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    Tradwife: La Trampa Rosada

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    El Cuadrante Alfa · Programa especial · BATALLA CULTURAL Y DERECHOS DE LAS MUJERES
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Programa especial · Pregrabado
    Con Mónica y Karoleta
    CLAVE 01
    Lo que empezó como un video de TikTok sobre la «esposa ideal» hoy es bandera política de la ultraderecha global
    CLAVE 02
    Ya hay mujeres pidiendo renunciar «voluntariamente» al voto para que decida el hombre de la casa: el llamado voto familiar
    CLAVE 03
    No es teoría: en EE.UU. cayó el derecho al aborto y en Colombia ya radicaron el proyecto para prohibirlo

     

    ▸ Batalla cultural · Cómo se pierde un derecho sin que nadie lo note

    Tradwife: La Trampa Rosada

    «La esposa ideal es sumisa y está firme por la patria.» Con esa frase abre este programa especial. Lo que empezó como un video corto de TikTok —la mujer que cocina, obedece y calla— se convirtió en bandera política, y ya hay mujeres pidiendo renunciar al voto para que decida «el hombre de la casa». El Cuadrante Alfa lo analiza con Mónica y Karoleta: qué hay detrás de la estética rosada, quién gana dinero con ella y por qué los derechos de las mujeres en Colombia están hoy más frágiles de lo que muchos creen.

    Por El Cuadrante Alfa
    Julio de 2026
    Con Mónica y Karoleta
    Programa especial pregrabado

    Hay un fenómeno que trascendió las redes sociales. Dejó de ser un video corto de TikTok sobre la esposa ideal —la que cocina desde cero, la que obedece, la sumisa— y lo están volviendo bandera política, con un foco muy fuerte en Estados Unidos y una réplica cada vez más audible en Colombia y en toda Latinoamérica. En este programa especial del Cuadrante Alfa, pregrabado, nos acompañan Mónica y Karoleta —quien ya había estado con nosotros desde marzo analizando las falencias de las campañas presidenciales— para desarmar lo que hay detrás de esa estética.

    Y conviene decir de entrada por qué esto es un asunto político y no una curiosidad de redes. Porque hay gente que cree que las mujeres ya tienen todos sus derechos asegurados y garantizados, que no habrá regresión posible. Pero resulta que si uno no pelea por los derechos que tiene, se los quitan. Y esa pérdida puede llegar por moda, por tendencia, por fenómeno político o por todo junto. En Estados Unidos ya está ocurriendo. Y aquí en Colombia se está empezando a escuchar a mujeres decir que hay que renunciar al voto y que esto se vuelva un voto familiar, a cargo del hombre de la casa.

    I · QUÉ ES

    La romantización del rol que costó siglos abandonar

    Mónica arranca con la definición. 02:12 Es un movimiento de la ultraderecha que busca romantizar el rol tradicional que tuvo la mujer durante siglos: el de ama de casa dedicada a parir y a cocinarle al marido, sin derecho a estudiar, sin generar ingresos propios y —en muchos periodos históricos— sin derecho ni a tener propiedades. Su ejemplo literario es preciso: en Orgullo y Prejuicio, las hermanas Bennet no podían heredar la casa; todo su horizonte vital consistía en asegurar un matrimonio. La tradwife no propone algo nuevo: propone volver ahí, pero con buena luz y filtro.

    Karoleta añade la clave para entender su éxito: el fenómeno es una respuesta al feminismo. Surge justamente en una época en que el feminismo tomó voz y llegó a espacios que antes le estaban cerrados. Y por eso circula por el mismo canal donde se libra hoy la disputa por el sentido común: las redes sociales.

    El contexto internacional respalda el diagnóstico del panel. Los estudios sobre el fenómeno describen a las tradwives no como simples amas de casa que comparten su vida, sino como un ecosistema activo de mujeres con visión de negocio y matices ideológicos que van desde el tradicionalismo conservador hasta posiciones de extrema derecha, y que presentan el matrimonio y la maternidad como una carrera profesional. La estética es el envase; el contenido es ideológico.

    «Es volver a ese rol tradicional que tuvo la mujer durante muchos, muchos años: mujeres que no estudiaban, que no generaban recursos, que no tenían derecho ni a tener propiedades.»
    — Mónica · Min 02:12

    II · LA RENUNCIA AL VOTO

    La trampa de la palabra «voluntariamente»

    Aquí está el corazón del programa. La propuesta que circula no es que le quiten el voto a nadie: es que las mujeres renuncien voluntariamente a él, para que sea uno solo por hogar —el del papá, el hermano o el esposo— quien decida por toda la familia. 10:21 El contexto noticioso lo ubica con precisión: la discusión se reactivó tras una cumbre conservadora en Estados Unidos donde algunas participantes defendieron que el hombre debe ser el líder del hogar y que un solo voto familiar bastaría para representar los intereses de todos. La idea retoma una visión jerárquica de la familia en la que la autoridad masculina concentra la representación política.

    Y Mónica desmonta el argumento con una observación demoledora: es una gran hipocresía. Para pedir públicamente que las mujeres renuncien al voto, esas mujeres están ejerciendo el derecho a la libre expresión que las mujeres tampoco tenían. Su referencia histórica no es adorno: Olympe de Gouges, ilustrada de la Revolución Francesa, publicó una declaración de los derechos de la mujer y terminó en la guillotina. No existía derecho a opinar para las mujeres. Quienes hoy piden renunciar al voto usan, para pedirlo, una conquista de las que dicen que sobran.

    ⚠ La trampa de clase: ¿a quién se le quitan los derechos?El punto más filoso del análisis: quienes promueven esto son, en general, mujeres con recursos. Ellas van a seguir ejerciendo sus derechos y sus privilegios por su posición económica. La renuncia efectiva no la pagan ellas: la pagarían las mujeres trabajadoras, las mujeres pobres, las negras y afro, que sin voto pierden la única herramienta con la que pueden defender lo demás. Se vende como libertad de elección y opera como despojo dirigido hacia abajo.

    Sobre el terreno jurídico, el programa hace una precisión útil. En Colombia el voto es un derecho y también un deber ciudadano, pero nadie obliga a nadie a ir a las urnas: quien no vota simplemente no ejerce ese día, y en la siguiente elección puede volver a hacerlo sin problema. Lo que se está pidiendo es distinto y mucho más grave: una renuncia estructural, con vocación de permanencia, a la propia condición de ciudadana.

    III · LA BATALLA CULTURAL

    De la estética al poder: cómo se conecta todo

    El panel enmarca el fenómeno en algo más grande: la batalla cultural. 15:41 Es un terreno donde la derecha viene trabajando con método —libros, seminarios, ideólogos itinerantes como Agustín Laje, iglesias insistiendo en el tema de la familia—, tal como el Cuadrante Alfa lo documentó en la serie «La Neocolonia»: primero se coloniza la cabeza, después se cambian las leyes. Y no lo esconden: en Estados Unidos y en otros países se habla explícitamente de «batalla espiritual» y «batalla cultural», un vocabulario que también han usado el presidente Trump y el propio Abelardo de la Espriella.

    La conversación deriva hacia una comparación que muchos espectadores están haciendo: la de una dictadura religiosa al estilo de El cuento de la criada. 07:00 El panel enumera señales concretas que ya se registran en Estados Unidos: el borrado de logros de mujeres en páginas oficiales —el caso de la NASA—, trabas administrativas y bancarias que afectan específicamente a mujeres, y sobre todo el retroceso del derecho al aborto tras el cambio de composición de la Corte Suprema, con la prohibición vigente hoy en varios estados.

    El método, en cuatro pasos, según el análisis

    1. La estética: contenido aspiracional en redes que hace deseable la subordinación y la presenta como paz, orden y feminidad.
    2. El algoritmo: las plataformas premian ese contenido, lo amplifican y lo vuelven rentable.
    3. La bandera política: lo que era estilo de vida pasa a discurso de campaña, con lenguaje espiritual y de defensa de «la familia».
    4. La ley: llegados al poder, se traduce en actos legislativos, desfinanciación de programas y retroceso de derechos.

    IV · EL NEGOCIO

    La machosfera, el algoritmo y quién factura con todo esto

    La otra cara de la tradwife es la «machosfera»: el ecosistema de influencers que le habla a los hombres jóvenes con un lenguaje de misoginia explícita. 39:53 El programa comenta un documental sobre uno de sus máximos exponentes, cuyos videos —dice el panel, que los ha visto— resultan repugnantes: sostiene que a las mujeres hay que tratarlas mal, desprecia a las madres solteras y da «consejos» que en el documental aparecen ligados a casos de relaciones que terminaron en amenazas de muerte y violencia contra mujeres. En el reportaje entrevistan a una joven cuyo novio la obligaba a ver esos videos para «adoctrinarla».

    Karoleta aporta el análisis social que explica por qué funciona: se trata de muchachos muy jóvenes, en contextos —latinoamericanos, africanos— donde con frecuencia crecen sin figura paterna y en familias sostenidas por mujeres. Estos personajes les ofrecen una línea, una autoridad, un manual de virilidad. El problema, señala, es hacia dónde los están llevando.

    «Tanto la machosfera como las tradwives son una respuesta al feminismo. Y más allá de lo interesante, es muy peligroso también.»
    — Karoleta · Min 42:20

    Y aquí aparece la pieza que el programa considera decisiva. 42:20 A este contenido el algoritmo no lo castiga: lo premia. No les bajan los en vivo, no los penalizan; al contrario, los incentiva. Y detrás hay un modelo de negocio muy concreto: los de la machosfera venden eventos, mentorías y cursos; las tradwives venden productos. La maquinaria emocional es la misma en ambos casos —»tú no eres suficiente», «tú no sabes qué hacer con tu vida, venga que yo le enseño»— y termina en una pasarela de pago. La pregunta que deja flotando el panel es incómoda y pertinente: ¿quiénes son los dueños de esas redes, y por qué les conviene?

    V · COLOMBIA

    De la estética a la ley: lo que ya está radicado

    Para quien crea que esto es un problema ajeno, el programa aterriza el asunto en Colombia. 28:40 El panel señala que la simbología ya está instalada: la esposa del presidente electo tiene su club de «tigresas por la patria», uniformadas y con un concepto común, y en el video que el programa reproduce habla de proteger a la familia, conservarla con valores y con la fe, y de proteger a los niños en las escuelas. Y va más allá: en campaña, el vicepresidente electo José Manuel Restrepo planteó que la natalidad en Colombia está muy baja y que había que elevar la tasa de reproducción. La lectura de Mónica es directa: necesitan que las mujeres sean incubadoras.

    El pronóstico que hace el programa es concreto: lo primero que llegará será la desfinanciación de la salud sexual y reproductiva en el sistema de salud —los anticonceptivos que hoy entregan las EPS, la atención que hoy está garantizada— y el retroceso del marco vigente sobre la interrupción del embarazo. 29:54 Y no es una especulación lejana: el panel recordó que congresistas de Salvación Nacional ya habían anunciado que promoverían actos legislativos para revertir derechos que las mujeres adquirieron por jurisprudencia de la Corte Constitucional.

    ⚠ Confirmado a los pocos días: el proyecto ya está radicadoSegún el contexto noticioso, congresistas del Partido Conservador, de Salvación Nacional y de la llamada bancada provida radicaron un proyecto de acto legislativo para reformar el artículo 11 de la Constitución y establecer que la protección de la vida comienza desde la fecundación, con el objetivo de prohibir el aborto en Colombia. Entre los firmantes figuran Carol Borda y Sara Castellanos (Salvación Nacional) y Luis Miguel López (Partido Conservador). El marco que buscan revertir es la Sentencia C-055 de 2022, que despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 24 y que hizo de Colombia el país con el modelo de plazos más amplio del continente. La advertencia del programa dejó de ser hipótesis en cuestión de días.

    El programa añade un detalle jurídico que ya conocen los lectores de este espacio: por acto legislativo difícilmente podrán tocar el núcleo del Estado Social de Derecho, porque la Corte Constitucional lo ha blindado con la teoría de la sustitución. 09:08 Para lograrlo tendrían que recurrir a una asamblea constituyente. Es exactamente el hilo que el Cuadrante Alfa desarrolló en «La Constituyente del Tigre»: las grandes reformas regresivas necesitan reescribir la Carta del 91, y por eso quienes las impulsan terminan, tarde o temprano, pidiendo una constituyente.

    Lo que hoy existe y lo que estaría en riesgo · según el análisis del programa
    Derecho vigente hoy Riesgo señalado
    IVE hasta la semana 24 (Sentencia C-055 de 2022) Acto legislativo radicado para proteger la vida desde la fecundación
    Anticoncepción y salud reproductiva en el sistema de salud Desfinanciación por vía presupuestal, sin cambiar ninguna ley
    Estado laico (Constitución de 1991) Discurso de «batalla espiritual» y fe como criterio de política pública
    Voto individual, universal y secreto Promoción del «voto familiar» y de la renuncia «voluntaria»

    VI · LA RESPUESTA

    ¿Y quién va a dar esta batalla?

    El cierre del programa es una advertencia y, sobre todo, un reclamo. 60:58 Mientras en Colombia muchos siguen diciendo «no exageren, no va a pasar nada», el fenómeno ya tiene fuerza. Y el Pacto Histórico —dice el panel sin rodeos— no está haciendo la tarea que le corresponde: está esperando que la gente salga a la calle a hacer el trabajo que le toca a él como partido y como colectividad.

    De ahí sale la hipótesis más provocadora del programa: ante la ausencia de una izquierda activa en la batalla cultural, ese espacio ideológico lo puede terminar ocupando el propio Centro Democrático. No sería nuevo: el panel recuerda que Paloma Valencia sacó en campaña un video contando que una mujer de su familia luchó por el voto femenino. Y advierte, además, que existe un sector de la derecha —una derecha más laica— que desprecia a la extrema derecha ideologizada al estilo de Laureano Gómez y que se opondrá a las políticas más regresivas. Ahí, dice, puede haber sorpresas: no por nada figuras como Rafael Nieto Loaiza están mojando prensa y midiéndose desde ya, mientras Uribe busca oxigenarse con la alcaldía de Bogotá.

    «Que se avispen. Agúzate que te están velando. Esto ya tiene mucha fuerza y acá seguimos diciendo: ay, no sea exagerado, no va a pasar nada.»
    — Karoleta · Cierre del programa

    Línea editorial

    Ningún derecho se pierde de golpe: se pierde cuando deja de defenderse

    La lección incómoda de este programa es que los derechos no se pierden en una noche ni por decreto. Se pierden cuando dejan de parecer necesarios. Por eso la tradwife es tan eficaz como operación política: no llega prohibiendo nada, llega proponiendo un descanso. Ofrece paz, orden, cocina lenta y una vida sin la fatiga de competir, y todo eso envuelto en una luz cálida que da gusto mirar. Nadie está obligando a nadie. Ese es precisamente el punto: cuando el retroceso se presenta como elección personal, criticarlo parece un ataque a la libertad de quien elige. Y así, sin una sola ley de por medio, se va corriendo la frontera de lo pensable —hasta que un día resulta razonable discutir en voz alta si las mujeres deberían votar—.

    Y aquí conviene ser precisos, porque el argumento merece rigor y no caricatura. Ninguna mujer que decida dedicarse a su casa, criar a sus hijos o vivir su fe con intensidad está haciendo nada reprochable; esa decisión es enteramente suya y merece respeto. La crítica de este espacio no va contra las mujeres que eligen una vida tradicional: va contra el proyecto político que usa esa estética para quitarle derechos a quienes no eligieron nada. Porque ahí está la trampa de clase que Mónica desnudó con precisión: las que promueven la renuncia al voto conservarán sus privilegios intactos gracias a su dinero, mientras las que pagarán la cuenta serán las trabajadoras, las pobres, las negras y afro, las que sin voto ni ingreso propio quedan sin ninguna herramienta para defenderse. Se predica la sumisión desde una posición que nunca tendrá que practicarla.

    Lo demás ya no es advertencia, es hecho comprobable. En Estados Unidos el derecho al aborto cayó por la vía de una Corte recompuesta, y hoy está prohibido en varios estados. En Colombia, a los pocos días de grabarse este programa, congresistas del Partido Conservador y de Salvación Nacional radicaron el acto legislativo para reformar el artículo 11 de la Constitución y prohibir el aborto, buscando revertir lo que la Corte Constitucional reconoció en 2022. El vicepresidente electo habló en campaña de subir la tasa de reproducción. La ruta es la misma que este espacio describió en «La Neocolonia» y en «La Constituyente del Tigre»: primero la cabeza, después las leyes, y cuando las leyes no alcanzan porque la Carta del 91 lo impide, la constituyente. Nada de esto es una especulación de tertulia: está radicado, con nombre, número y firmas.

    Por eso el reclamo final del programa no va dirigido a la derecha, que está haciendo su trabajo con método y sin disimulo, sino a quien debería estar dando la pelea y no la está dando. Una izquierda que espera que la gente salga a la calle a hacerle la tarea, que se dedica a los pequeños escándalos del Congreso mientras el adversario le escribe el sentido común al país, va a descubrir que perdió la discusión antes de darse cuenta de que había empezado. Y si ese espacio queda vacío, alguien lo va a ocupar —incluso una derecha laica que se distancie de la versión más anacrónica y capitalice la defensa de derechos que la izquierda descuidó—. Que se avispen, dice Andrés, y tiene razón. Los derechos de las mujeres colombianas no están garantizados por inercia histórica: están garantizados solo mientras haya quien los defienda todos los días, en la conversación pública, en el Congreso y en cada video de sesenta segundos que hace ver dulce lo que no lo es.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    Olympe de Gouges
    La referencia histórica de Mónica: la ilustrada de la Revolución Francesa que proclamó los derechos de la mujer y fue guillotinada por hacerlo. Un recordatorio de que hasta el derecho a opinar —el que hoy usan quienes piden renunciar al voto— fue una conquista costosa.
    El caso NASA
    El panel citó el borrado de logros de mujeres en páginas oficiales estadounidenses como una de las señales tempranas del retroceso: antes de quitar derechos, se borra la memoria de quienes los ejercieron.
    La iglesia y el divorcio
    El programa comentó casos de mujeres muy religiosas que, al iniciar procesos de divorcio, encuentran presión de su entorno de fe para no hacerlo. Un ejemplo, según el panel, de cómo la presión comunitaria opera donde la ley todavía protege.
    «El cuento de la criada»
    La serie volvió a la conversación pública porque varias políticas actuales —dentro y fuera de Colombia— se le parecen demasiado. El panel la usó como marco, aclarando que la comparación es sobre la dirección del viaje, no sobre el punto de llegada.
    La cumbre conservadora
    Según el contexto noticioso, el debate del «voto familiar» se reactivó en una cumbre conservadora en Estados Unidos donde se defendió que un solo voto por hogar bastaría para representar a toda la familia. De ahí saltó a las redes y de las redes al debate global.

     

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

    La Posesión del Capricho

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    El Cuadrante Alfa · Ep. 236 · Viernes 24 de Julio · EL PRIMER REVÉS DEL TIGRE
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Edición en solitario
    Con Andrés Balaguera
    CLAVE 01
    Abelardo perdió su primer pulso sin posesionarse: el Senado eligió a Honorio Henríquez (ficha de Uribe) 56 a 45 sobre Deluque
    CLAVE 02
    Ganó con votos del Pacto Histórico: Petro instruyó a su bancada votar por el de Uribe. Uribismo y petrismo, juntos contra el nuevo gobierno
    CLAVE 03
    El capricho: el Tigre quiere posesionarse en una guarnición militar. ¿Cuánto cuesta y por qué rompe la institucionalidad?

    ▸ Análisis de coyuntura · El primer pulso perdido y el cuartel del capricho

    La Posesión del Capricho

    Abelardo de la Espriella perdió su primer pulso de poder y aún no se ha posesionado. El Senado eligió a Honorio Henríquez, la ficha de Uribe: 56 votos contra 45 de Deluque, el candidato del Tigre. Y ojo al detalle: Henríquez ganó con votos del Pacto Histórico. Petro dio la orden. Uribismo y petrismo, juntos contra el nuevo gobierno. Pero esto no es la pelea por una silla: es quién manda en la derecha desde el 7 de agosto. Y mientras tanto, un capricho insólito: el Tigre quiere posesionarse en una guarnición militar. ¿Cuánto cuesta ese capricho?

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 24 de julio de 2026
    Con Andrés Balaguera

    Abelardo de la Espriella perdió su primer pulso de poder y ni siquiera se ha posesionado todavía. El Senado eligió como su presidente a Honorio Henríquez, la ficha de Álvaro Uribe: 56 votos contra 45 de Alfredo Deluque, el candidato que tenía el guiño del Tigre. Y ojo al detalle, porque ahí está la noticia dentro de la noticia: Henríquez ganó con votos del Pacto Histórico. Petro dio la orden, instruyó a su bancada, «hay que votar por el que diga Uribe». Uribismo y petrismo, los dos polos que se pasaron cuatro años combatiéndose, juntos en una misma papeleta contra el nuevo gobierno.

    Pero como lo dijimos hace ocho días en el programa anterior, esto no se trata de la pelea por una silla, por quién preside el Congreso. Se trata de quién entra a manejar la derecha desde el 7 de agosto. La pelea entre Abelardo y Uribe es, prácticamente, la del capo joven de la mafia que quiere desplazar, desaparecer, eliminar al capo viejo. Y mientras eso ocurre, el país discute algo insólito: que el presidente electo tiene el capricho de posesionarse en una guarnición militar. Aquí, en el Cuadrante Alfa, hacemos la pregunta que nadie se ha hecho: ¿cuánto cuesta ese capricho? Este programa lo hice solo —Mónica estaba atendiendo temas personales—, y lamentablemente con tres cortes de transmisión de por medio; al final vuelvo sobre eso.

    I · EL PRIMER REVÉS

    56 a 45: la derecha oficialista pierde su primera votación

    El dato es contundente y el contexto noticioso lo confirma con precisión. 00:22 En la instalación del nuevo Congreso, el 20 de julio, Honorio Henríquez —del Centro Democrático— fue elegido presidente del Senado con 56 votos, frente a 45 de Alfredo Deluque (La U) y un voto en blanco. Deluque era el candidato que el propio De la Espriella había respaldado en público. Es decir: la primera votación de la era del Tigre la perdió el Tigre, y antes siquiera de posesionarse.

    Lo que hace histórica la jornada es la alianza que la definió. El triunfo de Henríquez fue posible por el respaldo del Centro Democrático más los votos del Pacto Histórico, que decidió apoyar al candidato del uribismo para frenar a De la Espriella. Y no lo hicieron en secreto: varios senadores del Pacto exhibieron su voto, mostraron la papeleta marcada. El propio Iván Cepeda enseñó su voto ante la bancada del Centro Democrático. El Pacto lo resumió sin rodeos en un comunicado: votaron así «contra Abelardo, contra el fascismo y sus abusos de poder»; en palabras que circularon, «derrotamos al Tigrillo».

    Cómo quedó la mesa directiva · 20 de julioPresidente del Senado: Honorio Henríquez (Centro Democrático, ficha de Uribe).

    Primera vicepresidencia: Manuel Virgüez (MIRA).

    Segunda vicepresidencia: Alejo Ocampo (Pacto Histórico).

    Presidente de la Cámara: Nicolás Barguil (Partido Conservador).

    El propio Henríquez le bajó el tono a la alianza —»ni ellos ni nosotros hemos cedido en nuestras ideologías», dijo— y la enmarcó como una muestra de independencia del Legislativo. Pero la lectura política del Cuadrante Alfa es más cruda: cuando el uribismo y el petrismo, que son antípodas, coinciden en un voto, es porque ambos vieron en De la Espriella una amenaza mayor que la que representan el uno para el otro.

    II · CAPO JOVEN, CAPO VIEJO

    La verdadera pelea: quién manda en la derecha

    Para entender el fondo hay que salirse de la silla del Senado. 24:10 Lo que se juega no es una presidencia del Congreso: es el control de todo un sector político desde el 7 de agosto. La imagen que usa el programa es la de la mafia: Uribe es el capo viejo que construyó y dominó la derecha durante veinte años; De la Espriella es el capo joven que quiere manejarla, y que —en el camino— buscaría desplazar y hasta desaparecer políticamente al viejo. La votación del Senado fue la primera bala de esa guerra, y la ganó el capo viejo.

    El Cuadrante Alfa recuerda que esto no salió de la nada. Ya en junio de 2024, en un programa sobre «la retoma del poder», analizamos la «gran alianza republicana» que impulsó Iván Duque —quien puso su tanque de pensamiento a convocarla— como la piedra angular de la operación para recuperar la Casa de Nariño. 32:15 Allí anticipamos que iban a posesionar a un outsider; se hablaba de Vicky Dávila, e incluso mencionamos a Abelardo de la Espriella, señalando que ya tenía más reuniones con Uribe que el propio Duque. Dos años después, las piezas encajaron.

    ⚠ Quiénes gobiernan detrás del empaqueEl programa insiste en su tesis de fondo: quienes de verdad mueven los hilos serían los ideólogos que hicieron campaña con Abelardo en primera vuelta —Enrique Gómez (nieto de Laureano, de Salvación Nacional) y Carlos Alonso Lucio, esposo de Vivian Morales—, sumados a la gente de Duque, como el fórmula vicepresidencial Restrepo, exministro de Hacienda. Es un sector que, según el análisis, se incomoda con la Constitución de 1991 y su Estado Social de Derecho, y que llegó al poder sin siquiera superar el 50% de los votos. La crítica apunta al proyecto institucional que representan, no a las creencias personales de nadie.

    El juego de favores del que ya hablamos la semana pasada quedó confirmado en los hechos: Petro autorizó el traslado del hermano de Uribe, Santiago, a una guarnición militar; y la bancada de Petro terminó votando por el candidato de Uribe al Senado. Favor con favor se paga. La política real de Colombia, esa que ocurre por debajo de la mesa, volvió a imponerse sobre los discursos de campaña.

    III · EL CAPRICHO

    Un cuartel para posesionarse: cuánto cuesta y por qué no se puede

    El segundo gran tema del programa es el capricho de la posesión. 01:37 De la Espriella quiere posesionarse en una guarnición militar. Se llegó a proponer trasladar la sesión del Congreso al Cauca —a Popayán—, pero Petro puso el freno: dijo que, mientras él siga siendo presidente, no dará la orden de prestar una guarnición militar para la posesión de un civil ante militares. Y ahí está la primera pregunta que nadie hace: ¿cuánto cuesta ese capricho?

    Porque mover una posesión presidencial no es gratis. 01:45 Hay que mover todo el Congreso, las delegaciones internacionales, los invitados, el esquema de seguridad entero, toda la logística y la parafernalia a otro punto del país. Un gasto absurdamente desorbitante —dice el programa— y todo en nombre de la «patria austera», la «patria milagro» que tanto pregonó el Tigre en campaña. El primer capricho ya choca con el discurso; y no es el único: también flotó la idea de cambiar la capital de Colombia a Barranquilla. Caprichos que, uno tras otro, chocan con la Constitución.

    Cómo se posesiona un presidente, según la Constitución

    1. Ante el Congreso: es la regla general. El presidente toma posesión ante el Congreso reunido en pleno.
    2. Ante la Corte Suprema: si no pudiera ser ante el Congreso, se posesiona ante la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia.
    3. Ante dos testigos: si tampoco eso fuera posible, ante dos personas cualesquiera. Pero —subraya el programa— esto es excepcional: para guerra, pandemia o tragedia. No es el caso.

    El punto constitucional es claro: no estamos en una excepción. 39:00 No hay guerra, ni pandemia, ni desastre natural que impida al Congreso sesionar el 7 de agosto a las cuatro de la tarde en el Capitolio, como siempre. Sacar la posesión a una guarnición militar no responde a una necesidad, sino a un gusto personal; y hacerlo dentro de un cuartel implica algo más grave —que un civil se posesione en un cargo civil ante las Fuerzas Armadas—, un gesto que tensiona la separación entre el poder civil y el militar. Además, mientras Abelardo no se posesione, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas sigue siendo Gustavo Petro, y sin su autorización el cuartel no se presta. El propio Uribe, con su trino sobre el traslado de su hermano, reafirmó sin querer esa realidad: hasta el 7 de agosto, quien manda en lo militar es el presidente en ejercicio.

    «Todo esto en nombre de la patria austera, de la patria milagro que tanto pregonaba. ¿Y no se han dado cuenta de que los caprichos del tigre chocan con la Constitución?»
    — Andrés Balaguera · Apertura del programa

    IV · EL ATAQUE A LA TRANSMISIÓN

    Tres cortes, un chat que no se cae y una advertencia

    Este programa tuvo un condimento inusual que merece quedar registrado. 05:45 La transmisión se cayó tres veces. Y no fue el internet —quedó descartado— ni la plataforma de streaming. El detalle que lo delata: cuando se caía el video, el acceso al chat seguía funcionando. Si fuera una falla de conexión o de la plataforma, se caería todo. Que caiga selectivamente la transmisión y no el chat apunta, según el análisis, a un intento deliberado de tumbar la emisión.

    El Cuadrante Alfa lo asume con calma y lo dice de frente: hablar de los costos del poder, de los caprichos que rompen la institucionalidad y de quién gobierna de verdad detrás del empaque, incomoda. Que un espacio pequeño y libre de opinión reciba este tipo de tropiezos justo cuando toca esos temas es, cuando menos, llamativo. El programa está protegido y asesorado para resistirlo, y por eso pudo terminar pese a los cortes. Lo señalamos con claridad, porque la mejor defensa contra el intento de silenciar es hacerlo público.

    Línea editorial

    El poder se estrena mostrando lo que será

    Un gobierno se retrata en sus primeros gestos, y los del Tigre, antes incluso de posesionarse, ya dicen bastante. Perder la presidencia del Senado a manos de la ficha de Uribe, con votos de un Pacto Histórico que hasta ayer era su enemigo mortal, no es una anécdota parlamentaria: es la prueba de que la coalición que llega al poder no es un bloque, sino una jaula de fieras que se disputan el control. El capo viejo le ganó el primer asalto al capo joven, y lo hizo aliándose con quien fuera necesario. Que uribismo y petrismo —las dos orillas que polarizaron al país durante años— hayan coincidido en una misma papeleta debería hacernos pensar: cuando los adversarios de siempre se unen, es porque el recién llegado les resultó más peligroso que ellos entre sí. Esa es la primera radiografía del poder que viene.

    El capricho de la guarnición militar es la segunda, y quizá la más reveladora. No es un detalle logístico: es un símbolo. Un hombre que hizo campaña con la bandera de la austeridad quiere estrenar la presidencia con el gasto desorbitante de mover el Congreso entero, las delegaciones y la seguridad a un cuartel, cuando el Capitolio está disponible y la Constitución dice con claridad que la posesión es ante el Congreso. La excepción de posesionarse en otro lugar existe para la guerra, la pandemia o el desastre —no para el gusto de aparecer rodeado de uniformes—. Y ahí está lo de fondo: posesionar a un civil, en un cargo civil, dentro de una guarnición militar, envía el mensaje de un poder que prefiere apoyarse en las armas antes que en las instituciones. En un país con la historia del nuestro, ese gesto no es cosmético: es una declaración de principios sobre dónde reside, para ellos, la autoridad.

    Aquí no se hace porra de ningún lado, y hay que decir las cosas completas. Que Petro haya frenado el capricho invocando su condición de comandante supremo es constitucionalmente correcto, pero también es un último round de la misma pelea de egos que ha marcado toda la transición. Y que el Pacto celebre haber «derrotado al Tigrillo» aliándose con Uribe no lo convierte en adalid de la institucionalidad: lo muestra jugando el mismo ajedrez de favores de siempre —el traslado de un hermano por aquí, unos votos por allá—. La política real de Colombia sigue funcionando por debajo de la mesa, sin importar quién gane las elecciones. Lo diferente, esta vez, es que el proyecto que llega no oculta su incomodidad con la Constitución del 91, y eso obliga a estar más atentos que nunca.

    Cerramos con lo que nos pasó a nosotros, porque también es parte de la historia. Que a un espacio pequeño y libre de opinión se le caiga tres veces la transmisión —y solo la transmisión, no el chat— justo mientras habla de los costos del capricho y de quién manda de verdad, no lo tomamos como simple casualidad. No nos van a callar. Seguiremos contando lo que vemos, con nombres y con datos, sin anteojeras de ningún lado, defendiendo una idea sencilla que a algunos parece incomodar: en una democracia, el poder se ejerce ante las instituciones y rinde cuentas a los ciudadanos, no se estrena en un cuartel ni se sostiene silenciando a quien pregunta cuánto cuesta el capricho. El 7 de agosto sabremos dónde y cómo se posesiona el Tigre. Y ahí, como siempre, estaremos.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis y la audiencia

    Barguil en la Cámara
    El conservador Nicolás Barguil quedó de presidente de la Cámara. Curiosamente, según el contexto noticioso, fue él quien deslizó que «evaluando la seguridad, se podría llevar la posesión a una guarnición» —el argumento con el que el abelardismo intenta justificar el capricho—.
    Señal, para el programa, de que la derecha corre a cerrar filas y «unificarse» después de exponer en público su guerra interna.
    «La campaña ya sabía quién ganaría»
    Un espectador ironizó con que «la campaña más espectacular del país del norte ya había decidido quién ganaría». El programa retomó su tesis sobre la influencia externa en el proceso, sin perder de vista que el resultado también lo explica la mala campaña del Pacto.
    Popayán, sede improbable
    Con humor, Andrés apuntó lo desproporcionado de llevar toda la posesión a Popayán —bella ciudad y de excelente gastronomía, aclaró— sin la infraestructura para recibir a todo el Legislativo y las delegaciones internacionales. Otro costo del capricho.
    La memoria del Cuadrante
    El programa recordó su propio archivo: desde 2024 venía anticipando la «retoma del poder» y la posible llegada de un outsider. Un ejercicio de memoria para mostrar que el análisis no es improvisado, sino seguimiento sostenido.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

    El Tigre y las Abejas

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    El Cuadrante Alfa · Ep. 236 · Viernes 17 de Julio · LA DERECHA EN GUERRA ANTES DE GOBERNAR
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Episodio 236 · Transmisión en vivo
    Con Mónica
    CLAVE 01
    Abelardo aún no se posesiona y ya choca con Uribe por quién preside el Senado: Deluque (su ficha) contra Henríquez (el del Centro Democrático)
    CLAVE 02
    «Si el tigre ruge para acabarnos, nos toca volvernos abejas»: la frase de Uribe que retrata la guerra interna
    CLAVE 03
    La pregunta de fondo: ¿gobierna el tigre, o los ideólogos ultraconservadores que lo usaron como empaque cosmético?

     

    ▸ Análisis de coyuntura · La derecha mordiéndose entre sí antes de gobernar

    El Tigre y las Abejas

    Abelardo de la Espriella todavía no se posesiona y la derecha ya está en guerra. Guerra interna, y viene de tiempo atrás. De un lado, el presidente electo, que quiere a su amigo Alfredo Deluque presidiendo el Senado. Del otro, Álvaro Uribe, que quiere a su propia ficha, Honorio Henríquez, y lanzó una frase para la historia: «Si el tigre ruge para acabarnos, nos toca volvernos abejas y defendernos». El tigre contra las abejas. Y detrás del pulso, la verdadera pregunta: ¿quién va a gobernar de verdad?

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 17 de julio de 2026
    Con Mónica
    Transmisión en vivo

    Abelardo de la Espriella todavía no se posesiona y la derecha ya está en guerra. Guerra interna, y una que viene de tiempo atrás —lo hemos advertido aquí en este espacio—. De un lado, el presidente electo. Del otro, Álvaro Uribe. ¿El motivo? Quién llega a presidir el Congreso de la República. De la Espriella quiere que el presidente del Senado sea Alfredo Deluque, un senador de La U que —según le reprochan— le votó buena parte de las reformas a Petro. Uribe, en cambio, quiere a su propia ficha, Honorio Henríquez, del Centro Democrático, y lanzó una frase que ya quedó para la historia: «Si el tigre ruge para acabarnos, nos toca volvernos abejas y defendernos».

    El tigre contra las abejas: la derecha mordiéndose entre sí antes siquiera de gobernar. Y digámoslo directo: Uribe quiere que sea un senador suyo el que posesione a De la Espriella, como mensaje político de quién manda. Pero esto que sucede ya lo veníamos advirtiendo. El 22 de mayo de este año, en un programa que llamamos «La Derecha Sin Uribe», dijimos que el expresidente había perdido el control de su propio sector. Aquí se está confirmando todo. Y ahora la pregunta es más honda: ¿quién gobernará realmente? ¿Abelardo, la figura carismática que ganó la elección, o los ideólogos ultraconservadores que lo usaron como empaque cosmético para llegar al poder?

    I · EL PULSO

    Deluque contra Henríquez: la pelea por presidir el Senado

    El detonante es concreto y el contexto noticioso lo confirma. 03:05 El presidente electo apoya de forma decidida a Alfredo Deluque —senador guajiro de La U que estuvo metido en la campaña del Tigre— para presidir el Senado. Uribe se opone y reclama que, como el Centro Democrático es la bancada más grande de la coalición entrante, esa dignidad le corresponde a su candidato, Honorio Henríquez. Uribe cuestiona a Deluque recordando que votó reformas de Petro —incluida la Paz Total— y que «recibió beneficios» del gobierno saliente.

    La ironía es doble y el programa la subraya: De la Espriella, que durante toda la campaña rechazó abierta y ruidosamente el respaldo de la clase política tradicional, hace con Deluque justamente la excepción. Y Uribe, que se pasó el gobierno Petro combatiendo cada reforma, ahora usa el haber votado esas reformas como argumento para vetar al candidato del propio presidente que él dice haber «puesto».

    La aritmética del 20 de julio · según el programaDeluque (Abelardo): llevaría unos 58 votos —Conservador, La U, Cambio Radical, Salvación Nacional, Alianza Verde (10), indígenas (2)—, con Liberalismo, Dignidad y otros en duda.

    Henríquez (Uribe): la ficha del Centro Democrático.

    La llave del desempate: los ~26 votos del Pacto Histórico —25 curules más la del opositor de Cepeda—. Uribe insinuó que el Pacto podría aliarse con el uribismo contra Deluque.

    Ese último punto es el más jugoso. 15:55 Que la definición del presidente del Senado dependa, en parte, de hacia dónde voten las curules del Pacto Histórico convierte a la oposición en árbitro de una pelea de la derecha. Y ahí, advierte el programa, empieza a moverse un juego de favores que conviene mirar de cerca.

    II · FAVOR CON FAVOR

    El intercambio silencioso entre Uribe y el petrismo

    El programa «junta cabos». 17:35 La semana pasada Uribe pidió al Ministerio de Defensa el traslado de su hermano —condenado por el caso de los «doce apóstoles»— de una cárcel a una guarnición militar. El ministro consultó a Petro; Petro dijo que sí. Uribe lo publicó en X, y Petro respondió: «en mi gobierno nunca se persiguió a la oposición, esperaría lo mismo del gobierno entrante». Un favor. Y favor con favor se paga.

    La lectura del Cuadrante Alfa: ahora Uribe le estaría pidiendo al Pacto Histórico que vote por su candidato a la presidencia del Senado, a cambio de garantizar que no se perseguirá a la oposición cuando la izquierda quede en minoría. El contexto noticioso respalda la jugada: Uribe declaró que si el Pacto decide autónomamente votar por Henríquez, el Centro Democrático seguiría siendo partido de gobierno, y aseguró que su candidato daría «garantías para todos los sectores, incluido el Pacto».

    ⚠ Lo que hay detrás del juego de favoresNo conviene leerlo con ingenuidad de ningún lado. Uribe también enfrenta procesos judiciales y sabe que un cambio de gobierno redefine el mapa de la persecución política. Que el garante del «no nos persigamos» sea justamente quien más batalló contra las reformas dice mucho de cómo funciona el poder real en Colombia: por debajo de la mesa, con intercambios que rara vez se confiesan en público. El programa lo pone sobre la mesa sin certezas absolutas, pero con las piezas visibles.

    III · ¿QUIÉN GOBIERNA?

    El tigre como empaque: quiénes mueven los hilos

    Aquí está la tesis central del programa, y es la más incómoda para el relato oficial. 09:05 Para el Cuadrante Alfa, Abelardo no es autónomo: es el «empaque cosmético». Quien estaría detrás de toda la campaña ultraconservadora y ultrarreligiosa sería Enrique Gómez —nieto de Laureano Gómez, de Salvación Nacional—, los nostálgicos de la Constitución de 1886. El programa lo sostiene señalando la composición del entramado de poder que se estaría armando alrededor del presidente electo.

    El organigrama que describe el programaEnrique Gómez (Salvación Nacional): el ideólogo, el que —según el análisis— controla el proyecto de fondo.

    Su hijo: sería jefe de despacho de De la Espriella.

    Su hermano: figuraría como ministro de Hacienda.

    El vicepresidente Restrepo: el «ejecutor» del gobierno.

    Alonso Lucio: otra de las figuras que el programa ubica en el núcleo estratégico.

    Si el organigrama es correcto, la conclusión política es fuerte: un movimiento que ni siquiera ganó con el 50% de los votos —se impuso por minorías— llegaría a imponer, desde adentro, un proyecto de Estado confesional y ultraconservador cuya cara visible es el carisma del tigre, pero cuyo cerebro estaría en otra parte. 13:05 El propio Andrés lo enmarca con prudencia: son piezas que el programa conecta a partir de nombramientos y parentescos ya conocidos, no una sentencia. Pero el patrón, dice, es demasiado nítido para ignorarlo.

    «Abelardo es solo el empaque cosmético. El que está detrás de esa campaña ultraconservadora, ultrarreligiosa, es otro. Esa es la pregunta que nadie se hace: ¿quién gobierna de verdad?»
    — Andrés Balaguera · Min 09:05

    IV · LAS ABEJAS

    El símbolo que la izquierda regaló y la derecha recogió

    El cierre temático del programa tiene un giro casi irónico. 29:05 La imagen de las abejas —organizarse, trabajar en colectivo, defender el enjambre— fue durante años un símbolo del progresismo: Petro la usó en la campaña de 2018 y la retomó en 2022. Pero después de ganar la presidencia la abandonó, «se durmieron en los laureles». Y ahora, ¿quién la está retomando, justo cuando «abeja» es tendencia? Álvaro Uribe.

    Para el Cuadrante Alfa, la anécdota es una parábola sobre la orfandad simbólica de la izquierda. 30:10 «Los cultos del Pacto Histórico se dejaron quitar hasta las abejas», ironiza el panel. Un movimiento que abandona sus propios símbolos y narrativas termina viéndolos usados por el adversario. Uribe, con su «abejitas laboriosas», se apropió de un imaginario que la izquierda dejó botado —igual que dejó botada la agenda, la calle y las redes durante la campaña—.

    «Las abejas eran un símbolo progresista. Ya perdieron las abejas. Se dejaron quitar hasta eso. En la naturaleza, un enjambre ataca al animal que sea.»
    — Mónica · Min 29:05

    Línea editorial

    La derecha ganó el poder, pero no sabe de quién es

    Lo que esta semana quedó a la vista es que la coalición que llega al poder el 7 de agosto no es un bloque, sino un campo de batalla. Antes de posesionarse, De la Espriella y Uribe ya están enfrentados por algo tan concreto como quién empuña el martillo del Senado, y detrás de esa pelea de nombres —Deluque contra Henríquez— late una disputa mucho más grande: la de quién manda de verdad en el nuevo gobierno. El Cuadrante Alfa lo advirtió en mayo, en «La Derecha Sin Uribe», cuando casi nadie lo veía: el expresidente perdió el control de su propia criatura. La frase de las abejas no es una salida ingeniosa; es el rugido de un caudillo que descubre, tarde, que el tigre que ayudó a montar ya no le obedece.

    Y aquí está lo que el votante debería pesar con calma. A quien eligieron trece millones de colombianos fue a una figura carismática, un abogado mediático que vendió mano dura y «orden». Pero si el análisis es correcto —y los nombramientos que se van conociendo lo sugieren—, quienes van a gobernar de verdad no aparecieron en el tarjetón: son los ideólogos de Salvación Nacional, los nostálgicos del Estado confesional de 1886, que encontraron en el carisma del tigre el empaque perfecto para un proyecto que, presentado con su cara real, difícilmente habría ganado. Un movimiento que no alcanzó el 50% de los votos se dispone a imponer, desde adentro, una agenda ultraconservadora que la mayoría del país no votó. Eso no es una teoría conspirativa: es leer quién queda en los cargos que de verdad mandan.

    Acá no se hace porra de ningún lado, y por eso mismo hay que decir la otra mitad. Esta guerra interna de la derecha es también el espejo de la orfandad de la izquierda. Que Uribe pueda apropiarse de las abejas —un símbolo que fue del progresismo— retrata a un Pacto Histórico que abandonó sus banderas, sus narrativas y su conexión con la calle, primero en campaña y ahora en la oposición. Y que la definición de la presidencia del Senado pueda depender de un intercambio silencioso de favores entre Uribe y el petrismo —el traslado de un hermano por aquí, una garantía de no persecución por allá— muestra que, por debajo del ruido, la vieja política de siempre sigue funcionando igual, sin importar quién gane las elecciones.

    La pregunta con la que cerramos no es partidista, es de fondo: cuando un país elige un rostro pero gobierna otro, ¿a quién le rinde cuentas el poder? El 20 de julio, con la elección de las mesas directivas, tendremos la primera pista de quién ganó este primer pulso. Pero la disputa real —tigre o abejas, carisma o ideología, empaque o contenido— apenas comienza, y va a marcar los próximos cuatro años. El Cuadrante Alfa lo seguirá contando completo, sin anteojeras, como siempre. Ojo con el lenguaje que usan. Ojo con cómo dicen las cosas. Ojo con todo eso.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    Defensores de la Patria
    Según el contexto noticioso, el trasfondo del choque es que Uribe ve en «Defensores de la Patria» —el movimiento de De la Espriella— una amenaza al Centro Democrático. Teme, en sus palabras, que «quieran acabar» con el partido pionero de esas tesis. La guerra es también por la supervivencia del uribismo.
    «Extrema coherencia»
    Uribe recordó que, cuando le preguntaron por la acusación de «extrema derecha», respondió con «extrema coherencia». El programa insiste: ojo con el lenguaje que usan estos sectores para nombrar su propio proyecto; ahí está la pista de hacia dónde quieren llevar el país.
    La curul de Cepeda
    La curul del opositor —por la que tanto luchó Iván Cepeda— queda ahora en una encrucijada: en la pelea Deluque-Henríquez, el Pacto tendría que decidir si vota, por quién, o si se resta. Una paradoja para quien hizo campaña contra ambos bandos de la derecha.
    La posesión en guarnición
    Según el contexto noticioso, el Congreso abrió la puerta para que De la Espriella se posesione en una guarnición militar. Un gesto de seguridad y simbolismo que el programa liga al clima de tensión de la transición.
    «Cambio de época»
    Mónica cerró con un video de Alonso Lucio hablando de «una nueva época». El programa advierte: no es solo el fin del ciclo de Petro; ellos anuncian un cambio «en todos los sentidos». Ojo con lo que eso significa para los derechos y el modelo de Estado.

     

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
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    La Transición del Caos

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    El Cuadrante Alfa · Ep. 235 · Viernes 10 de Julio · LA TRANSICIÓN MÁS TENSA EN DÉCADAS
    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Episodio 235 · Transmisión en vivo
    Con Mónica
    CLAVE 01
    Petro no reconoce a De la Espriella, dice que el electo es Cepeda y denuncia «fraude algorítmico» sin pruebas concretas aún
    CLAVE 02
    Pero se comprometió con Lula a una transición pacífica: entrega el poder el 7 de agosto y la pelea será judicial, no en las calles
    CLAVE 03
    La pregunta incómoda: el Pacto está repitiendo en la oposición los mismos errores de comunicación de la campaña

     

    ▸ Análisis de coyuntura · La transición de poder más tensa en mucho tiempo

    La Transición del Caos

    Colombia vive la transición de poder más tensa que hayamos visto en mucho tiempo, y hay que contarla completa: sin exagerar y sin esconder nada. Petro desconoció la victoria de De la Espriella, dijo que el presidente electo es Iván Cepeda y habló de un fraude por vía algorítmica. El tigre respondió suspendiendo el empalme. Pero, en medio del choque, Petro matizó: se comprometió con Lula a una transición pacífica y confirmó que entrega el poder el 7 de agosto. ¿Golpe de Estado o denuncia legítima? Y una segunda pregunta, más incómoda para el petrismo.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 10 de julio de 2026
    Con Mónica
    Transmisión en vivo

    Colombia vive la transición de poder más tensa que hayamos visto en mucho tiempo, y en el Cuadrante Alfa creemos que hay que contarla completa: sin exagerar y sin esconder nada. Esta semana, Gustavo Petro desconoció la victoria de Abelardo de la Espriella y dijo, textualmente, que el presidente electo es Iván Cepeda. Habló de un fraude por vía algorítmica, sin presentar todavía pruebas concretas. De la Espriella respondió suspendiendo el empalme y lanzando una advertencia: «no saben con quién se metieron». Cepeda, por su parte, se declaró en desobediencia civil. El país sonaba a que se estaba encendiendo.

    Pero pongámoslo en su lugar, porque para eso es este canal. En medio del choque, Petro matizó: reconoció los votos que sacó De la Espriella, se comprometió con Lula —presidente de Brasil— a que en Colombia habría una transición pacífica del poder, y confirmó que entrega el mando el 7 de agosto, con su despedida el 20 de julio. Su pelea, dijo, será judicial: una demanda de nulidad ante el Consejo de Estado, no en las calles. La pregunta de hoy es fina: ¿esto es un golpe de Estado, como dice la derecha, o una denuncia legítima por los canales institucionales? Y hay una segunda, más incómoda para el petrismo, que abordaremos al final.

    I · EL ÍTEM JURÍDICO

    Nos guste o no, el presidente electo es De la Espriella

    Andrés, como abogado, marca el punto de partida que pide tener muy en cuenta. 06:12 Nos guste o no, el presidente hoy electo es Abelardo de la Espriella. El Consejo Nacional Electoral, autoridad competente, ya le entregó la credencial. Existe una presunción de legalidad sobre esa elección, y hasta que no haya un pronunciamiento judicial que diga lo contrario —el Consejo de Estado sería el encargado—, esa presunción se mantiene. Petro habla de pruebas, pero no se conocen; dicen que van a demandar la elección, pero no se conoce el texto de la demanda.

    El contexto noticioso confirma el detalle de las denuncias de Petro: habla de un servidor IP en Los Ángeles, California, vinculado a los hermanos Bautista y a la firma Thomas Greg & Sons, y de algoritmos que —según él— alteraron el escrutinio, en especial en el voto del exterior, donde De la Espriella sacó unos 177.000 votos más que Cepeda. También cuestionó que la Registraduría entregara la ciberseguridad electoral a empresas de Estados Unidos e Israel. Son acusaciones graves; el punto del programa es que, hasta ahora, siguen sin materializarse en pruebas ante un juez.

    ⚠ La línea que no se debe cruzarDemandar la elección es legítimo y está en todo su derecho. Pero no reconocerla, decir que el presidente electo es Cepeda y trancar la transición sí sería una afrenta a la institucionalidad colombiana. Ahí, advierte el programa, Petro estaría borrando de tajo todo lo bueno que haya podido hacer en su gobierno. Una cosa es la vía judicial; otra, muy distinta, desconocer el resultado.

    El propio Andrés hace una recomendación de prudencia ciudadana: sobre la recolección de firmas para «acceder a los datos» del escrutinio que promovieron algunos sectores, sugiere no hacerlo, un punto que el programa se comprometió a desarrollar más adelante por sus implicaciones.

    II · EL EMPALME SUSPENDIDO

    Por qué a De la Espriella le convenía romper la mesa

    La lectura de Mónica sobre la suspensión del empalme es de las más agudas del programa. 11:34 El equipo de De la Espriella lleva siete u ocho meses preparándose —lo dijo Elsa Noguera— y tiene muy bien estudiado a su adversario: sabe cómo reacciona Petro psicológicamente. Y sabía algo más: que el empalme les estaba saliendo mal. ¿Por qué? Porque la narrativa del tigre es que el gobierno Petro es «un desastre», «una catástrofe», un país «en quiebra». Y el empalme televisado desarmaba esa narrativa, mostrando que el país ni está en quiebra ni súper endeudado.

    «Petro les desarmó esa narrativa con el empalme televisado. Ellos no querían seguir ahí. Y Petro les dio el ladito, les dio el pretexto para no continuar.»
    — Mónica · Min 11:34

    Dicho de otro modo: la reacción airada de Petro le entregó a De la Espriella justo la excusa que necesitaba para romper una mesa que no le convenía. El empalme, que debía ser un trámite de Estado, se volvió una pieza más del ajedrez comunicacional —y el tigre la jugó a su favor.

    III · EL FACTOR LULA

    La llamada que le bajó la temperatura al país

    El elemento que, según el programa, evitó que esto escalara fue una llamada. 16:07 Petro habló con Lula, y fue Lula quien la hizo pública con un largo mensaje: contó que Petro está preocupado por la situación del país, pero que le garantizó una transición pacífica y que su mandato va hasta el 7 de agosto.

    La interpretación de Andrés es geopolítica y contundente: esa llamada fue, en el fondo, Lula diciéndole a Petro que no cometa el error de quedarse en el poder. Porque quedarse significaría abrir la puerta a que Estados Unidos se meta de frente en Colombia —y Brasil, que comparte frontera con nosotros, no quiere otro incidente como el de Venezuela. Lula necesita una zona de seguridad en este rincón del continente y empezar a tantear el terreno con el nuevo gobierno. Lo que menos quiere es una intervención extranjera a la vuelta de la esquina.

    La secuencia de la semana, en orden1. Petro denuncia fraude algorítmico y dice que el electo es Cepeda.

    2. De la Espriella suspende el empalme y advierte: «no saben con quién se metieron».

    3. Cepeda se declara en desobediencia civil, con condiciones a De la Espriella.

    4. Lula llama a Petro y hace pública la garantía de transición pacífica.

    5. Petro confirma: entrega el 7 de agosto, despedida el 20 de julio, pelea judicial (nulidad ante el Consejo de Estado).

    IV · ¿GOLPE O DENUNCIA?

    El golpe que Petro sí debió dar (pero en la campaña)

    A la pregunta central —¿golpe de Estado o denuncia legítima?— el programa responde con una distinción que desactiva el alarmismo de lado y lado. 18:15 Mientras la pelea se mantenga en el terreno judicial —la demanda de nulidad ante el Consejo de Estado— y Petro entregue el poder el 7 de agosto, no hay golpe de Estado: hay una denuncia por los canales institucionales, por cuestionable que sea su sustento probatorio hasta ahora.

    Pero el Cuadrante Alfa añade una lectura incómoda para el petrismo: este discurso del fraude es también una «lavada de manos» frente a la desastrosa campaña que hicieron. Y de ahí sale la frase más filosa del programa, de Mónica: Petro sí debió «dar el golpe»… pero en la campaña. Golpear la mesa a tiempo y exigir estrategas de comunicación, arreglar las redes, corregir la línea gráfica que en primera vuelta fue un desastre. Ese era el golpe que faltó. No el de las urnas después, sino el de la estrategia antes.

    «Petro sí debió dar el golpe. Pero en la campaña. Golpear la mesa y decir: me ponen un estratega, me arreglan esas redes, me corrigen esa línea gráfica. Ahí le faltó decisión.»
    — Mónica · Min 18:15

    La segunda pregunta: la oposición que repite los errores

    Y aquí llega el eje más autocrítico. 23:55 Mientras el Pacto discute quién liderará la oposición, el Cuadrante Alfa ve que están a punto de repetir los mismos errores de comunicación de la campaña. La narrativa la maneja «completica» la derecha, y la respuesta del petrismo vuelve a ser simbólica y vacía: una congresista electa que, para anunciar la estrategia opositora, se pone «la falda del jaguar» y se saca la foto; asesores en «lluvia de ideas» con papelitos; propuestas de «mandalas y cánticos». Mientras tanto, la agenda —el fraude, el empalme, el relato del país en quiebra— la escribe el adversario.

    ⚠ La autocrítica que el Pacto no se hacePara el programa, al petrismo le falta autocrítica: siguen creyendo que la campaña de Cepeda fue maravillosa y se escudan en el fraude para no mirarse al espejo. Si la oposición se construye con la misma lógica que la campaña —símbolos en vez de estrategia, plaza en vez de pantalla, pureza en vez de comunicación—, el resultado será el mismo. Están advertidos.

    Línea editorial

    Contar la transición completa: ni golpe imaginario, ni fraude por decreto

    Esta semana el país se asomó al abismo del relato: la derecha gritando «golpe de Estado» y el petrismo proclamando «fraude» desde la cuenta presidencial. El deber de un espacio libre de opinión es no sumarse a ninguno de los dos coros, sino poner los hechos en su lugar. Y los hechos, hasta hoy, dicen esto: el CNE le entregó la credencial a Abelardo de la Espriella, existe una presunción de legalidad sobre esa elección, y ningún juez la ha desvirtuado. Denunciar es legítimo y demandar la nulidad ante el Consejo de Estado es el camino correcto. Pero decir desde la Casa de Nariño que el presidente electo es otro, sin pruebas ante un juez, es jugar con candela en el tanque de gasolina de un país ya polarizado.

    Al mismo tiempo, hay que reconocerle a Petro que —al menos por ahora— matizó donde importaba: se comprometió con Lula a una transición pacífica y confirmó la entrega del 7 de agosto. Esa distinción lo es todo. Mientras el pulso siga en los estrados y no en las calles, no hay golpe; hay una disputa jurídica que la institucionalidad debe resolver. La advertencia del Cuadrante Alfa es para el día en que esa línea se cruce: el momento en que «no reconozco» se convierta en «no entrego» sería el momento en que Petro borraría de un tajo lo que haya construido en cuatro años. Confiamos en que la sensatez, y vecinos como Lula que no quieren otra Venezuela en la frontera, pesen más que la tentación del choque.

    Pero la crítica más honesta, la que no se hace la izquierda a sí misma, es la segunda. El discurso del fraude, además de endeble en pruebas, funciona como una cómoda lavada de manos sobre una campaña que se perdió por errores propios. Y lo más preocupante es que esos errores no se corrigieron: se están calcando en la oposición. La falda del jaguar, los papelitos de la lluvia de ideas, los mandalas y los cánticos son la versión opositora de la campaña «con fotocopias» —símbolo donde hacía falta estrategia, gesto donde hacía falta comunicación—. Mientras el Pacto se toma selfies anunciando que hará oposición, la derecha ya le escribió la agenda de las próximas semanas.

    Aquí no se hace porra de ningún lado, y este espacio ha sido igual de duro con De la Espriella, su respaldo extranjero y sus propuestas de fondo. Pero una oposición que el país necesita fuerte, técnica y creíble para vigilar al nuevo gobierno no se construye con simbología para redes: se construye con autocrítica, estrategia y trabajo en el territorio real. Si el petrismo entiende esto en las próximas semanas, será un contrapeso serio. Si insiste en la falda del jaguar, será, otra vez, el mejor activo de campaña del adversario. Están advertidos —lo dijimos en marzo, y lo volvemos a decir hoy—.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    La desobediencia civil
    Mónica cierra advirtiendo que el Pacto «vaya pensando cómo explicar» la desobediencia civil: es un cartucho que, a su juicio, gastaron demasiado pronto. El programa reconoce que la figura tiene respaldo constitucional y jurídico, y prometió desarrollarla en una entrega futura.
    El empalme televisado
    El gobierno saliente insistió en televisar el empalme, como hizo con los consejos de ministros. Para el programa, esa transparencia fue justamente lo que le desarmó a la derecha la narrativa del «país en quiebra» y precipitó la suspensión.
    Rechazo institucional
    Según el contexto noticioso, el desconocimiento del resultado generó rechazo transversal: desde generales y almirantes en retiro hasta Cabal y Paloma Valencia, que le reprocharon a Petro no acudir a la vía judicial teniendo la nulidad electoral a su disposición.
    La vía judicial concreta
    Petro anunció su respaldo a la demanda de nulidad que instauraría el exsuperintendente Luis Guillermo Pérez ante la Sección Quinta del Consejo de Estado, contra el CNE y la Registraduría. Es el canal institucional que el propio programa señala como el legítimo.
    Fechas para marcar
    Petro convocó marchas para el 20 de julio (día de la independencia); su despedida sería ese mismo día, y la entrega del poder, el 7 de agosto. Tres semanas que el país seguirá con tensión.

     

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
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    Crónica de una Derrota Anunciada

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    El Cuadrante Alfa · Crónica electoral · RECONSTRUCCIÓN: LA CAMPAÑA DE IVÁN CEPEDA

    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Crónica especial
    Por Mónica O.

     

    ▸ Crónica electoral · La reconstrucción completa, de principio a fin

    Crónica de una Derrota Anunciada

    El Cuadrante Alfa reconstruye cómo fue la campaña de Iván Cepeda, desde sus antecedentes en las elecciones regionales hasta la derrota del 21 de junio en la segunda vuelta presidencial. Una historia de fervor popular y sectarismo, de plazas llenas y redes vacías, de una campaña que su propio candidato quiso hacer «con fotocopias» y que terminó perdiéndose por apenas 247.000 votos.

    Nota editorial: esta crónica fue escrita por Mónica O., panelista habitual del Cuadrante Alfa, como reconstrucción documentada de la campaña presidencial de Iván Cepeda. El espacio analiza de manera crítica tanto los aciertos como los errores de todas las orillas políticas.

    El Cuadrante Alfa reconstruye cómo fue la campaña de Iván Cepeda, desde sus antecedentes en las elecciones regionales hasta la derrota del 21 de junio en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. No es un ajuste de cuentas: es la memoria ordenada de una serie de decisiones que, una tras otra, fueron cerrando el camino a una victoria que durante meses lució segura.

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    Capitulo 01

    Antecedentes

    Las grietas que venían desde 2022

    La histórica elección de Gustavo Petro en 2022, como el primer presidente de izquierda en Colombia, representó un terremoto en el tablero político y rompió con los paradigmas del poder hegemónico. Su llegada a la Casa de Nariño, respaldada por más de 11 millones de votos y por una amplia coalición de partidos y movimientos, auguraba una ola de transformación que se esperaba se materializara en las elecciones regionales. Sin embargo, ese impulso no se tradujo en victorias territoriales: el Pacto Histórico apenas logró una alcaldía y ninguna gobernación. Y, como síntoma temprano de las fracturas internas que marcarían el camino hacia 2026, esa única alcaldía —la de Duitama— fue posteriormente demandada por integrantes del propio Pacto.

    En 2024 se llevó a cabo la Asamblea de la Colombia Humana, en la que se aprobó el camino de la unidad para convertirse en partido único de cara a las elecciones de 2026. La Asamblea contó con la presencia del presidente Gustavo Petro, quien hizo un llamado a la militancia sobre la responsabilidad histórica que implicaban los comicios, con una frase que quedaría como advertencia: «Aquí no se trata de participar, sino de ganar». En esa asamblea fue elegida Gloria Flórez como presidenta de la colectividad.

    Petro – Asamblea Colombia Humana («Aquí no se trata de participar sino de ganar»).

    El 4 de febrero de 2025, en un Consejo de Ministros televisado por primera vez, se evidenció el choque entre los copartidarios y el propio presidente: algunos manifestaron su inconformidad con la presencia de Armando Benedetti. Para esa fecha, la administración Petro presentaba atrasos en la ejecución de su plan de gobierno, razón por la cual en el Cuadrante Alfa creemos que el presidente vinculó a Benedetti a su gabinete precisamente por la baja ejecución del ejecutivo, según reportaba la prensa de la época. Posteriormente renunciaron a sus carteras Susana Muhamad, Juan David Correa, Alexander López (DNP) y Jorge Rojas (DAPRE).

     

    Consejo de Ministros (4 de febrero de 2025, primer consejo televisado).

    Fuente de referencia Armando Benedetti entregó a Gustavo Petro un informe con cifras de incumplimiento que llevó al presidente a convocar el Consejo de Ministros.

    Infobae · 05/02/2025

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    Capitulo 02

    Precampaña

    Consulta interna y el fallido frente amplio

    La estrategia de Gustavo Petro consistía en entregarles a las bases la decisión de elegir a sus candidatos al Congreso y a la presidencia, para diferenciarse del estilo que él atribuía a Uribe y a la derecha —que durante años, según su crítica, impusieron candidatos «a dedo»—. Las consultas internas y la del frente amplio abrían la puerta a otros sectores del espectro político que no militaban en la izquierda sino en el centro, como Roy Barreras, Juan Fernando Cristo y Camilo Romero, entre otros.

    La personería jurídica de la Colombia Humana no fue autorizada para fusionarse, debido a una sanción del CNE por una supuesta financiación irregular a la campaña Petro por gastos de funcionamiento. Esto impedía la fusión de partidos, y en ese escenario la organización quedó en manos del Polo Democrático, por ser la personería jurídica vigente para organizar tanto la consulta del orden de la lista al Congreso como la consulta interna de precandidatos presidenciales. En aquel momento hubo quejas por la exclusión de algunas personas del comité de organización del Pacto Histórico, como lo expresaron en su momento la doctora Carolina Corcho y Daniel Quintero.

    Carolina Corcho – «los soviets del Parkway» (crítica a la exclusión interna – Magenta Radio de William Lopez).

     

    En septiembre, Gustavo Bolívar advirtió que había una «trampa» en el tarjetón que impediría concurrir al frente amplio junto con otras fuerzas representadas por Roy Barreras, Camilo Romero y Luis Gilberto Murillo, entre otros. Sin embargo, en una entrevista del 17 de octubre de 2025, periodistas de Caracol Radio le respondieron que el CNE imprimió el enunciado de los tarjetones de acuerdo con lo que el propio comité del Pacto Histórico había definido. La norma era conocida dentro del comité —que cuenta con varios abogados entre sus integrantes—: no se podía participar en dos consultas. Por esa razón, Daniel Quintero se bajó pocos días antes y renunció a participar, a pesar de que su foto ya aparecía en el tarjetón.

    Entrevista Caracol Radio – Gustavo Bolívar (la «trampa» del tarjetón).

    Finalmente, Iván Cepeda fue elegido candidato a la presidencia el 26 de octubre por la colectividad del Pacto Histórico, con 1.540.391 votos.

    Iván Cepeda, candidato electo del Pacto Histórico (26 de octubre).

     

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    Capitulo 03

    Primera vuelta

    La campaña que se confió de la nevera llena

    Gira internacional

    Iván Cepeda inició su campaña con varios viajes al exterior para tejer alianzas estratégicas del progresismo a nivel internacional: primero a México, donde fue recibido por Morena, el partido de la mandataria Claudia Sheinbaum; luego a Brasil, donde se reunió con Lula da Silva; y a España, con Pedro Sánchez. Cabe resaltar que Sheinbaum ganó con cerca del 70% de los votos gracias a una campaña efectiva, cuya estrategia se basó en una narrativa de continuidad del gobierno de AMLO, apego a las bases con eventos masivos, control de la agenda comunicacional y desactivación de la crítica mediante una sólida estrategia de redes sociales. La comparación, a la luz del resultado, resulta reveladora.

    Cepeda en México, Brasil y España (galería de la gira internacional).

    Reuniones gremiales en el Club El Nogal

    El candidato se reunió con líderes gremiales de la Cámara y de Aliadas, convocados por María Claudia Lacouture en el Club El Nogal, para intercambiar posturas entre las partes en el mes de diciembre de 2025.

    Cepeda con María Claudia Lacouture (reunión gremial en el Club El Nogal).

    Elección de Congreso y fórmula vicepresidencial

    La elección de congresistas a Cámara y Senado se llevó a cabo el 8 de marzo. Ese mismo día se realizaron las consultas internas del llamado frente amplio y la gran consulta que representó a sectores de centro-derecha, cuyos ganadores fueron Roy Barreras y la senadora Paloma Valencia. El Pacto Histórico logró una votación inédita para la izquierda en elecciones al Congreso: 25 senadores y 41 representantes a la Cámara.

    Como fórmula vicepresidencial, el propio Cepeda eligió a la senadora Aida Quilcué —indígena, lideresa social y víctima del conflicto armado—. Si bien el candidato buscaba darle representación al movimiento de víctimas, la elección de Quilcué aseguraba sectores que el Pacto ya tenía consolidados y no atrajo nuevos votantes. Fue, en clave electoral, una decisión que sumó identidad pero no expansión. Ademas que el video en donde se comunicaba está designación, se hizo a través de un video grabado desde el patio de la casa del candidato Cepeda, el cual se publico el día 9 de marzo, después de las elecciones legislativas y de las consultas.

    Las encuestas: liderar y no leer

    Durante meses, Iván Cepeda lideró la intención de voto tanto para primera como para segunda vuelta, con una fuerte correlación con la popularidad del presidente Petro. Si bien esa intención se incrementó tras las elecciones al Congreso y las consultas de marzo, para abril ya se reflejaba una tendencia en descenso para la segunda vuelta que la campaña no supo leer a tiempo. El lema —y el error— de la campaña se centró en «ganar en primera».

    Gráficos de encuestas (Invamer) de intención de voto (evolución y tendencia a la baja en abril).

    La estrategia «ludita»: fervor sin pantalla

    La estrategia «ludita» de Iván Cepeda se basaba, según él mismo, en el fervor popular y en una supuesta austeridad que, sin embargo, costó 14 mil millones de pesos según lo reportado al CNE. Una campaña que, desde sus piezas gráficas, obviaba el logo multicolor del Pacto Histórico; una campaña que, en palabras del propio Cepeda, le gustaría hacer «con fotocopias». El esfuerzo se concentró en concentraciones masivas en plaza pública que solo le hablaban a un sector ya convencido y militante, dejando de lado la penetración en redes sociales y delegando a las bases la creación del contenido digital.

    María Jimena Duzán – «campaña austera con fotocopias» (declaración de Cepeda en entrevista en el canal A Fondo de María Jimena Duzán).
    «Una campaña que, según el propio Cepeda, le gustaría hacer con fotocopias: plazas llenas y redes vacías, hablándole solo a los que ya estaban convencidos.»
    — De la crónica

    Esta estrategia, que se ufanaba de «contar con la gente», no tuvo en cuenta las dificultades de la población que vive en zonas donde la presencia de grupos armados dificulta hacer campaña, ni el día a día que enfrentan esas comunidades, algo que se manifestó en algunos de los grupos programáticos de la campaña a los que tuvimos acceso.

    Paradójicamente, los medios británicos como The Economist reportaban con gracia la campaña anticuada adelantada por Cepeda, a quien llamaron «Ludita» y que significa: «El ludismo fue un movimiento encabezado por artesanos ingleses en el siglo xix, que protestaron entre los años 1811 y 1816 contra las nuevas máquinas que les reemplazaban el trabajo. Los telares industriales y la máquina de hilar industrial introducidos durante la Revolución Industrial amenazaban con reemplazar a los artesanos con trabajadores menos cualificados y que cobraban salarios más bajos, dejándolos sin trabajo.» según el diccionario.

    (Fragmento de la nota publicada por The Economist el día 18 de junio de 2026 en donde mencionan al candidato Cepeda)

    Las voces de alerta (que nadie atendió)

    En este espacio del Cuadrante Alfa realizamos un programa de alerta el 18 de marzo de 2026, en el que analizamos cada una de las campañas y concluimos que la mejor estructurada era la de Abelardo de la Espriella, que contaba con una agresiva estrategia en redes sociales, un orden y una simbología que despertaba emociones. Advertimos, además, que la campaña presidencial se podía perder: la de Cepeda tenía serias falencias comunicacionales, tanto en la imagen como en su débil estrategia digital, y se sabía que para una segunda vuelta los sectores de derecha se unirían, abriendo la puerta a un escenario similar al del plebiscito por la paz de 2016. Así ocurrió.

    Días después intentamos comunicarnos con la campaña de Iván Cepeda —específicamente con el señor Gabriel Becerra, quien según La Silla Vacía era parte del equipo— y no obtuvimos ninguna respuesta.

    Debates esquivados y rechazo a los influencers

    Otro error estratégico fue no usar los medios de comunicación a su favor. A 20 días de la primera vuelta, Iván Cepeda desperdició el espacio «Los candidatos hablan con los jóvenes», organizado por Caracol Radio y Caracol Televisión. Ese escenario habría sido vital para hablarle al electorado joven que en 2022 votó por Petro, pero que en esta elección se fue, en parte, con el presidente electo A.D.L.E. y con Sergio Fajardo, quien volvió a crecer. Algunos sectores cercanos a la campaña revelaron que esta se negó a usar las plataformas de influencers como Westcol, con millones de seguidores en YouTube e Instagram.

    «Los candidatos hablan con los jóvenes» + influencers (Westcol) (las oportunidades desaprovechadas).

    La participación del gobierno y el resultado

    Debido a lo que ya registraban las encuestas en mayo, el gobierno nacional terminó participando en política en un intento desesperado, hecho que no compartimos, pero que se explica por la fallida y débil estrategia de campaña del propio candidato. El resultado de la primera vuelta, el 31 de mayo, en el que A.D.L.E. le sacó una diferencia de casi 650 mil votos a Cepeda, reflejó el fracaso de una serie de errores causados por el sectarismo dentro del grupo político del candidato oficialista.

    Resultados de la primera vuelta (31 de mayo).

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    Capitulo 04

    Segunda vuelta

    La campaña real que llegó demasiado tarde

    Cambio de equipo y el retiro de la constituyente

    El presidente Petro e Iván Cepeda se reunieron tras la primera vuelta, en un encuentro que la prensa describió como tenso. Allí se acordaron cambios en la estrategia y el retiro de la iniciativa de la constituyente. Al equipo se sumó la representante María Fernanda Carrascal, y se contrató a un grupo de publicistas y editores de contenido para redes. Al no contar con una línea gráfica propia, se improvisó a última hora adaptando la estética de la campaña de Zohran Mamdani a la de Cepeda.

    Cambio de línea gráfica (comparación con la estética de Mamdani).

    Movilización social: kpopers, influencers y bases

    Para la segunda vuelta se vivió una gran movilización social representada por diversos colectivos: estudiantes universitarios, aficionados como los kpopers, barras de fútbol y más, que desplegaron eventos culturales, deportivos, marchas estudiantiles y campañas digitales. Al carecer de un eslogan propio, la campaña adoptó la forma del corazón coreano que usan las kpopers para transmitir un mensaje de amor y reconciliación, en contraste con la campaña de furia de Abelardo de la Espriella. También nació el hashtag #MeLaJuegoPorLaVida, que se convirtió en el emblema de una campaña que buscaba interpelar a los votantes desde la esperanza.

    Como respuesta desde la campaña de Abelardo de la Espriella, se tergiversó el mensaje aprovechando lo sencillo de las piezas gráficas utilizadas por Cepeda y del simbolismo ahí plasmado.

    Corazón coreano + #MeLaJuegoPorLaVida cambiado por #MeLaJuegoPorLaPlata

    Los errores que no cesaron

    Uno de los principales errores fue la crítica de Cepeda al uso de la camiseta de la Selección Colombia en la campaña de su contendor, más aún en medio del Mundial de fútbol. Ese reproche le entregó a A.D.L.E. el dominio de la agenda mediática y le permitió dominar las tendencias durante dos semanas. Estando en desventaja, eso no le ayudó en nada a sumar; al contrario, Cepeda perdió tiempo valioso de campaña.

    La camiseta de la Selección (la polémica que dominó la agenda).

    También fue evidente el apoyo de un sector de la prensa en segunda vuelta, como lo señalamos desde el Cuadrante Alfa en el programa «A la Prensa se le Creció el Tigre«, emitido el 7 de junio. Uno de los periodistas que más activamente hizo campaña a favor de Cepeda fue Daniel Coronell, con varias actividades en el marco de la segunda vuelta. Destacamos un hecho en particular: la publicación del pronunciamiento de 20 exmagistrados de las altas cortes, que señalaban un conflicto entre el juramento que A.D.L.E. hizo al adquirir la nacionalidad de Estados Unidos y el juramento que prestaría como presidente de la República si llegara a ganar.

    ⚠ El error que más cuesta explicarNo se entiende por qué el candidato Cepeda no usó ese pronunciamiento a su favor. Al día siguiente, él mismo se encargó de desactivar una polémica que pudo haber cambiado el manejo de la agenda mediática. En lugar de capitalizarla, revivió el fantasma de la parapolítica, denunciando a A.D.L.E. por vínculos con grupos paramilitares. Sin desmeritar la denuncia, la campaña debió entender que en esos momentos se busca el efecto inmediato en la opinión pública: este tipo de procesos puede tardar meses o años, y las acusaciones por vínculos con las AUC ya eran conocidas por el país, sin que parecieran importarle al electorado. Días después volvió a denunciarlo por presuntos desfalcos en el sector salud, otra denuncia inocua para el momento.

    Las adhesiones del centro

    El centro político se adhirió a la campaña de Iván Cepeda y manifestó su apoyo en segunda vuelta, debido al rechazo y los serios cuestionamientos al entonces candidato A.D.L.E. En esas gestiones, Daniel Coronell se reunió con el expresidente Santos en busca de un pronunciamiento de apoyo que, si bien no llegó de forma expresa, sí precisó que votaría por el candidato que continuara con el proceso de paz.

    La campaña real que solo llegó la última semana

    Faltando ocho días para la segunda vuelta, Iván Cepeda anunció en redes sociales la primera promesa concreta de su campaña, y la primera con cifras: un millón de viviendas sin cuota inicial para estratos 1, 2, 3 y 4. En ese mismo periodo ingresaron los influencers a la estrategia, con streamings junto a figuras como Fuck News, La Ventana y Jefferson Cossio, y se le dio un giro a la presencia en TikTok, Facebook e Instagram. Por fin se logró igualar las interacciones en redes frente a las del contendor. Pero ya era tarde: la campaña real solo apareció cuando quedaban días, no meses.

    Iván Cepeda y Aida Quilcué recibieron la camiseta de la Selección Colombia por parte de las 32 barras futboleras – Fotografía @IvanCepedaCast/X

    El día de la segunda vuelta

    La segunda vuelta se llevó a cabo el 21 de junio y dio como ganador a Abelardo de la Espriella por un margen de apenas 247.000 votos —un 0,98%—. El candidato Cepeda, en rueda de prensa el 24 de junio, aceptó los resultados a pesar de las acusaciones de fraude electoral. Un margen mínimo que, leído a la luz de toda esta crónica, no habla de una derrota imposible de evitar, sino de una suma de oportunidades desaprovechadas.

    El resultado, en una líneaAbelardo de la Espriella se impuso por 247.000 votos (0,98%). Tras meses liderando las encuestas, el Pacto Histórico perdió la presidencia por el margen más estrecho imaginable.

    Resultados Segunda Vuelta Registraduría

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    Línea editorial

    El sectarismo cuesta elecciones

    Esta crónica no se escribe para humillar a nadie, sino para que la izquierda colombiana no vuelva a tropezar con la misma piedra. Porque lo que muestra la reconstrucción, hito por hito, es que la derrota del 21 de junio no nació en la recta final: venía gestándose desde las regionales de 2023, desde la alcaldía de Duitama demandada por los propios copartidarios, desde la consulta interna con quejas de exclusión, desde el frente amplio que naufragó en la letra menuda de un tarjetón. Una fuerza política que llega a las presidenciales peleada consigo misma y cerrándole la puerta a quien piensa distinto, llega debilitada por mucho que las encuestas la pongan arriba.

    El segundo aprendizaje es sobre la soberbia táctica. Cepeda lideró la intención de voto durante meses y leyó ese liderazgo como un trofeo en lugar de como una responsabilidad. Hizo una campaña «con fotocopias» que le hablaba solo a los ya convencidos, despreció las redes en un país donde la elección se juega en la pantalla, esquivó los debates y el espacio con los jóvenes, y rechazó a los influencers que podían tenderle un puente con el electorado que terminó yéndose a Fajardo y al tigre. Cuando por fin entendió —el millón de viviendas, los streamings, el giro digital—, ya solo quedaban ocho días. La campaña real llegó cuando la elección ya estaba casi perdida.

    Y conviene decirlo sin medias tintas, porque es la enseñanza más incómoda: hubo errores no forzados que rozan lo inexplicable. Tener en la mano el pronunciamiento de veinte exmagistrados sobre el juramento de lealtad de un candidato a otra nación, y desactivarlo al día siguiente para revivir un fantasma —la parapolítica— que el país ya conocía y que no movía un solo voto nuevo, es la metáfora perfecta de toda la campaña: el regalo de la agenda, una y otra vez, servido en bandeja al adversario. El Cuadrante Alfa lo advirtió desde el 18 de marzo, y no por adivinación, sino por análisis. Nos criticaron por decirlo. Hoy esta crónica queda como registro de que se podía ver venir.

    Que esto no se lea como festejo del proyecto que ganó: este espacio ha sido igual de duro con el tigre, con su respaldo extranjero, su juramento a otra bandera y sus propuestas que exigen reescribir la Constitución. Las dos cosas son ciertas a la vez: Colombia eligió un camino que nos preocupa, y la izquierda contribuyó a ese resultado con su propio sectarismo. Reconocerlo no es traición; es la única forma de que los 12 millones de votos que sí se obtuvieron sirvan para construir algo en los próximos cuatro años, y no para repetir, en 2030, esta misma crónica de una derrota anunciada.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 · Crónica por Mónica ·
    cuadrantealfa.com

     

    Cepeda: Perdí Porque Quise

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    El Cuadrante Alfa · Viernes 26 de Junio · AUTOPSIA DEL BALOTAJE · 21 JUN

    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Edición especial · Post-balotaje
    Con Mónica

    ▲ Presidente electo · Posesión 7 de agosto

    Abelardo de la Espriella
    49,66%
    12.959.515 votos · sin pasar del 50%
    ▼ Derrotado · por ~250.000 votos

    Iván Cepeda
    48,70%
    12.708.695 votos · tenía todo para ganar

    ▸ Análisis post-electoral · La autopsia de la derrota más evitable

    Cepeda Perdió Porque Quiso

    No nos sorprendió que ganara Abelardo. Lo dijimos desde marzo, programa por programa, y muchos no nos creyeron. No fue adivinación: fue ver lo que pasaba frente a nuestros ojos. Iván Cepeda tenía todo para ganar —lideró las encuestas meses, tenía a Petro, al Pacto, la primera fuerza del Congreso— y perdió por menos de 250.000 votos. Ese margen mínimo es la prueba de que se podía ganar. ¿Por qué no? Porque hizo una campaña con fotocopias, no fue a los debates y se murió de hambre con la nevera llena.

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 26 de junio de 2026
    Con Mónica
    Edición post-balotaje

    No nos sorprendió que ganara Abelardo de la Espriella. El Cuadrante Alfa lo venía advirtiendo desde marzo, programa tras programa, y muchos no nos creyeron; nos criticaron y nos cuestionaron. No fue adivinación ni golpe de suerte: fue análisis puro, sin sesgos, ver lo que estaba pasando frente a los ojos de todos aunque pocos quisieran verlo. El domingo 21 de junio, en la segunda vuelta, el tigre se quedó con la presidencia. Pero conviene leer bien los números, porque cuentan una historia distinta a la del «arrollador triunfo de la derecha».

    Abelardo ganó, sí, pero ni siquiera superó el 50% de los votos: se quedó en 49,66%. Cepeda perdió por apenas unos 250.000 votos teniendo absolutamente todo a favor. Y esa es la tesis de este programa post-balotaje, hecho con Mónica y sin anestesia: no es que Abelardo fuera imbatible —era fácilmente derrotable—, es que Iván Cepeda hizo todo lo necesario para no ganar. Aquí la autopsia.

    I · LOS NÚMEROS

    Un ganador que no llegó ni a la mitad

    El resultado oficial, según el preconteo de la Registraduría, fue extremadamente ajustado. 00:58 El dato que el programa subraya por encima de todo: con todo el camino libre, ni siquiera Abelardo de la Espriella superó el 50% de los votos. Ni la mitad de los votantes lo respaldaron. Fue tan nula la campaña de Cepeda que, aun así, el ganador resultó ser el tigre.

    Resultado oficial · Segunda vuelta 21 de junio de 2026
    Candidato Votos Porcentaje
    Abelardo de la Espriella 12.959.515 49,66%
    Iván Cepeda 12.708.695 48,70%
    Diferencia ~250.820 ~0,96 pts

    Ese margen ridículo es, para el Cuadrante Alfa, la prueba número uno de la tesis. 01:02 Con menos de 250.000 votos de diferencia, cualquier esfuerzo extra —un debate, una propuesta clara, bajarse de la tarima— habría dado vuelta el resultado. La elección no la ganó Abelardo por fuerte: la perdió Cepeda por ausente.

    ⚠ El factor Bogotá: 300.000 votos que se escurrieronEl programa identifica un punto geográfico decisivo: en Bogotá se perdieron más de 300.000 votos respecto al desempeño del progresismo, con penetración de la campaña de Abelardo. Y eso venía de atrás, desde las elecciones regionales. El Pacto perdió localidades populares clave: en Fontibón ganó Abelardo, y en Suba —donde les bajaron los votos— ni siquiera cerraron campaña. Cerraron frente a la plaza de toros, en la carrera séptima, no en las localidades donde se jugaba el caudal popular.

    II · LA AUTOPSIA

    Se murió de hambre con la nevera llena

    La frase que resume el programa es demoledora: Cepeda se murió de hambre con la nevera llena. 02:05 Tenía todos los ingredientes del triunfo y no cocinó. Lideró las encuestas durante meses, tenía a Petro, tenía al Pacto Histórico, tenía la primera fuerza del Congreso. Y no sirvió de nada, porque el candidato no quería hacer campaña.

    El expediente de la campaña que no fueCampaña «con fotocopias»: austera por convicción, dicho por el propio Cepeda.

    Sin debates: no asistió a los debates decisivos de segunda vuelta.

    Sin bajarse de la tarima: fue a los territorios solo a leer discursos largos y aburridos sobre Uribe y el paramilitarismo.

    Sin propuestas: la gente pedía soluciones claras y contundencia frente al miedo al tigre; recibió historia.

    Asesores que aplaudían: se rodeó de quienes le cerraban la puerta a todo el que osara advertir o contradecir la estrategia.

    El reproche central es político y de fondo: Cepeda pensó que solo la popularidad de Petro bastaría para arrastrarlo a la Casa de Nariño. 02:00 No bastó. Y el agravante, dice el panel, es el sectarismo: una izquierda que le cierra la puerta en la cara a la gente con ideas nuevas, que no es de «la rosca», que hace política solo en la carrera séptima y no en Suba o Fontibón.

    «No fue una campaña austera. Fue una campaña tacaña y ruin con el pueblo colombiano. Se gastaron la plata en viajes para esos tarimazos.»
    — Mónica · Cierre del programa

    El factor Fajardo: los votos que regaló en primera vuelta

    El programa añade una pieza clave que viene de la primera vuelta. 77:31 Sergio Fajardo creció de unos 700.000 votos (hace cuatro años, cuando casi no pasa el umbral) a cerca de 1.400.000 en 2026. ¿Por culpa de quién? De Cepeda, según el análisis, que no le hizo ninguna propuesta a la clase media ni a los jóvenes, y esa gente se fue con Fajardo. Con esos votos, Cepeda habría podido ganar incluso en primera vuelta, sumando el 50% más uno. No quiso.

    III · LA DERROTA COMO TRIUNFO

    «Los votos son míos»: el sofisma de la distracción

    Lo que más indigna al programa no es la derrota, sino la negación. 02:40 Iván Cepeda no reconoce que se equivocó: presenta la derrota como un triunfo y está convencido de ello. Sale a «chicanear» que los más de doce millones de votos son de él, que gracias a él la izquierda nunca había tenido tanta votación.

    La respuesta del Cuadrante Alfa es contundente y futbolera. 74:40 ¿De qué sirve meter el gol si te ganaron 2 a 1? Los votos son para ganar la presidencia, no para coleccionarlos. Presentar doce millones de votos como victoria personal, cuando se perdió la elección y cuando muchos de esos votos no son propios sino del Pacto y del antiabelardismo, es un sofisma de distracción, un «pajazo mental» para no asumir responsabilidad.

    «¿De qué sirve meter el gol si te ganaron dos a uno? Los votos son para ganar la presidencia. En este caso, no ganaron nada.»
    — Andrés Balaguera · Min 74:40

    Y hay una consecuencia política que el programa quiere dejar clara: las tragedias que vengan en manos de un gobierno que el propio Cepeda calificó de opresor —los desplazados, las víctimas— tendrán también una cuota de responsabilidad política de quien, pudiendo evitarlo, no quiso hacer la campaña para ganar.

    IV · LO QUE VIENE

    Una oposición difusa y un Congreso que no alcanza

    El programa proyecta el escenario de los próximos cuatro años, y no es alentador para el progresismo. 74:30 El Pacto Histórico tiene una bancada importante —alrededor de 46 representantes a la Cámara y una mayoría relativa— pero no le alcanzará para frenar las propuestas del gobierno de Abelardo. Liberales, conservadores, la U y el Centro Democrático (que ya anunció que será partido de gobierno) consolidarán mayorías.

    El liderazgo opositor, además, se anticipa fragmentado. 73:40 Habrá pelea entre la gente de Carolina Corcho, la de Petro y el propio Cepeda, que reclama ser el jefe de la oposición. Petro, como expresidente, querrá ese rol pero desde fuera del Congreso. El resultado, teme el programa, es una oposición difusa, parecida a la del Polo en los tiempos de Uribe y Duque. De las figuras disponibles, el panel ve a Carolina Corcho como la más preparada y con más discurso para ejercer un liderazgo real.

    El mapa que dejó el balotajeCepeda ganó bastiones del sur y la periferia: Nariño (76,7%), Putumayo (78,5%), Córdoba, La Guajira, Amazonas, Guainía.

    Abelardo ganó Antioquia (64,4%), Cundinamarca, el Caribe, Norte de Santander (76,6%) y arrasó en el exterior (63,8%), en especial en Estados Unidos.

    Posesión: 7 de agosto de 2026, en sucesión de Gustavo Petro.

    Línea editorial

    Perder así no es una tragedia: es una decisión

    Hay derrotas honrosas, de esas en las que un proyecto da todo lo que tiene y aun así la aritmética no alcanza. Esta no fue una de esas. El Cuadrante Alfa lo viene diciendo desde marzo, y los números del 21 de junio le dieron la razón de la peor manera para el petrismo: Abelardo de la Espriella ganó sin llegar siquiera al 50%, contra un rival que lideró las encuestas durante meses, que tenía al presidente, al Pacto Histórico y a la primera fuerza del Congreso, y que perdió por menos de 250.000 votos. Cuando se pierde así, con la nevera llena, no se puede culpar al hambre. Cepeda no perdió porque la derecha fuera invencible —no lo era, ni siquiera convenció a la mitad del país—; perdió porque hizo, una por una, todas las cosas que conducen a perder: la campaña con fotocopias, la ausencia en los debates, los discursos sobre el pasado mientras la gente pedía propuestas para el presente, el sectarismo que le cerró la puerta a los votos de la clase media y los jóvenes que terminaron con Fajardo.

    Y conviene no equivocar el reparto de responsabilidades, porque es la única forma de que la lección sirva. La primera es del candidato, que confesó no querer serlo y gobernó su campaña como quien administra una curul cómoda: sin riesgo, sin calle, sin emoción. La segunda es del círculo que lo blindó y aplaudió, ese que confunde la pureza ideológica con la estrategia y cree que la razón histórica basta para ganar elecciones. Pero la tercera, la más incómoda, es la negación: presentar la derrota como triunfo, salir a chicanear que «los votos son míos» cuando esos votos no alcanzaron para lo único que cuenta, que es gobernar. Meter el gol no sirve de nada si el marcador final dice que perdiste. Y lo más grave es que esa negación garantiza que el error se repita, porque nadie corrige lo que no reconoce.

    Acá no se hace porra de nadie, y este espacio lo ha demostrado siendo igual de duro con el tigre: su triunfo se montó sobre el respaldo de un presidente extranjero, su juramento de lealtad a otra bandera y unas propuestas que exigen reescribir la Constitución. Nada de eso desaparece porque Cepeda haya hecho una mala campaña. Las dos cosas son ciertas a la vez: Colombia eligió un proyecto preocupante, y la izquierda le sirvió la victoria en bandeja. Reconocer lo segundo no es traicionar a nadie; es la condición para que la oposición que viene —difusa, peleada, sin saber aún si la liderará Corcho, Petro o el propio Cepeda— no repita el libreto que acaba de costar la Casa de Nariño.

    Faltan cuatro años y una posesión el 7 de agosto. El Pacto sacó muchas curules, pero ya se vio que las curules no atajan a un gobierno con mayorías de liberales, conservadores, la U y el uribismo. La pregunta que deja el Cuadrante Alfa no es para la derecha que ganó, sino para la izquierda que perdió pudiendo no hacerlo: ¿van a usar estos cuatro años para construir el proyecto que no supieron defender en campaña, o para seguir coleccionando votos que no sirven para gobernar y echándole la culpa a todos menos a sí mismos? La respuesta dirá si el 2030 será distinto o si volveremos a escribir, palabra por palabra, esta misma autopsia.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    El fraude alegado
    Apenas conocidos los resultados, Petro denunció que el sistema subía formularios E-14 sin la firma de los jurados y pidió revisar esas mesas. El margen, sin embargo, fue ratificándose en el escrutinio. El programa enmarca el reclamo en la larga desconfianza sobre la Registraduría ya tratada en ediciones anteriores.
    El abrazo internacional
    Trump celebró con un escueto «Él ganó, GRANDE» y dijo haber felicitado a Abelardo por teléfono. Milei escribió «León y el tigre rugen en Latinoamérica». El respaldo externo que el canal venía documentando se materializó en horas.
    La Colombia Humana
    Mónica recordó que la personería jurídica de la Colombia Humana estuvo a punto de caer por doble militancia y que les tocó pagar mil millones de pesos de multa para que el CNE aceptara la lista. Otro síntoma del desorden interno que venía de atrás.
    El voto en el exterior
    Abelardo arrasó en el exterior (63,8%), en especial en Estados Unidos, donde se concentró el mayor número de colombianos habilitados. El programa lo relaciona con el perfil empresarial de ese electorado y con la maquinaria del tigre fuera del país.
    La crónica pendiente
    El programa anunció que hará una crónica detallada de la campaña de Iván Cepeda, de principio a fin, mostrando actuación por actuación lo que —según el panel— lleva a concluir que el candidato no quiso ganar.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
    cuadrantealfa.com

     

    Colombia Elige Presidente

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    Hoy Colombia elige presidente.

    Y nosotros lo vivimos con ustedes, boletín a boletín. Desde el cierre de las urnas nos quedamos en vivo, reaccionando en caliente a cada resultado que vaya emitiendo la Registraduría Nacional en el preconteo de la segunda vuelta presidencial. Sin guion. Sin filtros. Sin el pudor de los grandes medios.

    🟦¿Gana Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico? ¿O gana Abelardo de la Espriella, «El Tigre»? Después de meses de campaña, de una primera vuelta que rompió todos los pronósticos, de denuncias cruzadas y de una polarización total, esta noche Colombia define su rumbo para los próximos cuatro años.

    🎙️Andrés Balaguera, Mónica O. e Ivandacho analizan cada cifra, cada tendencia, cada región. Acompáñennos en el chat: cuéntennos desde su territorio cómo se vivió la jornada y qué están viendo en su mesa de votación.

    🗳️ La democracia no termina cuando cierran los puestos. Empieza cuando los ciudadanos vigilan, cuentan y exigen.

    👉 www.cuadrantealfa.com

    📌 Comparte el enlace AHORA para que más colombianos sigan los resultados sin la narrativa de los grandes medios.

    Programa No. 232

    Trump Pierde en Irán y Apuesta en Colombia

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    El Cuadrante Alfa · Viernes 19 de Junio · PREVIA AL BALOTAJE · 21 JUN

    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Edición especial · Geopolítica y voto
    Con Mónica

    Primera historia

    Trump pierde la guerra de Irán
    Segunda historia

    Trump apuesta por el tigre en Colombia
    ▸ Dos historias a un océano de distancia que se tocan en las urnas el domingo ◂

    ▸ Geopolítica y soberanía · La pregunta que define el 21 de junio

    Trump Pierde en Irán y Apuesta en Colombia

    Dos historias que parecen estar a un océano de distancia, pero que se tocan este domingo en las urnas colombianas. Primera: Donald Trump perdió su guerra contra Irán, y no lo dice el Cuadrante Alfa, lo dijo el New York Times. Segunda: ese mismo Trump, herido y de cara a sus elecciones de medio tiempo, decidió meterse en las nuestras pidiéndoles a los colombianos votar por Abelardo de la Espriella, su «tigre». La pregunta de hoy no es de izquierda o derecha. Es sobre la soberanía: ¿quién gobernará Colombia si gana el tigre?

    Por El Cuadrante Alfa
    Viernes 19 de junio de 2026
    Con Mónica
    Previa al balotaje

    Hay dos historias que parecen estar separadas por un océano, pero que el domingo se tocan en las urnas colombianas. La primera ocurre en Medio Oriente: Donald Trump perdió su guerra contra Irán. La segunda ocurre aquí: ese mismo Trump, debilitado, se metió de lleno en la elección presidencial colombiana pidiéndoles a los colombianos votar por Abelardo de la Espriella. El Cuadrante Alfa, en su último programa antes del balotaje y con Mónica en el panel, conecta las dos para plantear la única pregunta que importa este 21 de junio: ¿estamos eligiendo presidente o estamos eligiendo virrey?

    Porque el hilo que une ambas historias tiene nombre y apellido. De la Espriella es ciudadano de los Estados Unidos, votó por Trump —dicho por él—, se declara republicano y le juró lealtad a ese país. Por eso no es un detalle menor que un presidente extranjero, y encima uno que viene de perder una guerra, ande diciéndoles a los colombianos por quién votar. Aquí el análisis, con los datos verificados y la línea editorial al final.

    I · PRIMERA HISTORIA

    Trump perdió la guerra de Irán (y lo dice el New York Times)

    El programa abre con el balance de la aventura militar de Trump en Irán, y el contexto noticioso respalda el cuadro. 00:19 Tras meses de bombardeo, el saldo para Estados Unidos es ruinoso: el galón de gasolina trepó de poco menos de 3 a cerca de 4 dólares —su nivel más alto desde la invasión rusa a Ucrania en 2022—, el petróleo superó los 100 dólares por barril, las reservas estratégicas tocaron mínimos no vistos en décadas, y la inflación volvió a presionar al alza. La aprobación de Trump se hundió: en el manejo de la inflación, apenas un tercio del país lo respalda.

    El saldo de la guerra · Datos verificadosGasolina: de ~$2,98 a cerca de $4 por galón (máximo desde 2022).

    Petróleo: por encima de $100 el barril; reservas estratégicas en mínimos.

    Estrecho de Ormuz: bloqueado, por donde pasa ~20% del crudo mundial.

    Aprobación de Trump: hundida (cerca de 36% aprueba su manejo económico, 62% desaprueba).

    El telón de fondo: las elecciones de medio término (midterms) de 2026, donde los republicanos se juegan el Congreso.

    La tesis de fondo, que enlaza con la serie Neocolonia del canal, la pone Mónica: esta guerra Trump no la quiso tanto como se la empujaron. 05:50 Fue presionado por las petroleras —con las reservas al límite— y arrastrado por ese «pequeño país de la estrella azul» de Medio Oriente que, según el análisis, insiste en mantener el conflicto encendido en la región. El resultado estratégico es paradójico: Irán quedó golpeado, pero emergió fortalecido, y Estados Unidos perdió dominio en Medio Oriente. Ser su aliado en la zona dejó de ser garantía de seguridad.

    «Estados Unidos perdió el dominio en Medio Oriente y se está replegando a Latinoamérica. Es un repliegue. Y nosotros, aquí, estamos en esa disputa.»
    — Mónica · Min 08:40

    II · SEGUNDA HISTORIA

    El repliegue a Colombia: Trump pide votar por su tigre

    Si perdió el patio de Medio Oriente, Trump vuelve al patio que considera propio. Y ahí entra Colombia. El contexto noticioso confirma lo que denuncia el programa: en la recta final hacia el balotaje, Trump publicó tres mensajes en su red social respaldando a De la Espriella —el último, del 17 de junio, pidiendo explícitamente a los colombianos «salir a votar» por «The Tiger»—. Lo describió como un líder fuerte contra «la izquierda radical» y prometió que, si gana, tendrá «todo el apoyo y la fuerza de Estados Unidos» detrás.

    Para el Cuadrante Alfa, esto no admite eufemismos: un presidente extranjero diciéndoles a los colombianos por quién votar es una intromisión en la soberanía nacional. 11:45 Y el agravante es el perfil del favorecido: un ciudadano estadounidense, republicano confeso, que presume del respaldo en vez de incomodarse por él. La pregunta de Mónica es directa: ¿un súbdito de Trump quiere venir a gobernar Colombia jurándole lealtad a otro país?

    ⚠ Hasta en Washington lo ven malEl contexto noticioso confirma que un grupo de congresistas demócratas —encabezados por el representante Jim McGovern, en un comunicado del 12 de junio firmado por una veintena de miembros de la Cámara— rechazó los intentos de la administración Trump por inclinar la balanza en la elección colombiana y pidió respetar la soberanía del país. El propio presidente Petro le pidió a Trump abstenerse, recordando que la ley colombiana prohíbe la injerencia y la financiación extranjera en campañas. La intromisión es tan abierta que incomoda incluso dentro de Estados Unidos.

    Mónica formula el dilema en una frase que resume el programa. 09:00 En esta elección estamos definiendo si Colombia se convierte en un protectorado gringo o si conserva su soberanía como país. No es metáfora: es la disputa real de un país que quedó en medio del repliegue de una potencia herida.

    «Un presidente gringo le está diciendo a los colombianos por quién votar. Y lo más grave: que sea alguien derrotado el que venga a darnos órdenes.»
    — Andrés Balaguera · Min 11:00

    III · ¿VIRREINATO?

    Las tres soberanías que estarían en juego

    El programa sistematiza lo que, según el análisis, se entregaría con un gobierno del tigre. No es una sola soberanía: son varias, y todas apuntan en la misma dirección. 14:43 Esta sección conecta directamente con «La Constituyente del Tigre» (Art. anterior): aquellas propuestas que exigían reescribir la Constitución son las mismas que aquí se leen como cesión de soberanía.

    Lo que estaría en juego · Análisis del programa
    Soberanía Qué se entregaría
    Aérea / militar Entregar el control del espacio aéreo y bases a Estados Unidos
    Económica Subordinar la política económica a Washington; riesgo de dolarización
    Política / diplomática Un presidente que jura lealtad a EE.UU. y se declara republicano
    Institucional Reformas que exigen constituyente y reescriben la Carta del 91

    Sobre la dolarización, Mónica recupera un argumento ya tratado en la serie Neocolonia. 47:46 Atar la economía colombiana al dólar es renunciar a la soberanía monetaria justo cuando esa moneda está bajo presión por la propia guerra que Trump perdió. Y el programa recuerda la advertencia transversal del canal: a quien más le conviene la dolarización es a las economías ilegales, que mueven dólares y mantienen cuentas en Estados Unidos.

    Línea editorial

    No es izquierda contra derecha: es soberanía contra virreinato

    Conviene decirlo con todas las letras, porque es el corazón de lo que se juega el domingo: la elección del 21 de junio dejó de ser, hace rato, una disputa entre izquierda y derecha. Se convirtió en algo más viejo y más grave: la pregunta de si Colombia sigue siendo un país soberano o pasa a ser un protectorado. Cuando un presidente extranjero publica tres mensajes en una semana diciéndoles a los colombianos por quién votar, y cuando el candidato favorecido es un ciudadano de ese mismo país extranjero que se declara republicano y presume del respaldo en lugar de rechazarlo por decoro, lo que está sobre la mesa no es un programa de gobierno: es a quién le va a rendir cuentas quien se siente en la Casa de Nariño. Y eso no lo decide una ideología; lo decide la dignidad de una nación.

    La ironía es brutal y merece subrayarse. El hombre que viene a decirnos cómo votar acaba de perder su propia guerra. Trump apostó a doblegar a Irán y lo que consiguió fue gasolina a cuatro dólares, petróleo por las nubes, reservas en mínimos históricos y una aprobación hundida a las puertas de sus elecciones de medio término. Perdió el dominio de Medio Oriente y, como toda potencia herida, regresa al patio que cree suyo a cobrar las pérdidas. Eso es exactamente lo que el Cuadrante Alfa viene documentando en la serie Neocolonia: cuando el imperio tropieza lejos, aprieta cerca. Colombia no es un actor en esta historia; es el terreno donde se cobra la factura. Aceptar las órdenes de un derrotado no es pragmatismo: es escoger voluntariamente el papel de virreinato.

    Acá no se hace campaña por nadie, y el propio programa lo dijo: usted puede votar por quien quiera, su voto es suyo y usted es responsable de lo que vota. Pero un voto digno de ese nombre tiene que ser libre e informado, no movido por el odio ni por el miedo. Y la información que no se puede esconder es esta: el favorito llega cargando una lealtad jurada a otra bandera, unas propuestas que exigen reescribir la Constitución, y el aval explícito de un gobierno extranjero que ya intervino en Argentina y en Honduras con el mismo manual. Frente a eso, advertir sobre el riesgo no es tomar partido por el rival: es defender la idea elemental de que las decisiones de Colombia se toman en Colombia.

    El domingo, entonces, no se elige solamente un nombre. Se elige si el espacio aéreo, la política económica y la última palabra sobre el país se quedan aquí o se mudan a Washington. Se elige si seguimos siendo una república imperfecta pero propia, o si nos convertimos en la casilla más reciente del tablero que una potencia en declive arma para sostenerse. El Cuadrante Alfa estará el domingo desde la tarde, cubriendo en vivo los boletines de la Registraduría, porque la defensa de la soberanía tampoco termina cuando cierran las urnas: muchas veces, ahí es donde empieza. La pregunta queda abierta, y la responde cada votante: ¿presidente o virrey?

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    El caso Beto Coral
    El programa retoma cómo, según se ha denunciado, Abelardo habría usado su cercanía con el Partido Republicano para presionar al ICE contra el activista colombiano Beto Coral en EE.UU. La muestra, dice el panel, del alcance transnacional de esa influencia y de lo que esperaría a quien critique un eventual gobierno del tigre.
    «Revisar a Cepeda»
    El panel cita declaraciones de Enrique Gómez anunciando que se «revisaría la conducta de Iván Cepeda» con leyes nacionales e internacionales. La pregunta del programa: ¿cuál es el delito de Cepeda? Participar en política y pensar distinto no lo es. La advertencia: primero van por la izquierda y luego por cualquiera que opine en contra.
    El factor inversión
    Mónica advierte que un escenario de confrontación y persecución como el que se anuncia espantaría la inversión extranjera. La estabilidad y la pluralidad que el país ha ganado —con sus pros y contras— serían el primer costo de un viraje autoritario.
    Estado Social de Derecho
    El cierre de Andrés: la Constitución del 91 garantiza el Estado Social de Derecho, y no votaría por alguien que —en sus propias palabras— va en contra de ese principio. Un recordatorio de que la discusión no es de bandos, sino de marco constitucional.
    Cobertura del domingo
    El Cuadrante Alfa anunció transmisión especial el 21 de junio, comentando en vivo los boletines de la Registraduría a medida que salgan los resultados de la segunda vuelta.

     

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    El Expediente del Tigre

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    Si aún tiene dudas sobre si votar por Abelardo de la Espriella, a continuación presentamos 12 razones clave para no hacerlo, ofreciéndole datos fundamentales para que pueda tomar una decisión a conciencia.

    1-Abogado y amigo de Paramiliates

    fuente foto: https://colombiareports.com/wp-content/uploads/2025/11/abelardo900.jpg

    La pregunta del millón es ¿como se financiaba Fipaz? ¿Con plata de empresarios emprendedores? ¿Con plata del papa que vivía de la teta del estado? o acaso el flujo de dinero provenía directamente de los bloques paramilitares?

    El siguiente fragmento de noticias uno puede dar alguna pista

    Bueno el candidato Cepeda revivió el episodio Fipaz esta vez con una denuncia a la fiscalía y claramente apoyado en mas testimonios recolectados estos últimos años.

    El amigo de Mancuso

    Aún hay quienes piensan que los paramilitares fueron una especie de ejército justiciero contra las guerrillas. Sin embargo, en la crudeza del conflicto armado no existen ‘bandos menos malos’. Las cifras oficiales son contundentes: se les atribuyen 94.754 víctimas a los paramilitares, frente a 35.683 de las guerrillas y 9.804 de agentes del Estado. Acá les dejo la fuente oficial.

    Los Paramilitares son los mas asesinos de nuestra historia y lamentablemente en gobiernos de ultra derecha han sido aliados de militares y sus crímenes no tuvieron suficiente mala prensa de hecho en las épocas del uribismo medios llegaron a presentarlos como justicieros.

    Retomando el argumento, resulta pertinente citar la entrevista de Daniel Coronell a Salvatore Mancuso, en la cual este último ratifica su amistad de infancia con Abelardo y expone su postura frente a Fipaz

    Con los antecedentes de esta vieja amistad sobre la mesa, pasamos al debate en W Radio protagonizado por el senador Ariel Ávila, uno de los analistas que más ha investigado a Abelardo de la Espriella. En dicho espacio, Ávila le recordó a Vicky Dávila una polémica frase del abogado hacia su amigo: ‘Mancuso dio una lucha que hemos debido dar todos los cordobeses’. La mención de este episodio no solo sacó de casillas a De la Espriella, sino que además retrata el perfil iracundo de un personaje con serias aspiraciones presidenciales

    Paramilitares defendidos por Abelardo

    A continuación, se detalla el listado de los 10 exjefes paramilitares y capos del narcotráfico (vinculados a las AUC) que fueron representados o asesorados por el abogado o su firma en dicho contexto transicional:

    1. Salvatore Mancuso Gómez: Comandante general de las AUC y uno de los principales interlocutores en las mesas de negociación.

    2. Diego Fernando Murillo Bejarano (alias «Don Berna»): Jefe del Bloque Cacique Nutibara, del Bloque Héroes de Tolová y máximo líder de la «Oficina de Envigado».

    3. Carlos Mario Jiménez (alias «Macaco»): Comandante general del sanguinario Bloque Central Bolívar, una de las estructuras más grandes y adineradas de la organización.

    4. Rodrigo Tovar Pupo (alias «Jorge 40»): Comandante del Bloque Norte, estructura que ejerció el control militar, político y de extorsión en casi toda la costa Caribe colombiana.

    5. Juan Carlos «El Tuso» Sierra: Reconocido narcotraficante que operó como jefe financiero del Bloque Héroes de Granada y recibió asesoría para lograr su estatus de desmovilizado.

    6. Francisco Javier Zuluaga Lindo (alias «Gordo Lindo»): Narcotraficante puro que compró el Bloque Pacífico de las AUC para intentar evadir su extradición bajo el blindaje del proceso de paz en Ralito.

    7. Hernán Giraldo Serna (alias «El Patrón»): Histórico líder paramilitar del Bloque Resistencia Tayrona, señor de la guerra en la Sierra Nevada de Santa Marta.

    8. Edward Cobos Téllez (alias «Diego Vecino»): Comandante político del Bloque Héroes de los Montes de María, quien negoció su entrada al sistema de Justicia y Paz.

    9. Úber Bánquez Martínez (alias «Juancho Dique»): Jefe militar del Bloque Héroes de los Montes de María, responsable de ejecuciones sistemáticas y masacres emblemáticas como la de El Salado.

    10. Edgar Ignacio Fierro Flores (alias «Don Antonio»): Jefe paramilitar del Frente José Pablo Díaz del Bloque Norte, lugarteniente de «Jorge 40» encargado de las operaciones armadas en el departamento del Atlántico.

    2- ¿Abelardo Es el Saul Goodman Colombiano?

    Quizás Jimmy McGill —alias Saul Goodman— termine siendo mejor persona que Abelardo de la Espriella, alias ‘El Tigre’. Después de todo, el célebre personaje de Breaking Bad mantenía a sus clientes satisfechos, mientras que con el abogado colombiano la historia es otra. ¿Por qué compararlos? Muy sencillo: ambos comparten la particularidad de haber construido su fama defendiendo a lo peor del mundo criminal.

    Los clientes insatisfechos que señalan que Abelardo los estafo.

    David Mucia Guzman (Captador ilegal acusado de lavado de activos)

    El Mono Abello (Narcotraficante)

    Mónica Mazzilli Rossi y su esposo Jaime Durán (Captadores ilegales)

    Así defendía antes Abelardo a David Murcia antes de dejarlo tirado.

    Políticos corruptos defendidos por Abelardo

    • Alejandro Lyons Muskus (Exgobernador de Córdoba): Lideró un saqueo sistemático a las finanzas de su departamento mediante el «Cartel de las Regalías» y el «Cartel de la Hemofilia». Tras buscar un principio de oportunidad con la Fiscalía (proceso en el que su firma participó inicialmente), fue condenado por concierto para delinquir agravado.

    • Oneida Pinto Pérez (Exgobernador de La Guajira): Fue condenada por la justicia penal debido a la celebración indebida de contratos y desvío de recursos públicos destinados a reducir la mortalidad infantil en su departamento.

    • Wilmer González Brito (Exgobernador de La Guajira): Fue destituido y condenado por la Corte Suprema de Justicia a más de 10 años de prisión por los delitos de cohecho, fraude procesal y corrupción al sufragante durante su campaña electoral.

    • Carlos Albornoz Guerrero (Exdirector de la DNE y político): Aunque fungía como funcionario del Estado en la Dirección Nacional de Estupefacientes, poseía un amplio recorrido político tradicional. Fue condenado a 19 años de cárcel por el millonario desfalco en la adjudicación y manejo de los bienes incautados a la mafia.

    Congresistas Condenados por el Escándalo de la «Parapolítica»

    El fenómeno de la parapolítica fue una de las mayores expresiones de corrupción institucional en Colombia, donde líderes políticos vendieron el erario y el control territorial a las AUC. Los siguientes congresistas defendidos o asesorados por la firma recibieron condenas en firme:

    • Jorge Visbal Martelo: Exsenador de la República y expresidente de Fedegán. Fue condenado por la Corte Suprema a 9 años de prisión por sus nexos y acuerdos con los bloques paramilitares.

    • Dieb Maloof Cuse: Exsenator por el Caribe. Se acogió a sentencia anticipada y fue condenado por concierto para delinquir agravado y constreñimiento al elector, tras comprobarse que usó el aparato militar de las AUC para asegurar su votación.

    • Eleonora Pineda García: Exrepresentante a la Cámara por el departamento de Córdoba. Fue de las primeras figuras políticas en ser condenadas tras aceptarse sus vínculos directos con Salvatore Mancuso para acceder al Congreso.

    • Miguel Alfonso de la Espriella: Excongresista (y primo del abogado). Fue condenado por la Corte Suprema tras confesar y destapar judicialmente la existencia del «Pacto de Ralito», un acuerdo secreto para refundar la patria bajo las directrices paramilitares.

    • Ciro Ramírez Pinzón: Exsenador de la República (padre). Fue condenado a 7 años y 6 meses de prisión por la Sala Penal de la Corte Suprema al demostrarse sus alianzas con jefes de las AUC para favorecerse políticamente.

    • Jairo Enrique Merlano: Exsenador de Sucre. Capturado y condenado por concierto para delinquir agravado debido a sus pactos con el Bloque Héroes de los Montes de María.

    • Reginaldo Montes: Exsenador cordobés. Condenado a 6 años de cárcel por la Corte Suprema por el delito de concierto para delinquir tras aparecer como uno de los firmantes del Pacto de Ralito.

    Narcos y contrabandistas defendidos por Abelardo

    Contrabandistas y Redes de Comercio Ilegal

    Foto: https://x.com/ELTIEMPO/status/2041264741151093206/photo/1

    Diego Marín Buitrago (alias «Papá Pitufo»): Catalogado por las autoridades como el mayor contrabandista en la historia de Colombia y apodado el «Zar del contrabando». Durante décadas, controló el ingreso de mercancía ilegal a través de los principales puertos del país. Diversas investigaciones periodísticas revelaron reuniones y presuntos vínculos de la firma de De la Espriella con esta red criminal, con el fin de ejercer tráfico de influencias y presiones ante entidades claves del Estado como la DIAN y la DIJIN.

    Narcotraficantes e Informantes en Cortes Internacionales

    (Mírame como Abelardo mira a Boliche jajaja)

    Jorge Luis Hernández Villazón (alias «Boliche»): Antiguo narcotraficante del Caribe que posteriormente se convirtió en informante de agencias federales estadounidenses. «Boliche» operó estrechamente en Miami como asistente y colaborador de la firma De la Espriella Lawyers Enterprise. Expedientes de las cortes federales de Florida revelaron su participación en un millonario esquema de fraude, mediante el cual cobraba sumas astronómicas a capos de la droga a cambio de falsas promesas de beneficios judiciales. En este entramado criminal, varios socios del bufete resultaron salpicados como presuntos co-conspiradores.

    Alex Saab Morán: Empresario barranquillero que contó con la defensa del bufete de De la Espriella en Colombia hasta el año 2019. Posteriormente, se convirtió en el eje de un proceso penal en los Estados Unidos, donde fue acusado formalmente de conspiración para el lavado de activos. Los cargos se derivaron de un multimillonario entramado de contratos fraudulentos de alimentos y divisas, operado bajo el amparo directo de la estructura del gobierno venezolano.

    Y al parecer gran parte de la plata lavada del Chavismo de la alimentación de los humildes termino invertida en un lujoso apartamento en Bristol Tower (Miami).

    Con todo este historial Vince Gilligan escritor de “Braking Bad” y “Better Call Saul” estaría muy sorprendido de que la realidad superara su ficción.

    Bonus:

    Defensor de Manuel Cubillos Rodríguez asesino de Dilan Cruz: Abelardo de la Espriella y su firma de abogados asumieron la representación y la defensa técnica del capitán de la Policía Nacional, Manuel Cubillos Rodríguez, el miembro del ESMAD que accionó la escopeta calibre 12 que le causó la muerte al joven Dilan Cruz durante las protestas de noviembre de 2019 en el centro de Bogotá.

    Acá el video ocultado por mucho tiempo que muestra la intencionalidad del capitán, que Dilan estaba indefenso y no agredió a ningún agente.

    3-Ateo a creyente por conveniencia

    Me gustaría hacer enfatizar el siguiente video donde admite ser ateo

    Pero ahora en este fragmento vemos que prefiere defender al Diablo que a Dios (Que se le puede pedir si así ha sido su carrera)

    Pero ahora con aspiraciones políticas lo vemos orando

    4- Se divierte con la crueldad animal

    A ciencia cierta, no sabemos cuántos gatos pasaron por las manos de Abelardo, y del pobre animal atrapado con un volador ni siquiera se sabe si logró sobrevivir. Para quienes aún no conocen esta ‘anécdota divertida’ relatada por el propio De la Espriella, les presento el siguiente video. Spoiler: su defensa es que solo era un ‘niño inocente’

    Pero años mas grande hacia cosas peores con los gatitos, asesinó 3 mas de la siguiente manera:

    Al cínico le parece divertido y a los que lo rodean.

    5- ¿Abelardo de la Espriella presidente republicano?

    No solo afirma con orgullo ser un presidente republicano (Los mismos que apoyan la represión anti migrante en USA)

    Si no que le debe lealtad a USA, un conflicto de intereses bastante delicado y claramente al señor no le importa dejar este país saqueado y explotado pues lo espera su residencia en USA o en Italia.

    6- Una campaña sucia contra Ivan Cepeda

    Existe una narrativa perversa que busca posicionar a Iván Cepeda como el ‘heredero de las FARC’ y vincularlo directamente con el reclutamiento de menores por parte de esa antigua guerrilla. Lo primero que hay que dejar claro es que Cepeda jamás ha empuñado un arma; sus fotos y reuniones con antiguos cabecillas se dieron estrictamente en su rol de mediador de paz. De hecho, a su gestión le debemos gran parte de la desmovilización de ese grupo armado, un hito que en cualquier sociedad civilizada sería considerado un logro histórico. Sin embargo, en un país donde un sector desinformado insiste en catalogar a la JEP como un tribunal de impunidad, la paz se lee al revés y a Cepeda se le dibuja como el villano de una historia mal contada.

    Iván Cepeda jamás ha recibido un solo peso de economías ilegales (a diferencia de Abelardo). Además, las FARC ya reclutaban niños mucho antes de que Cepeda naciera, por lo que responsabilizarlo de ello carece de todo sentido. No podemos olvidar que a su padre, Manuel Cepeda, lo asesinaron precisamente a causa de discursos tan peligrosos como los que hoy se difunden contra su hijo. Al papá de Iván también lo difamaron injustamente para luego ejecutarlo mediante la alianza criminal entre paramilitares y agentes del Estado, bajo la premisa de que los políticos de la UP eran el brazo político de la guerrilla. Por eso, en pleno 2026, aterra pensar que figuras que promueven este tipo de narrativas del odio puedan volver al poder.

    7- Clasista y arribista pero realmente es un corroncho levantado.

    El señor levita a tal punto que, desde la más profunda ignorancia, se atreve a criticar nuestra gastronomía, una cocina reconocida por los más grandes expertos del mundo. Pero, ¿qué más se puede esperar de un ‘marquerito’ que, de la noche a la mañana, empezó a volar ‘mágicamente’ en jet privado tras el desfalco de DMG?

    Me encanta cuando al final habla del buen Jazz para los que no conocen el pasado corroncho de Abelardo, el era corista de Ivan Villazon acá les muestro este video:

    El se ofende mas por que le saquen su pasado corista que por ser abogado de paramilitares en el pasado, claro es un levantadito con serios complejos de inferioridad.

    8- La mala defensa de los familiares de Rosa Elvira Cely

    Abelardo de la Espriella suele ufanarse de haber defendido a la familia de Rosa Elvira Cely, e incluso busca ganar indulgencias con avemarías ajenas presentándose como el gran impulsor de la Ley de Feminicidio. Sin embargo, es claro que esa ‘defensa’ respondió más al cálculo mediático y al beneficio publicitario para su firma que a una auténtica empatía. De hecho, el trato hacia los allegados de la víctima estuvo lejos de ser humanitario, tal como lo evidencia el testimonio de la hermana de Rosa Elvira que presentamos a continuación

    9- Dineros desfalcados de la salud y una campaña enlodada

    Por si fuera poco, también se benefició de la crisis de la salud tras la liquidación de una EPS. Mientras clínicas y hospitales se quedaban esperando el pago de las deudas que les correspondían para poder atender a los pacientes, la entidad en liquidación priorizó el desembolso a De la Espriella, pagándole una millonaria y escandalosa comisión de 18.000 millones de pesos “presuntamente”.

    Y como si fuera poco su campaña se ha beneficiado de un esquema multinivel bastante irregular.

    Ya el abogado Miguel Angel del Rio ha estado denunciando otros hechos graves.

    10- Fraking a lo que de

     

    Es alarmante escuchar al candidato Abelardo repetir que hará «fracking a lo que dé», ignorando que gobernaría el segundo país más biodiverso del mundo. Irresponsablemente, pretende comparar esta agresiva técnica con cualquier obra civil común, despojando el debate de un sustento netamente técnico. Si en Estados Unidos —con toda su infraestructura— la evidencia demuestra que el «fracking responsable» es un mito debido a la contaminación hídrica y la fatiga geológica, pretender que acá en Colombia sí funcionará es una total utopía. Y no lo digo yo, lo dice un experto en el tema:

    Es triste que nuestros seres vivos no puedan votar, mientras gente impulsada por el odio o por un producto de marketing termine votando contra la madre naturaleza.

    11- Abelardo de la Espriella y el despojo de las minas de oro

    El hombre tiene intereses en despojar a gente humilde que practica la minería artesanal.

    Represión y violencia de este tipo con el poder de las armas del estado es lo que le espera a mucho humilde que ocupan territorios ricos en recursos.

    12- Destripar al diferente

    Abelardo de la Espriella habla en serio. Incluso sin ser presidente, y aprovechando su ciudadanía estadounidense junto a su estrecha cercanía con el Partido Republicano, gestionó la presión del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) contra el activista colombiano Beto Coral, demostrando el alcance de su influencia transnacional.

    Beto Coral es un activista progresista que en el pasado ya había tenido un fuerte choque judicial con Abelardo de la Espriella, el cual terminó en una conciliación forzada ante la imposibilidad económica de costear un litigio de tal magnitud. Si esto ocurre en un escenario internacional que presume de proteger las libertades, surge una pregunta inevitable: ¿qué le esperaría a un ciudadano del común que se atreva a criticar un eventual gobierno de De la Espriella en TikTok, Instagram o YouTube? Lo más seguro es que terminaría en una de esas megacárceles que tanto promete al estilo de Bukele.

    Paradójicamente, a Gustavo Petro lo tildan a diario de dictador, pero en su gestión no se ha cerrado ningún medio de comunicación ni se ha perseguido a la oposición; al contrario, las redes se inundan de críticas y descalificaciones libres de cualquier represalia. Con Abelardo, el escenario sería radicalmente distinto.

    Tampoco se puede esperar un combate con mano dura contra las disidencias, el ELN o los paramilitares (de quienes, cabe recordar, fue un cercano abogado defensor). Si Álvaro Uribe no lo logró en ocho años de gobierno —un periodo trágico donde las fuerzas del Estado asesinaron a más de 6.400 civiles, los disfrazaron de guerrilleros para presentarlos como trofeos en RCN y Caracaol y asi hacerle creer a la gente que ese era un excelente gobierno y que se estaba ganando una guerra.

    El peligro real es que el monopolio de las armas termine en manos de un e un proyecto de tintes fascistas y autoritarios. Su propio programa de gobierno propone ‘cuadrillas barriales’ que reviven el peligroso fantasma de las CONVIVIR. Quienes hemos criticado los abusos del Estado sabemos lo que esto significa. En el estallido social de 2021, los jóvenes exigían educación, derechos  y frenar el IVA a la canasta familiar; la respuesta fue la infiltración de las marchas con encapuchados (esos que nunca las autoridades capturan) que violentaron las marchas y que sirvieron para justificar la brutalidad policial El ESMAD y la Policía que  dispararon contra la juventud, causaron mutilaciones oculares, asesinatos y violencia sexual. Si esto ocurrió bajo el gobierno de Iván Duque, quien sobre el papel se muestra más demócrata que De la Espriella, calculen lo que vendría.

    Mi reflexión final

    Estimado lector: seguramente usted conoce a algún militante, amigo o familiar de izquierda. Lo invito a pensar en esa persona antes de votar. Créame que si alguien de extrema izquierda prometiera destripar a los de derecha, yo pensaría de inmediato en la integridad mental y física de mis seres queridos, y votaría sin dudarlo contra el opresor. En Europa, con sociedades políticamente más avanzadas, los diferentes sectores se unen para frenar al fascismo; aquí deberíamos hacer exactamente lo mismo.

    Países como Ecuador, Argentina, Bolivia y Chile no la pasan bien hoy bajo el yugo de liderazgos autoritarios y polarizadores que, además de perseguir al que piensa diferente, terminaron hundiendo a toda la sociedad.

    Saludos cordiales.

    Bonus:

    Gonzalo Guillen nos da el mejor resumen que pueden ver de Abelardo y el peligro que representa

     

     

    La Constituyente del Tigre

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    El Cuadrante Alfa · Análisis jurídico · CAMINO A LA SEGUNDA VUELTA · 21 JUN

    El Cuadrante Alfa
    Análisis político sin filtros · Colombia
    Edición especial · Constitucional
    Con Mónica e Ivandacho

    CLAVE 01
    Abelardo satanizó la constituyente ajena, pero todas SUS propuestas exigen una constituyente propia
    CLAVE 02
    Reducir el Estado 40%, salir de ONU/OEA, espacio aéreo a EE.UU. y Dios en la escuela chocan con pilares intocables del 91
    CLAVE 03
    La Corte solo permite tocar esos pilares por Asamblea Constituyente — no se lo dice a sus votantes por miedo a perderlos

    ▸ Análisis jurídico · La contradicción que la prensa no señala

    La Constituyente del Tigre

    Abelardo de la Espriella construyó su campaña diciendo que la constituyente era el camino al comunismo, que Petro y Cepeda querían destruir a la familia colombiana. Y funcionó: el gobierno retiró el comité promotor y Cepeda moderó su discurso. Pero aquí está la contradicción que nadie advierte: cada una de las propuestas del tigre es imposible sin una constituyente propia. Él la necesita. Solo que no se lo dice a sus electores, porque sabe que los asustaría.

    Por El Cuadrante Alfa
    Análisis jurídico-constitucional
    Con Mónica e Ivandacho
    Camino a segunda vuelta

    Abelardo de la Espriella construyó toda su campaña sobre una idea: la constituyente era el camino al comunismo, el mecanismo con el que Petro y Cepeda iban a «destruir a la familia colombiana». Y la jugada funcionó. El gobierno terminó retirando el comité promotor de la constituyente, y Cepeda moderó su discurso hasta hablar apenas de un «acuerdo nacional». Por ese lado, el tigre ganó la pelea del relato.

    Pero el Cuadrante Alfa trae al programa un análisis jurídico que nadie está señalando y que la prensa no menciona: el tigre sataniza la constituyente ajena mientras cada una de sus propias propuestas es imposible de ejecutar sin una. Abelardo necesita su constituyente. La diferencia es que no lo dice en campaña, porque sabe que asustaría a sus propios votantes. Esa contradicción es el tema del día.

    I · LA CLAVE JURÍDICA

    Por qué hay reformas que solo caben en una constituyente

    El argumento de Andrés —abogado— parte de una distinción que la Corte Constitucional ha fijado en numerosas sentencias. 01:21 La Constitución del 91 tiene unos pilares que no se pueden tocar ni con un acto legislativo ni con un referendo: el Estado Social de Derecho, la separación de poderes, la soberanía. Si se intentara cambiarlos por esas vías, no sería una «reforma» sino una sustitución de la Constitución, y eso la Corte lo prohíbe expresamente a través de la llamada teoría de la sustitución.

    ¿La única vía legal para tocar esos pilares? Una Asamblea Nacional Constituyente. 07:00 Y aquí está el nudo del asunto: las grandes reformas que propone Abelardo no son ajustes menores, son precisamente del tamaño que toca esos pilares intocables. Por eso, sostiene el programa, el tigre necesita sí o sí una constituyente para cumplir su programa de gobierno.

    «Él critica la constituyente de los demás, pero no habla de la propia. Porque sabe que si dice esto en plena campaña, puede asustar a sus propios votantes.»
    — Andrés Balaguera, apertura del programa

    El reproche de fondo es de honestidad. 04:51 Según el panel, Abelardo se aprovecha del desconocimiento de muchos de sus seguidores sobre cómo se reforma el Estado y qué dice la Corte sobre la sustitución de la Constitución. Vende la constituyente ajena como dictadura y esconde la propia como si no existiera.

    II · LAS PROPUESTAS

    Propuesta por propuesta: por qué cada una exige constituyente

    El programa toma las banderas del plan de gobierno del tigre y muestra dónde choca cada una con la Constitución del 91. El contexto noticioso confirma que estas son, en efecto, propuestas reales de su campaña: reducir la estructura estatal en un 40%, revisar la permanencia en la ONU, la OEA y la CIDH, una «diplomacia de ventas» enfocada en Estados Unidos e Israel, y un esquema de seguridad de mano dura tipo «Plan Colombia II».

    El choque jurídico de cada propuesta · Análisis del programa
    Propuesta de Abelardo Con qué choca Vía legal
    Reducir el Estado en 40% Estructura del Estado Social de Derecho (pilar) Constituyente
    Salir de ONU, OEA y CIDH Bloque de constitucionalidad y tratados internacionales Constituyente
    Entregar el espacio aéreo y bases a EE.UU. Soberanía nacional (pilar) Constituyente
    Meter a Dios en la educación pública Carácter laico del Estado Constituyente
    Legalizar el porte de armas Monopolio estatal de las armas Constituyente
    Desmontar la JEP / proceso de paz Acto Legislativo de paz, bloque de constitucionalidad Constituyente

    Ivandacho propone un ejercicio sencillo para el espectador. 26:26 «Cojan el plan de gobierno de De la Espriella y pregúntenle a una IA si se puede ejecutar sin acudir a una constituyente». La respuesta, anticipa el panel, es no. El programa incluso desmonta en vivo la objeción de una espectadora —»para salirse de la ONU no se necesita constituyente, es un proceso diplomático»— recordando que existe el bloque de constitucionalidad: esos tratados están incorporados a la Carta y salir de ellos toca su núcleo.

    ⚠ El retorno al 1886 que el programa advierteSegún el análisis, lo que el tigre busca con su constituyente no es una reforma cualquiera: es un retorno al espíritu de la Constitución de 1886 —un Estado confesional, religioso, con restricción de derechos y supresión del que piensa distinto. El programa lo califica de viraje hacia un Estado «autoritario, teocrático» y subordinado en su política exterior. La crítica se centra en el modelo institucional propuesto, no en las creencias de nadie.

    III · LA DOBLE VARA

    Constituyente mala si es de izquierda, buena si es de derecha

    El programa documenta que la derecha no solo no le teme a la constituyente, sino que la ha propuesto antes —cuando le servía. 20:13 Paloma Valencia, en 2020, propuso una constituyente para reformar la justicia y dar inmunidad a Uribe. María Fernanda Cabal, en 2021, propuso una constituyente para legalizar el porte de armas y blanquear tres millones de armas que circulan de forma ilegal. Las mismas personas que hoy apoyan a Abelardo.

    «Constituyentes malas sí son de izquierda, pero constituyentes que sean de derecha sí son buenas. O sea, es una visión sesgada.»
    — Ivandacho · Min 18:12

    Ivandacho remata con el argumento histórico que pulveriza la narrativa de la «perpetuación en el poder». 16:02 ¿Quién se reeligió y se perpetuó en el poder en Colombia? Álvaro Uribe, de derecha, que cambió la Constitución vía acto legislativo para reelegirse. ¿Y el otro? Juan Manuel Santos, también de derecha. La izquierda nunca lo ha hecho. «Entonces, ¿cuál es la pendejada? Hay reelecciones buenas y reelecciones malas según quién las haga». La misma vara doble que ahora aplican a la constituyente.

    Constituyente democrática vs. constituyente para bandidosEl programa hace una distinción clave, recogiendo un comentario de la audiencia: una cosa es una constituyente democrática —para ampliar derechos, reformar la justicia, empoderar al ciudadano— y otra muy distinta una constituyente para restringir derechos, dar inmunidades o entregar la soberanía. El problema no es el mecanismo en sí: es para qué y para quién se usa. La de Abelardo, según el análisis, sería del segundo tipo, aunque la oculte.

    Línea editorial

    El que más gritó «constituyente comunista» es el que más la necesita

    Hay una ironía que merece quedar registrada para la historia de esta campaña: el candidato que convirtió la palabra «constituyente» en sinónimo de comunismo, de destrucción de la familia y de fin de la propiedad, es exactamente el candidato que más necesita una constituyente para gobernar. No es una opinión del Cuadrante Alfa: es una consecuencia jurídica. Cuando la Corte Constitucional dice que el Estado Social de Derecho, la separación de poderes y la soberanía son pilares que ninguna reforma ordinaria puede tocar, está diciendo que reducir el Estado en 40%, salir de la ONU y la OEA, entregarle el espacio aéreo a Estados Unidos o volver confesional la educación pública no se pueden hacer con un acto legislativo ni con un referendo. Solo con una asamblea constituyente. La misma que Abelardo prometió impedir.

    Lo grave no es que la necesite. Una constituyente es un mecanismo legítimo, y este programa lo ha defendido como tal incluso cuando la proponía la izquierda. Lo grave es el ocultamiento. Abelardo le esconde a su propio electorado que su programa entero depende de reescribir la Constitución del 91, porque sabe que si lo dijera en voz alta —»voy a convocar una constituyente»— una parte de quienes hoy lo aplauden por «defender la Constitución contra Petro» se sentirían engañados. Vende la constituyente ajena como el apocalipsis y se guarda la propia en el bolsillo. Esa asimetría no es un descuido: es estrategia. Cuando su propia fórmula respondió que la constituyente de Petro «era una estrategia», describió con precisión lo que ellos mismos planean hacer.

    Y conviene no perder de vista la doble vara, porque desnuda el verdadero debate. Paloma Valencia propuso una constituyente para darle inmunidad a Uribe; María Fernanda Cabal, una para legalizar armas; los dos únicos presidentes que se reeligieron cambiando la Carta fueron Uribe y Santos, ambos de derecha. La constituyente, en boca de la derecha, nunca fue un peligro: fue una herramienta. Solo se volvió «amenaza totalitaria» cuando la nombró la izquierda. Esa hipocresía es la que el Cuadrante Alfa pone sobre la mesa, y es la que la gran prensa —tan diligente para advertir sobre los riesgos de Petro— prefiere no tocar cuando el que necesita reescribir la Constitución es el favorito de las encuestas.

    Por eso este análisis no es un panfleto contra un candidato, sino una advertencia al votante: quien marque por Abelardo el 21 de junio debe saber que no está votando por «defender la Constitución del 91», sino por reemplazarla. La pregunta que el tigre no responde —y que sus seguidores merecen hacerse antes de entrar al cubículo— es sencilla: si su programa exige una constituyente, ¿por qué no lo dice de frente? La respuesta, probablemente, es la misma que da el programa: porque decir la verdad le costaría votos. Y entre la verdad y los votos, ya sabemos qué eligió.

    Adendas del programa

    Apuntes del análisis

    «Firmes por la patria»
    El cierre de Andrés: la constituyente de Abelardo sería para imponer su «firmes por la patria», pero —según el análisis— no tanto por la patria colombiana como por la de Estados Unidos, dado su voto por Trump y su ciudadanía estadounidense.
    El bloque de constitucionalidad
    El concepto técnico que el programa explica para el público: los tratados internacionales de derechos humanos están incorporados a la Constitución. Por eso salir de la ONU o la OEA no es un mero trámite diplomático: toca el núcleo constitucional.
    Plan de gobierno con IA
    El reto que lanzaron al espectador: cargar el plan de gobierno de De la Espriella en una IA y preguntar si es ejecutable sin constituyente. Ivandacho asegura haber hecho la tarea; la respuesta confirma la tesis del programa.
    Tono de la audiencia
    El panel lamentó el nivel de insultos de algunos seguidores del tigre en el chat («tigrillos, dientes de leche»), contrastándolo con la complejidad del tema jurídico. Reafirmaron que el espacio respeta todas las opiniones expresadas sin agresión.
    El Estado laico
    Recordatorio constitucional: Colombia es, desde 1991, un Estado laico y social de derecho. Meter a Dios en la educación pública —como propone el tigre— implicaría revertir ese carácter, lo que exige tocar un pilar y, por tanto, constituyente.

     

    El Cuadrante Alfa · Análisis político sin filtros · Colombia 2026 ·
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