pava entregó el cargo; no lo echaron, no se echa a un director de un gobierno saliente, pues ese cargo lo debió dejar el 6 de agosto.

    Pero Abelardo piensa que esto es un carnaval; llega a cuánto lugar a repartir besos y saludos militares mientras el país se cae a pedazos. Tuvimos la mala fortuna de tener dos desastres naturales en la misma semana, terremoto e incendios, y para completar politizó el ingreso de los rescatistas, que solo pueden ingresar si son de países aliados. El peor de los colmos fue recibir a militares israelíes disfrazados de rescatistas que vinieron a grabar videos sobre las ruinas para aparentar una supuesta operación de rescate mientras frenaban el trabajo de verdaderos rescatistas y voluntarios locales.

    Mientras el país está en crisis y los políticos del gobierno salen con desacertados pronunciamientos en cada territorio —Lara en el Chocó diciendo que la propia gente debe reconstruir sus casas, el ministro de Vivienda en Santa Marta, Abelardo regalando balones que le sobraron de la campaña en Buenaventura—, además la diplomacia colombiana sale a hacer reconocimiento oficial de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán solo por congraciarse con Israel, poniendo en riesgo las relaciones con los países árabes.

    Entonces la cuestión es así: en un país decente, educado y bien informado, Abelardo De La Espriella no hubiera logrado 1 millón de votos, y pues tuvo mucho más de eso. Que con posible fraude o no, ya no importa; el solo hecho de que el señor llegara a 10 millones de votos ya facilita la labor de otros poderes para llevarlo a la presidencia. Ya a llorar a la llorería, tanto por los que no votamos por él al igual que los que votaron por él y hoy sufren su inoperancia.

    Entonces no esperemos:

    • Que lo revoquen por ilegítimo.

    • Que le hagan golpe de Estado.

    • Que lo revoquemos (no es posible).

    Abelardo tiene que cometer un torcido tan impresionante que supere el Proceso 8000 de Samper y la compra de la reelección de Uribe con notarías para que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes se digne a investigarlo, cosa realmente difícil. Yo sí creo que se puede denunciar a Abelardo por no pedir permiso al Congreso para el ingreso de la delegación militar de Israel que nos están disfrazando de rescatistas.

    Pero mientras la gente con sus ayudas, donaciones y voluntarios trabaja duro, nos toca prepararnos para aguantar lo siguiente:

    • Reforma tributaria: Pondrá al pueblo a tributar lo que los millonarios deberían (p. ej. IVA a los alimentos).

    • Represión: Vuelve el Esmad con sus encapuchados infiltrados a agitar marchas y violentar manifestantes disparándoles a los ojos, disparándoles recalzadas o usando el famoso Venom.

    • Chuzadas: Pegasus y sus versiones posteriores están vigentes para perseguir a los opositores o incluso gente del común que les parezca incómoda; lo de destripar a la izquierda es en serio.

    • Bots: Los ejércitos de bots que sufrimos en campaña los seguiremos sufriendo, acompañados de páginas web y de Facebook propagandistas e influencers, quienes vivirán distorsionando la realidad a favor del presidente Abelardo y su gobierno, y sembrando cada día más odio contra los que pensamos diferente y contra los políticos alternativos, buscando siempre una relación con la subversión.

    • Políticas pro grandes conglomerados: Se habla ya de quitar el impuesto al patrimonio, grandes exenciones de impuestos para megarricos, quitar la etiqueta de productos saludables y muchas iniciativas del gobierno para supuestamente favorecer al pueblo, pero con empresas privadas aliadas de Abelardo como intermediarias de todas estas iniciativas. El pueblo recibirá migajas y el grueso del dinero quedará en los intermediarios amigos de la clase política y del presidente. También, como se están conformando los ministerios, es posible encontrarnos con cosas similares a la Ruta del Sol o Agro Ingreso Seguro.

    • Avemarías ajenas: El gobierno de Petro dejó en curso iniciativas de infraestructura educativa, ferroviaria, marítima, de salud, aeroportuaria y de vías que inaugurará el nuevo gobierno si no las logra frenar, tal cual Peñalosa, cuya mayoría de obras que inauguró en la alcaldía venían de Petro.

    • Privatizaciones: El paquete neoliberal de Abelardo, aparte de poner a tributar al pueblo, trae la de feriar activos del Estado: cogen un activo, lo desvalorizan, dicen que ya no es viable y lo venden a precio de remate para que los privados compren ese supuesto mal activo y luego hagan el “milagro” de poner a producir ese activo.

    • Desastre ecológico: El fracking y la aspersión aérea con glifosato en nada ayudan a nuestra ecología y biodiversidad, y a eso súmele todas nuestras fuentes hídricas en riesgo por explotación minera y el nulo interés de De La Espriella por las energías limpias.

    • La Salud: El mismo mal sistema sostenido en la Ley 100 pero con una “milagrosa” mejora en la atención porque Abelardo girará billones de pesos a estas, cuando a estas ya se les gira la plata suficiente para dar una buena atención que deterioraron en el gobierno pasado como parte del complot contra el expresidente Petro, que quería quitar a las EPS como intermediarias de la prestación del servicio y manejo de sus dineros.

    • Activos incautados a manos de Políticos: En el gobierno Petro gran parte de los activos incautados al Narcotrafico sirvieron para programas sociales, para los campesinos y para nuestros estudiantes en el nuevo gobierno estos activos se entregaran a dedo a amigos del presidente tal cual sucedió en gobiernos anteriores a Petro.

    • Bases militares extranjeras: A muchos quizás esto les parezca bueno, pero espero que entiendan que esas bases estarán al servicio de los intereses de EE. UU., no de Colombia. Esas bases no serán usadas para combatir el narcotráfico, serán usadas estratégicamente para los conflictos internacionales que EE. UU. tiene. En Ecuador hay bases de Estados Unidos y el narcotráfico y la delincuencia siguen en aumento; cuando Correa era presidente no había bases y el narcotráfico y la delincuencia disminuyeron a mínimos históricos.

    Escenario apocalíptico:

    • Reelección y constituyente: Si la propaganda y narrativa que logró ponerlo de presidente sigue brindando sus frutos y la gente no aprende a corroborar e investigar si la información que recibe es verídica, seguramente la popularidad de Abelardo pueda aumentar, pero yo creo que hay un gran número de personas que han aprendido a cotejar fuentes y que se informan mejor cada día. En caso de que la popularidad de Abelardo aumente, preparémonos para una constituyente que elimine la independencia de poderes, que reduzca derechos para minorías étnicas, población LGBTIQ+, que limite la tutela y que politice la justicia aún más.

    • Tierras para israelíes: Bueno, entre otras cosas, ya hemos visto el interés de los israelíes en la Patagonia; nada raro que en Colombia tengan otros planes expansionistas aparte de sus negocios en el marco de la seguridad.

    • Falsos positivos 2.0: Es muy posible que manifestantes en las comunidades sean relacionados con grupos al margen de la ley y estos vayan a terminar en la cárcel (falso positivo judicial) o, en su defecto, dados de baja y disfrazados de guerrilleros. Ya en el gobierno Duque sucedió con indígenas y jóvenes de la primera línea.

    Las Prioridades del Presidente

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    El Cuadrante Alfa · Viernes 14 de Agosto · EMERGENCIA NACIONAL · PRIMERA SEMANA DE GOBIERNO
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Edición en solitario
    Con Andrés Balaguera
    7,4Magnitud del sismo · Lunes 10 de agosto
    +285Muertos al momento de emitir el programa
    72 hLa ventana crítica para hallar sobrevivientes
    0Empalme realizado antes de la tragedia

    ▸ Análisis de coyuntura · La respuesta del Estado ante la tragedia

    Las Prioridades del Presidente

    Más de 285 muertos, miles de heridos y familias que todavía esperan noticias bajo los escombros. Empecemos por lo que hay que dejar claro: aquí nadie le puede cobrar un terremoto a un presidente. Eso es una tragedia natural, no se predice, simplemente sucedió. Pero la respuesta que le da el jefe del Estado a esa tragedia sí es política, y por lo tanto sí se analiza y sí se cuestiona. Y esa respuesta empezó con un gobierno que llegó a su primer día hábil sin empalme, porque él mismo lo suspendió.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 14 de agosto de 2026
    Con Andrés Balaguera
    Transmisión en vivo

    Más de 285 muertos —cifra al momento de emitir este programa—, miles de heridos y familias que todavía esperan noticias de algún familiar bajo los escombros. Antes de empezar, el Cuadrante Alfa quiere ser muy claro. En este canal hicimos un programa que se llamó «La Necropolítica», donde criticamos a los políticos que utilizan las tragedias naturales para sacar réditos. Por eso lo decimos de frente: aquí nadie le puede cobrar un terremoto a un presidente. Esto es una tragedia natural, no se puede predecir, simplemente sucedió.

    Pero hay una distinción que sí hay que hacer, y es toda la materia de este análisis: la respuesta que le da el jefe del Estado a esa tragedia sí es política, y por lo tanto sí se tiene que entrar a analizar y a cuestionar. Porque el lunes, cuando la tierra se movió, este gobierno llegaba a su primer día hábil sin empalme. Y mientras corrían las 72 horas decisivas, a unos países se les pusieron trabas y a otros se les llamó a primera hora. Esas fueron las prioridades del presidente.

    I · EL EMPALME

    La decisión que dejó al Estado a ciegas

    El punto de partida es un hecho que conviene fijar bien, porque el relato oficial intenta correrlo de lugar. 06:06 Fue Abelardo de la Espriella quien suspendió el empalme en julio. Petro dijo que no reconocía su elección —eso es cierto y este espacio lo criticó en su momento—, pero Petro nunca dijo que por eso se suspendía el empalme: al contrario, sostuvo que el empalme se hacía. Lo que ocurrió es que el empalme iba a ser televisado, y eso era lo que no quería el equipo entrante, encabezado por el vicepresidente José Manuel Restrepo, que era quien lideraba y asistía a esas mesas.

    En su reemplazo se anunciaron unos «empalmes regionales» y algo bautizado como «Arca de Noé» —con su connotación religiosa incluida—. El problema es sencillo: eso no existe en la legislación colombiana. No hay figura alguna que contemple que un gobierno electo se siente con alcaldes y gobernadores en lugar de recibir formalmente del gobierno saliente. Lo que existe es el empalme entre gobierno saliente y entrante. Y sin empalme no hay inventario de lo que se recibe, no se conoce el estado real de las entidades, no hay nombramientos firmados y no hay quién conteste el teléfono en medio de una tragedia.

    ⚠ Y lo dijo el propio director entrante, no la oposiciónEl nuevo director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, que se había posesionado apenas horas antes, lo reconoció públicamente: el empalme no se realizó y estaba llegando en plena situación de emergencia, sin haber tenido tiempo suficiente para dar información precisa. No es una acusación de la izquierda ni de la oposición: es el funcionario del propio gobierno diciendo lo obvio. Y eso va justo en contravía del relato que la prensa y el gobierno intentaban instalar.

    La consecuencia es la que el programa formula sin rodeos: los caprichos del presidente empezaron a costar tiempo, y en una emergencia el tiempo son vidas. ¿Cuántas personas se habrían podido rescatar si el gobierno entrante hubiera tenido el conocimiento detallado de la Unidad de Gestión del Riesgo desde el primer minuto? Nadie puede saberlo con certeza, y por eso el programa no afirma un número. Pero la pregunta es legítima y es política, porque la decisión de no empalmar la tomó una persona con nombre propio.

    La entidad que iban a recortar

    Hay un agravante que el análisis destaca. 12:30 Este gobierno tenía presupuestado definir esa misma semana qué hacía con varias entidades, y la Unidad de Gestión del Riesgo estaba dentro del recorte estatal que Abelardo prometió en campaña. Por eso no habían nombrado director. El director saliente, que no podía irse porque no tenía a quién entregarle la unidad, siguió trabajando y atendiendo la emergencia —entregó balances públicos, se reunió con el nuevo gobierno y con el ministro Lara—. Es decir: la continuidad institucional la sostuvo un funcionario del gobierno anterior, precisamente por hacer lo que un servidor público debe hacer.

    II · LAS 72 HORAS

    Quién ofreció ayuda y a quién le dijeron que no

    Las primeras 72 horas después de un sismo son la ventana crítica: en esas horas se sabe quién está vivo bajo los escombros y si se puede rescatar. Y es ahí donde el contexto noticioso confirma, punto por punto, lo que denuncia el programa.

    Lo que dijeron los organismos y los países que ofrecieron ayudaONU: el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios afirmó que no habían recibido ninguna solicitud de las autoridades colombianas, y que el sistema estaba listo para prestar todo el apoyo posible.

    México: tenía preparadas toneladas de insumos y un contingente de 255 efectivos para búsqueda y rescate. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que estaban listos, a la espera de una solicitud formal que no llegaba.

    Los Topos: el reconocido grupo mexicano de rescate informó que las autoridades colombianas no permitirían el ingreso de grupos de rescate externos. Acataron la decisión y quedaron a la espera.

    China: el embajador salió públicamente a preguntar con quién debía hablar para coordinar el envío de ayudas.

    Otros: El Salvador y Chile también ofrecieron apoyo.

    La versión oficial fue que las solicitudes se dirigieron exclusivamente a un pequeño grupo de países y que solo se aceptaría el apoyo de quienes pudieran garantizar equipos de búsqueda y rescate reconocidos internacionalmente; el canciller negó que hubiera criterios ideológicos o políticos. Pero el argumento se cae por su propio peso, y el programa lo señala: 22:28 México ha enviado rescatistas a decenas de países del mundo y tiene una de las trayectorias más reconocidas del planeta en atención de sismos. Si el criterio era la experiencia acreditada, México encabezaba la lista. Y aun así se le pidieron certificados adicionales a los que ya había presentado.

    El programa además hace una precisión técnica importante que ayuda a ubicar responsabilidades: esos requisitos no los define la Unidad de Gestión del Riesgo, sino la Cancillería. Y el canciller se había posesionado a las pocas horas de asumir el presidente. Es decir, la decisión sobre a quién se le pide y a quién se le pone traba no fue un asunto técnico de la unidad operativa: fue una decisión de política exterior.

    «Una tragedia de estas se atiende con rescatistas, no con soldados. No pidiéndole ayuda militar a otros países, salvo que no se pueda atender el orden interno.»
    — Andrés Balaguera · Min 18:41

    III · LAS PRIORIDADES

    Ayuda militar donde se necesitaban brigadas de rescate

    Aquí está el corazón del cuestionamiento. Mientras a unos se les ponían trabas y a otros ni siquiera se les respondía, hubo dos destinos a los que sí se llamó a primera hora: Estados Unidos e Israel. Y la ayuda que llegó no fue propiamente de rescatistas: fue ayuda militar. 18:41

    Conviene precisar el alcance de la crítica, porque este espacio ha sido cuidadoso con esto y lo seguirá siendo: el cuestionamiento es a una decisión de política exterior del gobierno colombiano —a quién se le pide y a quién no, y con qué criterio— y a la naturaleza militar de la ayuda solicitada. No es un cuestionamiento a ningún pueblo, ni a ninguna religión, ni a las personas que integran esas misiones. La pregunta es sobre el Estado que decide, no sobre quienes obedecen la orden de venir.

    Porque el punto de fondo es de sentido común humanitario: un terremoto se atiende con equipos especializados en búsqueda y rescate, con perros, con detectores, con estructuristas. No con soldados. La ayuda militar extranjera se justifica cuando el Estado no puede atender el orden interno, y ese no era el caso. Entonces la pregunta que deja el programa es la que abre la emisión: ¿quién le mete ideología a la respuesta estatal frente a esta tragedia? Porque si a China y a México se les dice que no, y a dos aliados militares se les dice que sí, el criterio no fue técnico.

    ⚠ El problema constitucional: tropas extranjeras necesitan al CongresoEl análisis jurídico de Andrés apunta a algo más grave. El presidente de la República no puede autorizar por su cuenta el ingreso o el tránsito de tropas extranjeras en territorio nacional: requiere autorización del Senado. Y el programa señala que el país se enteró de la autorización de operaciones militares no por boca del presidente ni de nadie del gobierno colombiano, sino por medios internacionales y por el propio secretario de guerra de Estados Unidos. Si eso es así, no es un detalle de protocolo: es un procedimiento constitucional que se saltó.

    Y el programa enlaza esto con el cuestionamiento de fondo que viene sosteniendo desde antes de la elección: la doble nacionalidad del presidente y el juramento de lealtad que ella implica. 26:41 Cuando el jefe de Estado coordina operaciones militares directamente con Washington y no con el Congreso colombiano, la pregunta sobre a quién le rinde cuentas deja de ser retórica. Es exactamente la advertencia que este canal hizo en «Trump Pierde en Irán y Apuesta en Colombia» y en la serie «La Neocolonia».

    IV · LA FORMA

    Lo cosmético por encima de lo urgente

    Está también la dimensión del gesto, que en una tragedia importa más de lo que parece. El sismo ocurrió a las siete y media de la mañana del lunes. El presidente no pudo atender la emergencia desde la «capital alterna» de Barranquilla ni desde donde se encontraba: le tocó tomar el avión presidencial e irse a Bogotá, a la sede de la Unidad de Gestión del Riesgo. Esas horas fueron cruciales.

    Y cuando llegó, dice el programa, no llegó a ponerse al tanto de la situación. 12:30 En una transmisión que estaba saliendo en cadena nacional, con los noticieros nacionales e internacionales pendientes de lo que iba a decir el nuevo presidente sobre la atención de la emergencia, lo primero que el país vio fueron saludos y gestos de campaña. Tanto que el propio vicepresidente Restrepo aparece visiblemente incómodo, cruzado de brazos, hasta que el funcionario técnico entra a dar las cifras. Ese fue el primer registro del gobierno atendiendo la tragedia.

    A eso se suma el episodio de la posesión, cuando pidió detener el registro de la cámara del canal privado que transmitía para retocarse el maquillaje. El Cuadrante Alfa lo resume así: tenemos un presidente cosmético, más pendiente de la imagen que del contenido, todavía en modo campaña cuando ya está gobernando. Y «estar firmes por la patria» —el eslogan que lo llevó al poder— no es una frase para el maquillaje: es entender la institucionalidad, respetarla y trabajar para ella en búsqueda del interés general, no de amiguismos.

    Línea editorial

    Un terremoto no se juzga; una respuesta sí

    Empecemos por donde empezó el programa, porque es una cuestión de honestidad intelectual. Este espacio hizo una emisión entera —»La Necropolítica»— para criticar a quienes convierten las tragedias naturales en munición política, y no vamos a hacer hoy lo que ayer condenamos. A ningún presidente se le puede cobrar un sismo de magnitud 7,4. La tierra se movió el lunes y nadie lo pudo prever. Pero entre el hecho natural y la respuesta del Estado hay una frontera clara, y en esa frontera empieza la responsabilidad política. Lo que se juzga aquí no es el terremoto: es qué hizo y qué no hizo el jefe del Estado en las horas en que había gente viva bajo los escombros.

    Y lo primero que hay que decir es que la falla no empezó el lunes: empezó en julio, cuando el presidente electo suspendió el empalme porque no quería que fuera televisado. Esa decisión —tomada por comodidad comunicacional, no por necesidad institucional— dejó al gobierno entrante sin inventario del Estado, sin nombramientos firmados y sin saber qué recibía. Lo confirmó, con una honestidad que se agradece, el propio director de la Unidad de Gestión del Riesgo: llegó a la emergencia sin empalme y sin tiempo para saber qué tenía en las manos. Que la continuidad de la respuesta la haya sostenido un funcionario del gobierno anterior, que se quedó porque no tenía a quién entregarle, dice todo sobre quién estaba cumpliendo su deber esa semana. El empalme no es un ritual protocolario: es el mecanismo por el cual un Estado no deja de funcionar cuando cambia de gobierno. Suspenderlo por capricho es apostar a que no pase nada. Pasó.

    Lo segundo es más difícil de explicar todavía. Mientras corría la ventana crítica de 72 horas, la ONU decía que nadie le había pedido nada; el embajador de China preguntaba en público con quién hablar; México tenía 255 efectivos y toneladas de insumos listos, con la trayectoria de haber auxiliado a decenas de países, y recibía la exigencia de certificados adicionales; y Los Topos —posiblemente el cuerpo de rescate voluntario más respetado del continente— eran informados de que no se permitiría el ingreso de grupos externos. Pero a Estados Unidos e Israel se les llamó a primera hora, y lo que llegó no fueron brigadas de rescate: fue ayuda militar. Que quede claro el alcance de esta crítica, porque importa: se cuestiona la decisión de un gobierno sobre a quién le pide auxilio y con qué criterio, no a los pueblos ni a las creencias de nadie. Y esa decisión, se mire por donde se mire, no fue técnica. Si lo hubiera sido, México habría estado de primero en la lista.

    Queda el asunto más grave, y es constitucional. El presidente no puede autorizar por su cuenta el ingreso o el tránsito de tropas extranjeras: necesita autorización del Senado. Que el país se entere de operaciones militares autorizadas por boca del secretario de guerra de otro país, y no por el gobierno colombiano, no es un descuido de comunicaciones: es la señal de un jefe de Estado que despacha con Washington lo que debería tramitar con el Congreso de la República. Una semana de gobierno bastó para confirmar lo que este espacio venía advirtiendo desde antes de la elección. Y mientras tanto, el primer registro que el país tuvo de su presidente atendiendo la emergencia fueron saludos a cámara y una pausa para retocarse el maquillaje. Estar firmes por la patria no es eso. Es entender la institucionalidad, respetarla y ponerla al servicio del interés general —sobre todo cuando hay familias esperando, todavía, noticias de los suyos—.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    Qué hace la UNGRD
    El programa explica su función para que el lector la entienda: coordinar. Llamar a cada alcalde y gobernador, preguntar qué pasó, qué necesitan, y articular la respuesta con el gobierno central y las entidades locales. Eso sí hicieron en las primeras horas; lo que faltó fue quien diera las órdenes desde arriba.
    El «Arca de Noé»
    El nombre con el que se bautizó el reemplazo del empalme, con connotación religiosa incluida. Junto a los «empalmes regionales», son figuras que no existen en la legislación colombiana. El programa insiste: el empalme es entre gobierno saliente y entrante, y punto.
    El contraste venezolano
    Según el contexto noticioso, tras el doble terremoto de junio en Venezuela se recibieron de inmediato decenas de delegaciones internacionales de rescatistas. La comparación deja en evidencia que la demora colombiana no era la norma regional.
    Tanquetas en Cali
    El cierre del programa señala otro elemento del mismo patrón: mientras se pedía ayuda militar extranjera, se desplegaban tanquetas del Ejército en las calles de Cali. Para el análisis, es el mismo reflejo de fondo: responder con lo militar a un problema que no es militar.
    Ponderar, no excusar
    El programa se detiene expresamente a ponderar: no se trata de excusar ni de exagerar, sino de separar lo que es tragedia natural de lo que es decisión política. Esa distinción es la que sostiene todo el análisis.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

    Petro Fracasó

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    El Cuadrante Alfa · Viernes 7 de Agosto · EDICIÓN ESPECIAL · DÍA DE LA POSESIÓN
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Con Andrés Balaguera
    CLAVE 01
    Un gobierno se mide por su capacidad de reelegir sus políticas a través de otro candidato. El progresismo no lo logró
    CLAVE 02
    Petro falló en nombramientos y en comunicaciones; Cepeda hizo una campaña de fotocopias y perdió por 245.000 votos
    CLAVE 03
    Hoy los dos hablan de fraude y llaman a las calles. El fraude no es explicación: es coartada

    ▸ Balance de cierre · Lo que nadie más está diciendo el día de la posesión

    Petro Fracasó

    Hoy Colombia tiene un nuevo presidente y mientras todos los micrófonos apuntan a Cali, hay algo que nadie está diciendo. Esta mañana, mientras se preparaba la posesión, un grupo de personas se concentraba en el Monumento a la Resistencia: el símbolo del estallido social de 2021, de esas calles de las que salió el gobierno que hoy terminó. Y esa imagen lo dice todo. Porque lo que se conquistó desde allí hoy quedó en la caneca, y la responsabilidad política es de Gustavo Petro y de Iván Cepeda.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 7 de agosto de 2026
    Con Andrés Balaguera
    Edición especial en solitario

    Hoy Colombia tiene un nuevo presidente y mientras todos los micrófonos apuntan a Cali —el lugar donde se llevó a cabo la posesión—, en el Cuadrante Alfa queremos hablar de algo que nadie más está diciendo. Esta mañana, mientras se preparaba la ceremonia, un grupo de personas se concentraba en el Monumento a la Resistencia. Ese monumento es el símbolo del estallido social que inició en 2021 y que se materializó con la victoria de Gustavo Petro hace cuatro años. De esas calles salió el gobierno que hoy finalizó. Y esa imagen lo dice todo: lo que se conquistó desde allí, hoy está en la caneca.

    Petro fracasó. Y no es una opinión lanzada al aire: es la aplicación de un criterio sencillo que este espacio ha sostenido siempre. Un gobierno se mide en su meta de lograr que sus políticas continúen. Estas no continuaron. El progresismo no se reeligió. Iván Cepeda también fracasó: se hizo candidato único cerrándole la puerta a otros sectores, y después hizo una campaña de fotocopias, sectaria y arrogante —sin debates, sin entrevistas, sin propuestas—. Perdió por 245.000 votos. ¿Qué tal si hubiera hecho campaña de verdad? Este es el balance que hoy no van a escuchar en otros canales.

    I · EL CRITERIO

    Cómo se mide de verdad un gobierno

    Antes de repartir responsabilidades hay que fijar la vara, porque de eso depende todo el análisis. 04:25 Un proyecto político no se mide por si hubo o no reelección presidencial —eso no está en discusión ni existe en Colombia—. Se mide por su éxito en catapultar hacia otro candidato, con nuevas fuerzas políticas, su propio proyecto y su continuidad. Es decir: ¿fue capaz esa fuerza de mantenerse en el poder a través de otra persona de su propio colectivo?

    Con esa vara, el Cuadrante Alfa ha sido consistente en el tiempo, y conviene subrayarlo porque aquí no se hace porra de ningún lado. Iván Duque fracasó con ese mismo criterio: le asestó un golpe fuerte al uribismo y a la derecha, y por eso ganó Gustavo Petro. El gobierno de Duque fue un fracaso. Y hoy hay que aplicar la misma medida: el de Gustavo Petro también lo es.

    «Me van a decir que Petro tuvo éxitos. Pueden decir todo lo que quieran. Pero hoy no gobierna Iván Cepeda, no gobierna el Pacto Histórico. Hoy inicia su gobierno Abelardo de la Espriella.»
    — Andrés Balaguera · Min 05:03

    Ese es el punto que no admite rodeos. Se podrán enumerar los logros sociales, la reforma laboral, lo que se quiera. Pero un gobierno se reelige en sus políticas o no se reelige, y este no lo hizo. Hoy gobierna la derecha de la mano de Enrique Gómez —el nieto de Laureano—, la gente de Salvación Nacional y el nuevo partido Defensores de la Patria. Ese es el resultado, y por ese resultado hay que responder.

    II · EL FRAUDE COMO COARTADA

    Al fraude se le gana con votos: ya se demostró

    El argumento con el que hoy se defienden es el del fraude, y aquí el programa hace la distinción más importante de todo el análisis. 09:35 No se trata de negar que existan factores de fraude, injerencia externa o presión económica. Todo lo contrario: siempre los ha habido. Hubo hace cuatro años, hubo hace ocho, y siempre ha existido intervención de factores externos y económicos en la política colombiana.

    El punto es otro, y es demoledor: hace cuatro años Petro superó todo eso con votos. Haciendo campaña, teniendo estrategia electoral, conectando con la ciudadanía, sabiendo a qué país le hablaba. Ganó contra todo pronóstico y contra las mismas condiciones adversas que hoy se invocan como excusa. Entonces la pregunta se responde sola: si en 2022 se pudo desde la oposición y sin recursos del Estado, ¿por qué no se pudo ahora, siendo gobierno y siendo el partido con más curules?

    ⚠ La contradicción que nadie explicaPara las elecciones al Congreso del 8 de marzo, las curules del Pacto Histórico sí hicieron campaña y lograron una votación inédita para la izquierda. Para las presidenciales no hicieron nada. Le dejaron el camino abierto, tendido y dispuesto a Abelardo de la Espriella. La misma maquinaria que funcionó en marzo se apagó en mayo y en junio. Eso no lo explica ningún fraude: lo explica una decisión.

    Y hay un dato que el programa subraya y que debería incomodar a los dos bandos. 11:02 Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta sin superar el 50% de los votos. La Constitución establece que en el balotaje gana quien tenga más votos, y su elección es legítima; pero el hecho político es que llega sin una fuerza propia suficiente y necesitó alianzas con el Centro Democrático, Cambio Radical y otras fuerzas. Tanto que hablaban de «los nunca»: Abelardo se hizo elegir con los de siempre. Y aun así, contra un rival tan debilitado, la izquierda perdió.

    III · LOS ERRORES

    Nombramientos y comunicaciones: el cierre de un gobierno

    Si hay que hacer un cierre de lo que fue el gobierno Petro, dice el programa, es este. 13:05 Un gobierno que se equivocó en sus nombramientos y un gobierno que no acudió a las comunicaciones, dejando que la punta de lanza del relato recayera en la prensa opositora.

    El balance en cuatro fallas, según el programa

    1. Nombramientos: designaciones que le explotaron en la cara al propio presidente, de Alejandro Gaviria a los escándalos del final. Y después, el argumento de la traición: pero quien nombra responde.
    2. Comunicaciones: no hubo un sistema efectivo. El medio público se dedicó a retransmitir discursos en lugar de explicarle al país los logros, el bloqueo en el Congreso o los reveses ante la Corte Constitucional.
    3. Ejecución: nula en muchos frentes. Se puso a gente de la propia izquierda en ministerios clave y el resultado, dice el programa, no se vio.
    4. Política desde el cargo: el presidente se metió en campaña de forma abierta —algo que debe ser investigado—. El cargo no es para hacer política: es para ejecutar.

    El punto de las comunicaciones es el que más le duele al análisis, porque ahí se perdió la batalla del relato. 31:15 El gobierno tuvo aciertos puntuales —desmovilizaciones y entregas de armas en ciertas regiones del sur del país, incluso a días de terminar—, pero nada de eso se comunicó. La gente no lo conoció ni lo entendió. Lo que sí se tragó entero fue la narrativa contraria: que el país estaba tomado, que la guerrilla mandaba, que todo era coca. ¿Dónde estuvo la fuerza comunicacional para controvertir esas narrativas? No existió. Y después se preguntan por qué la gente cree lo que cree.

    Sobre la Paz Total, el programa reconoce el fondo pero critica la ejecución: la Constitución establece la paz como derecho y como deber de todo funcionario, empezando por el presidente, y siempre debe haber una mesa lista para el diálogo. Pero esos grupos no tenían vocación de paz, y quemar toda la gasolina política del primer año en esa apuesta —sin blindar ni fortalecer lo que sí se logró, como la reforma agraria— dejó al gobierno sin margen para el resto.

    IV · CEPEDA

    El candidato que quería la curul, no la presidencia

    La tesis sobre Cepeda es la más dura del programa y viene sostenida desde hace semanas. 17:22 Para el Cuadrante Alfa, la meta de Cepeda nunca fue la presidencia: era llegar al Senado con la curul del opositor —la que la Constitución le otorga a quien queda segundo—. Por eso no se presentó a las legislativas del 8 de marzo. Se presentó a la presidencia, primero para hacerle el quite a los demás y ser el candidato único, cerrándole la puerta a otras fuerzas y a otras alianzas, y a personas que muy seguramente hubieran sido mejores candidatos.

    El resultado está a la vista: una campaña con fotocopias, discursos larguísimos sobre el paramilitarismo y sobre Uribe, giras por las regiones sin bajarse de la tarima y sin llevar propuestas. Y la gente lo que quiere es escuchar soluciones. Mientras tanto, quien sí conectó con la ciudadanía fue Abelardo, con sus tarimas, sus videos generados con inteligencia artificial y su simbología del tigre. También, señala el programa, con recursos que llegaron desde afuera —de Estados Unidos y, según el análisis del canal, de intereses vinculados a un pequeño país de Medio Oriente cuya política exterior este espacio ha cuestionado—. La pregunta que deja Andrés: ¿el Pacto no sabía que eso estaba pasando? Claro que sabía. No hizo nada.

    «Palabras más sencillas: yo quiero que la gente marche por mí. Que sean carne de cañón para tapar los errores que ellos tuvieron.»
    — Andrés Balaguera · Min 18:30

    Y de ahí viene la crítica más severa al momento actual. Según el contexto noticioso, este 7 de agosto Cepeda encabezó desde Barranquilla los actos de la oposición llamando a la resistencia civil, mientras Aida Quilcué lideraba la concentración en el Monumento a la Resistencia en Cali. Para el Cuadrante Alfa, convocar a la gente a las calles sin haber asumido primero la responsabilidad por la derrota es pedirle al ciudadano que ponga el cuerpo por errores ajenos. La gente no tiene por qué ser carne de cañón para tapar lo que Petro y Cepeda no hicieron.

    El mensaje de la posesión en CaliEl contexto noticioso confirma la lectura del programa: la ceremonia se realizó en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, a unos seis kilómetros de Puerto Resistencia, con más de 12.000 uniformados desplegados. El presidente electo había prometido derribar el Monumento a la Resistencia, símbolo del paro de 2021. Petro, por su parte, sostuvo que se posesionaba «un presidente ilegítimo». Para el Cuadrante Alfa, escoger Cali no fue casualidad: fue un mensaje dirigido justo al lugar donde nació el estallido social del que salió el gobierno que hoy termina.

    Línea editorial

    Sin autocrítica no hay regreso posible

    Este balance no se escribe desde la orilla contraria. Este espacio ha sido implacable con Abelardo de la Espriella —con su juramento de lealtad a otra bandera, con su promesa de «destripar» al que piensa distinto, con los caprichos que chocan contra la Constitución y contra el erario, con los ideólogos que gobernarán detrás del empaque—. Y lo seguirá siendo desde mañana, porque el poder que llega merece vigilancia estricta. Pero hoy toca el otro lado del balance, y hay que hacerlo con la misma vara con la que en su momento dijimos que Iván Duque había fracasado: un gobierno se mide por su capacidad de reelegir su proyecto, y el progresismo no lo logró. Eso es un fracaso, por mucho que duela nombrarlo.

    El fraude no es explicación: es coartada. Y lo demuestra el propio Petro de 2022, que ganó contra las mismas condiciones adversas que hoy se invocan como excusa, porque hizo campaña, conectó con la gente y supo a qué país le hablaba. Lo que cambió no fue el sistema: fue la actitud. En marzo, las curules del Pacto salieron a pelear cada voto y lograron la mejor votación de la izquierda en la historia del Congreso. En mayo y junio, la campaña presidencial se apagó. Un candidato que confesó preferir hacerla «con fotocopias», que esquivó debates y entrevistas, que leyó discursos sobre el pasado mientras el país pedía propuestas sobre el presente, y un partido que le cerró la puerta a cualquier alianza por pureza ideológica, no pierden por un algoritmo: pierden por decisiones propias, tomadas una a una y a plena luz.

    Que Abelardo haya ganado sin alcanzar el 50% de los votos hace la derrota más elocuente todavía. Enfrente había un rival sin fuerza propia, que necesitó a los partidos tradicionales que juró combatir para poder ganar. Un adversario así se derrota con estrategia, con calle y con propuestas. La izquierda tenía la presidencia, la bancada más grande del Congreso y trece millones de votos potenciales, y aun así no pudo. Y lo más grave no es haber perdido: es que hoy, en lugar de sentarse a entender por qué, se dedican a buscar culpables afuera y a convocar a la gente a las calles. Pedirle al ciudadano que ponga el cuerpo por errores que uno no reconoce no es liderazgo: es trasladar la factura.

    Colombia necesita una oposición fuerte durante los próximos cuatro años —una oposición técnica, creíble, capaz de vigilar de verdad a un gobierno que llega con las intenciones que este llega—. Y esa oposición no se construye sobre la negación. Se construye reconociendo que se falló en los nombramientos, que se abandonó la batalla comunicacional, que se eligió al peor candidato posible y que se confundió la pureza con la estrategia. Mientras la izquierda colombiana siga sin autocrítica, mientras entre sus propios canales solo haya elogio y ningún cuestionamiento, va a repetir el ciclo. La pregunta con la que cierra este balance no es para la derecha que ganó, sino para quienes hoy marchan: ¿el poder para qué? ¿Para qué sirvió el estallido social, si de él salió un gobierno que no supo gobernar y una izquierda que no supo defenderlo? Responder eso, con honestidad, es la única forma de que 2030 sea distinto.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    El precedente Duque
    El programa aplica la misma vara a los dos lados: Duque fracasó porque no logró reelegir el proyecto uribista y por eso ganó Petro; Petro fracasó porque no logró reelegir el progresismo y por eso ganó Abelardo. Coherencia analítica antes que simpatía política.
    La Paz Total
    Reconocimiento y crítica a la vez: hubo avances reales en regiones del sur y desmovilizaciones incluso al final del mandato, pero nunca se comunicaron. Y quemar el primer año entero en esa apuesta dejó al gobierno sin margen para blindar lo que sí logró.
    Lo que se deroga fácil
    Una advertencia jurídica del programa: en derecho las cosas se deshacen como se hacen. Lo que se construyó por decreto y no se blindó por ley o por reforma estructural puede desmontarse con la misma facilidad por el gobierno entrante.
    La crónica de Mónica
    Andrés remite a «Crónica de una Derrota Anunciada», publicada en cuadrantealfa.com, donde se reconstruye punto por punto la campaña de Cepeda. El programa insiste: los errores están documentados y siguen sin ser reconocidos.
    Independencia editorial
    El recordatorio del cierre: este es un espacio libre de opinión que no recibe pauta ni recursos de ningún sector para decir lo que dice. Por eso puede señalar los errores de un lado y del otro sin pedir permiso.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

    El Carrusel Presidencial

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    El Cuadrante Alfa · Viernes 31 de Julio · EL ÚLTIMO VIERNES DEL GOBIERNO PETRO
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Transmisión en vivo
    Con Mónica y Jenny
    El gobierno que se va

    Denuncia por cinco delitos y un billón de pesos en disputa
    El gobierno que llega

    Una Casa Blanca en drywall dentro de un batallón
    ▸ Siete días para el cambio de mando · Todo en nombre de la austeridad ◂

    ▸ Análisis de coyuntura · Lo que arde adentro y lo que se levanta afuera

    El Carrusel Presidencial

    Faltan siete días para que Gustavo Petro entregue el poder y su gobierno está colapsando por dentro. Angie Rodríguez —la que él mismo puso en la Presidencia— lo denunció ante la Comisión de Acusación por cinco delitos, con un billón de pesos del Fondo Adaptación en el centro. Y mientras el gobierno del cambio se cae a pedazos, el que entra levanta a contrarreloj una réplica de la Casa Blanca en drywall dentro de un batallón en Barranquilla, con plata privada que nadie sabe de dónde sale. Todo, insisten los dos, en nombre de la austeridad.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 31 de julio de 2026
    Con Mónica y Jenny
    Transmisión en vivo

    Faltan siete días para que Gustavo Petro entregue el poder y su gobierno, internamente, está colapsando. Todo arde. Se incendió el gobierno del cambio desde adentro, y no por cuenta de la oposición: por cuenta de quienes él mismo puso. El miércoles, Angie Rodríguez —la que fue su mano derecha, la que él nombró en grande— radicó una denuncia formal contra el presidente ante la Comisión de Acusación. Cinco delitos. Y en el centro, un billón de pesos del Fondo Adaptación que, según ella, la presionaron para trasladar.

    Y mientras este gobierno se cae a pedazos desde adentro, entra el nuevo. En este programa —el último viernes del gobierno Petro, con Mónica y con Jenny, que se estrena como panelista— también miramos lo que está sucediendo con las obras de la sede presidencial en un batallón de Barranquilla: cuatrocientas personas trabajando de afán, empresarios privados poniendo dinero, y versiones encontradas sobre quién paga qué y de dónde viene esa plata. Dos gobiernos, dos escándalos y una misma pregunta: ¿quién responde por el dinero público?

    I · LA DENUNCIA

    Cinco delitos y un billón de pesos en disputa

    El escándalo con el que cierra este gobierno tiene fecha y expediente. 05:58 Según el contexto noticioso, el miércoles 29 de julio la gerente del Fondo Adaptación y exdirectora del DAPRE, Angie Rodríguez, radicó junto a su abogado —el exministro de Justicia Wilson Ruiz— una denuncia contra el presidente ante la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara, por injuria, calumnia, peculado, tráfico de influencias y constreñimiento ilegal. El documento tiene dieciséis puntos.

    El núcleo patrimonial de la acusación es el que más debería importarle al ciudadano: la denuncia sostiene que el presidente venía presionando a Rodríguez para trasladar desde el presupuesto del Fondo Adaptación una cifra cercana al billón de pesos, según ella sin justificación fiscal. La defensa pidió investigar esas presiones, ejercidas a pocos días de dejar el cargo, para atender el fenómeno de El Niño. Recursos que —como recordó el programa— ya estaban comprometidos para obras como La Mojana.

    Qué es la Comisión de Acusación y por qué ahíLa denuncia se presentó ante la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara porque el presidente goza de fuero especial: esa es la única instancia que puede investigarlo y, si encuentra mérito, pasar el caso al Senado. Es un camino institucional lento y políticamente condicionado, pero es el que existe.

    El detonante: un nombramiento

    ¿Y por qué se rompió todo? Por un nombramiento. Rodríguez se opuso a que Juliana Guerrero —23 años, sin título universitario válido— fuera nombrada viceministra de Juventudes. El presidente insistió. Ese choque, según la denuncia, derivó en episodios de maltrato: la exfuncionaria afirma que en la noche del 13 de enero de 2026, antes de que la obligaran a renunciar, recibió señalamientos que califica de injuriosos, calumniosos y machistas dentro del Palacio de Nariño.

    Mónica reconstruye el origen del caso Guerrero. 19:00 Fue la representante Jennifer Pedraza quien denunció la irregularidad del título: en su hoja de vida figuraba primero como técnica y poco después como profesional graduada de una fundación universitaria donde —según las investigaciones— no presentó evaluaciones, no se matriculó ni asistió a clases. Presuntamente, subraya Mónica, porque no hay sentencia todavía. Y ahí aparece el problema mayor: si cualquiera puede comprar un título por unos millones de pesos, el caso no es solo de una persona, es de corrupción en la certificación educativa.

    «Listo, engañó al gobierno, engañó a la gente, lo que sea. Lo que no se entiende es por qué la mantuvo ahí.»
    — Mónica · Min 19:00

    Porque ese es el punto político que el programa no deja pasar: el nombramiento se frustró cuando se conoció lo del título, pero la funcionaria siguió en el gobierno manejando asuntos con el aval presidencial, estuvo en consejos de ministros desde el primero y viajó en misiones oficiales. La pregunta de Mónica —¿a razón de qué?— sigue sin respuesta pública satisfactoria.

    II · EL DOCUMENTO RESERVADO

    La línea que un presidente no puede cruzar

    La reacción presidencial es, para el Cuadrante Alfa, lo más grave del episodio. 26:02 Tras la denuncia, el presidente publicó en su red social un documento médico reservado de la funcionaria y pidió que la declararan insubsistente por incompetente. Datos de salud protegidos por reserva legal, expuestos desde el poder.

    El análisis de Andrés, como abogado, no admite matices: por más presidente que sea, eso no lo puede hacer. La historia clínica y cualquier dato de salud están amparados por el derecho a la intimidad y por el habeas data; su divulgación no es un desliz comunicativo, es una posible vulneración de derechos fundamentales. Y la propia afectada respondió con una frase que el programa destacó: la salud mental no es un impedimento para trabajar.

    ⚠ Por qué esto importa más allá del casoCuando el poder usa los datos de salud de una persona como arma de desquite, el mensaje que envía a todo funcionario público es claro: si denuncia, su historia clínica puede terminar en internet. Eso no solo daña a quien lo sufre; desincentiva cualquier denuncia futura y estigmatiza a quienes atraviesan problemas de salud mental. Es un daño institucional que sobrevive al escándalo del día.

    El programa registra además que la reacción incomodó incluso dentro del propio campo: Gustavo Bolívar salió a decir que sentía rabia. Y ahí Andrés plantea la pregunta a la audiencia: ¿a quién le cree usted? Porque lo que se ha visto es a buena parte de la izquierda —esa a la que le cuesta la autocrítica— respaldando al presidente y cayéndole con todo a la denunciante, justificándolo todo con el caso Juliana. A Angie Rodríguez hay muchas cosas que reprocharle, dice el programa, pero eso no vuelve legítima la publicación de un documento reservado.

    Jenny: el problema estructural detrás

    La nueva panelista aporta el marco que trasciende los nombres propios. 26:32 Jenny señala que la contratación estatal está fácilmente permeada: de unos seis mil cargos de servidores públicos, solo alrededor de 2.400 corresponden a carrera administrativa; el resto entra por libre nombramiento y remoción o por sistemas especiales. Es decir, la puerta por la que llegan «este tipo de personajes de manera tan directa» está abierta por diseño. El caso no es una anomalía del petrismo: es una vulnerabilidad del Estado colombiano que todos los gobiernos han aprovechado.

    III · LA CASA BLANCA EN DRYWALL

    La sede bananera: un capricho con factura

    Del otro lado del carrusel está el gobierno entrante. 43:17 El Cuadrante Alfa lo llama sin rodeos: la construcción de una segunda «Casa Blanca» hecha en drywall, al mejor estilo de la oficina de Saul Goodman. Y el contexto noticioso confirma cada dato del programa: en el Batallón Paraíso, adscrito a la Segunda Brigada del Ejército en el norte de Barranquilla, cerca de 400 personas trabajan en jornadas que se extienden hasta las once de la noche, con un avance cercano al 80% a pocos días de la posesión. La oposición ya bautizó la obra como «el Palacio del Drywall» y la calificó de «demasiado bananera».

    El presidente electo lo anunció el domingo 26 de julio: Barranquilla será sede permanente de la Presidencia; despachará desde el Batallón Paraíso y el Palacio de la Aduana, hará consejos de ministros y recibirá delegaciones. Y presentará un acto legislativo ante el Congreso para convertirla en «capital alterna». Cali sería la tercera sede.

    «Como el Estado es una empresa en donde él es el gerente y nosotros somos los trabajadores, pues tenemos que someternos a los caprichos que a él se le ocurran.»
    — Jenny · Min 44:00

    El análisis predial: qué es realmente ese batallón

    Aquí Jenny, ingeniera, hace el aporte más técnico del programa. 45:01 El predio pertenece al Ministerio de Defensa desde 1936, cuando la gobernación cedió por permuta cerca de 52 hectáreas. Allí funcionó un cuartel militar consolidado hasta finales de los años setenta, pero desde los ochenta el predio empezó a segregarse con ventas parciales a particulares. Con los años, la operación militar estratégica se trasladó de hecho a un batallón en Puerto Colombia, y El Paraíso quedó relegado.

    El dato que le da filo político al asunto: en febrero de 2024 el propio distrito le pidió a Petro trasladar ese batallón, porque —en palabras del funcionario que el programa reprodujo en video— «el Batallón Paraíso tiene secuestrado el progreso de esta localidad»: 51 hectáreas sin utilizar, vías interrumpidas, y un plan de reordenamiento que contemplaba destinar dos tercios del predio (unas 34 hectáreas) a parques, vías y espacio público. Se llegó a hablar de expropiación por interés general. Petro no lo atendió.

    ⚠ La ironía que deja el programaEse suelo, que durante años no se pudo destinar a parques, vías ni espacio público para los barranquilleros porque era zona militar, ahora sí se libera y se adecúa a contrarreloj —pero no para la ciudad: para la sede alterna del gobierno. Lo que no se movió por el interés general, se movió por un capricho presidencial.

    IV · ¿QUIÉN PAGA?

    Bien público, plata privada y ningún control

    El punto que más preocupa al panel no es estético: es fiscal. Se está remodelando, sobre un bien de uso público de propiedad del Ministerio de Defensa, una construcción hecha por la gobernación del Atlántico. 60:25 Según el contexto noticioso, el gobernador Eduardo Verano aclaró que el departamento ha aportado alrededor de 2.000 millones de pesos. Pero el programa insiste en la parte que sigue sin aclararse: la participación de empresarios privados y de dónde sale exactamente el resto del dinero.

    Y ahí Jenny formula el principio que ordena todo el debate: se confunde peligrosamente la idea de que «los empresarios donan» con un atajo legítimo. Cuando un particular «regala» plata para una obra estatal, lo que se está saltando es el orden completo de la contratación pública —licitaciones, convenios interadministrativos, control fiscal—. Y eso no es tramitología: es precisamente el mecanismo que permite saber quién le debe qué favor a quién.

    Los cuatro problemas de la sede, según el análisis

    1. Constitucional: Colombia es un régimen presidencialista con sede de gobierno en la Casa de Nariño. El presidente puede gobernar desde cualquier región —todos lo han hecho—, pero ninguno pidió que le construyeran una sede alterna.
    2. Fiscal: el mantenimiento de la Casa de Nariño está en el presupuesto público, en gran parte por defensa del jefe de Estado. Aquí hay dineros privados sin trazabilidad clara y sin las reglas de la contratación estatal.
    3. De seguridad: se interviene un predio con uso militar debilitado y se le agregan elementos —el drywall, los vidrios— que no ofrecen la protección de una instalación diseñada para ello. ¿Y cómo se controlan las visitas?
    4. De control: si la plata es privada, ¿quién audita? La Contraloría vigila el gasto público. Cuando el dinero entra por fuera, la vigilancia se difumina justo donde más se necesita.

    El cierre de Jenny recoge el precedente que convierte esto en algo más que una discusión de arquitectura: la condena al Estado por el atentado al Club El Nogal. Allí, recuerda, el Estado dispuso de un sitio privado para sostener reuniones de alto nivel de Interior, Justicia y Defensa, en lugar de hacerlo en edificios públicos preparados para ello. Un club privado no podía garantizar el nivel de seguridad que sí ofrecen las sedes oficiales. Por esa irresponsabilidad el Estado fue condenado —no lo dice el programa, lo dice el Consejo de Estado—.

    Qué es descentralizar, según MónicaDescentralizar es darle poder a quien no lo ha tenido: que una junta de acción comunal pueda decidir sobre su vereda, pavimentar, construir su acueducto veredal y ejecutar su propia administración pública. No consiste en que el presidente se traslade de Bogotá a Barranquilla, ni en posesionarse en un teatro privado en Cali. Eso es mudanza, no descentralización.

    Línea editorial

    El carrusel gira, pero la factura siempre la paga el mismo

    Hay una simetría incómoda en esta semana de transición, y por eso el programa se llama como se llama. De un lado, un gobierno que se despide envuelto en la denuncia de la mujer que él mismo encumbró, con un billón de pesos del Fondo Adaptación en el centro del expediente y un nombramiento imposible como detonante. Del otro, un gobierno que ni siquiera ha llegado y ya levanta a contrarreloj una réplica de la Casa Blanca en drywall dentro de un batallón, con cuatrocientos obreros trabajando hasta las once de la noche y con plata privada cuya procedencia nadie termina de explicar. Uno se va con un escándalo de manejo de recursos; el otro entra con uno de gasto y opacidad. El carrusel gira, cambian los caballitos, y la factura siempre la paga el mismo: el ciudadano que no fue consultado sobre ninguna de las dos cosas.

    Sobre el caso de la denuncia, este espacio mantiene dos cosas a la vez, porque ambas son ciertas. La primera: a Angie Rodríguez hay mucho que reprocharle, y sus acusaciones son eso —acusaciones que deberá probar ante la Comisión de Acusación, con presunción de inocencia para el denunciado—. La segunda, y más grave: nada de eso justifica que un presidente publique el documento médico reservado de una funcionaria para desacreditarla. Eso no es responder una denuncia, es castigarla. Y el mensaje que queda instalado para cualquier servidor público es devastador: si usted habla, su historia clínica puede terminar en la red. Que buena parte de la izquierda haya salido a aplaudir esa jugada, en lugar de exigirle a su líder la altura mínima del cargo, es exactamente la ausencia de autocrítica que le viene costando elección tras elección.

    Sobre la sede de Barranquilla, el problema tampoco es estético, por más que el drywall se preste para el chiste. El problema es que se está montando la sede del poder ejecutivo sobre un bien de uso público del Ministerio de Defensa, con recursos privados que esquivan las reglas de la contratación estatal, en un predio cuya vocación militar se debilitó hace décadas y que la propia ciudad pidió liberar para parques y vías sin que nadie le hiciera caso. Cuando un particular «dona» para una obra del Estado, no está haciendo caridad: está adquiriendo una relación con el poder que ninguna licitación registrará y que ninguna contraloría podrá auditar con claridad. Y si algo enseñó la condena del Estado por el Club El Nogal, es que improvisar la seguridad del alto gobierno en espacios que no fueron diseñados para ello se paga caro, y lo termina pagando la Nación.

    Que conste que este espacio ha sido igual de duro con los dos lados, y hoy no va a cambiar. Descentralizar no es mudar al presidente de ciudad: es darle poder de decisión y presupuesto a la junta de acción comunal que quiere su acueducto veredal. Austeridad no es predicarla en campaña y estrenarla con una obra de afán financiada por amigos. Y respetar la institucionalidad no es invocarla solo cuando conviene. A siete días del cambio de mando, la conclusión del Cuadrante Alfa es que Colombia no está cambiando de modelo: está cambiando de administrador del mismo carrusel. Ojalá nos equivoquemos. Estaremos aquí el 7 de agosto para contarlo, como siempre, sin anteojeras de ningún lado.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    Bienvenida a Jenny
    Se estrena como panelista del Cuadrante Alfa. Llegó desde la comunidad de Telegram del canal pidiendo participar, y aportó el análisis predial y jurídico del Batallón Paraíso. Andrés lo resumió con humor: «el único abogado soy yo, y dos ingenieras».
    La «Petrotusa»
    El programa sostiene que la nostalgia por el fin del gobierno se está borrando sola con estos escándalos. Mónica matizó: ella sí tiene tusa, pero no por el fin del gobierno, sino por el caso Juliana Guerrero y lo que reveló sobre el manejo interno.
    Contratación estatal
    El dato de Jenny que merece quedar: de unos 6.000 cargos, solo cerca de 2.400 son de carrera administrativa. El resto entra por libre nombramiento o sistemas especiales. La puerta de entrada de los «personajes» está abierta por diseño, no por accidente.
    Licencias y consulta previa
    El panel advirtió sobre declaraciones del equipo entrante relativas a agilizar licencias ambientales y la consulta previa. Para el programa, esos trámites no son estorbos: son garantías. Eliminarlos en nombre de la eficiencia es quitar controles, no burocracia.
    El precedente El Nogal
    El cierre jurídico del programa: el Estado fue condenado por haber dispuesto reuniones de alto gobierno en un club privado que no podía garantizar la seguridad de un edificio público. Un antecedente que conviene revisar antes de improvisar sedes.

     

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